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Lori Meyers (Madrid, 15-12-05)

Casi dos meses después de la salida al mercado de su segundo trabajo, titulado Hostal Pimodán (Houston Party Records, 2005), Lori Meyers regresaban a Madrid para presentarlo oficialmente con cierto ánimo de revancha. Tres semanas antes actuaron en la capital -en la Sala La Riviera-, dentro del Chesterfield Music Festival, con Sidonie, Budapest y La Habitación Roja como compañeros de cartel. Muchos problemas de organización y un sonido francamente malo dejaron un regusto muy amargo, con lo que había mucha motivación y ganas de hacerlo bien. No era para menos con una Sala Copérnico casi llena y un público realmente entusiasta.

Iniciaron el recital con Hostal Pimodán, que enlazaron de manera natural con su segunda parte instrumental. Noni (voz y guitarra), Julián (bajo, teclados y coros), Alejandro (guitarra y coros) y Alfredo (batería) solventaron sin problemas los típicos acoples iniciales y se mostraron muy cómodos desde el principio. A esto ayudó la inclusión en la formación de Alejandro, un músico de apoyo que se encargó de tocar la guitarra y el bajo y hacer coros con soltura. Sin duda todo un acierto, ya que esto les permitió dar un buen repaso a sus dos discos haciendo hincapié en sus matices más característicos. Además pudieron sonar buenos teclados, hasta esta gira inéditos en vivo, y realizaron fantásticas armonías de hasta cuatro voces, todo un lujo hoy día.

A lo largo de la noche las canciones de su último álbum se fueron alternando con las de su debut, Viaje de estudios (Houston Party Records, 2004). Alejándose conscientemente de un sonido indie para beber de las fuentes del rock español de los sesenta, se pudo comprobar la evolución que delatan temas como Caravana o L.A. frente a Ya lo sabes o Mujer esponja. Con ésta última se produjo el delirio general, y en adelante tuvieron lugar escenas más propias de otro tipo de grupos más populares, con gente bailando y coreando las letras a grito pelado en lo que se traducía como toda una fiesta. Al terminar el tema Noni pidió disculpas por el ya mentado concierto de La Riviera, y dio las gracias a los presentes por su apoyo.

Aunque se echó de menos la interpretación de Dos hombres con sombrero, prevista en el setlist, se agradecieron mucho otros detalles que indican las inquietudes artísticas de Lori Meyers. Ham’A’Cuckoo presentó jugosas novedades en su desarrollo, como la inclusión de un autoguagua, aunque se notaba cierta saturación a medida que aumentaban los decibelios. Esto hacía apreciar aún más la valía de los tempos medios de El viajero del tiempo o Desayuno con diamantes. Por no mentar los delicados arreglos de El mejor de sus trabajos, que contrastaron con un impresionante desarrollo final, con Noni fuera del escenario.

Estando de vuelta la voz de la banda granadina, dieron otra muestra más de su capacidad para hacer crecer sus canciones más antiguas en De superhéroes. Así gozamos de los arreglos de teclado hasta ahora imposibles en directo, y de nuevos juegos de voces y guitarras. A continuación los espectaculares contrastes de El gallo ventrílocuo, posiblemente el corte más logrado de Hostal Pimodán, dieron paso a La pequeña muerte, que cerró la actuación antes del bis.

Tras un breve descanso, Alfredo entró en solitario y, baquetas en mano, comenzó a marcar el ritmo de Viaje de estudios. Poco a poco los demás regresaron a escena para ir dando forma a una de las composiciones favoritas de los presentes. Así, Noni terminó por dejar cantar a solas al público varias partes de la canción. Tras la presentación de la banda y una divertida Johnny cogió su fusil, la noche terminó con la esperadísima Tokio ya no nos quiere. Noni trabucó una estrofa sin darse cuenta, pero eso no fue óbice para dibujar un tema fantástico, esta vez añadiendo un final in crescendo con acelerón marca de la casa.

Se podría haber pedido un concierto algo más largo, que repertorio tienen, y más finura a la hora de definir el sonido cuando éste se elevaba, pero no se puede negar la enorme valía de unos Lori Meyers que no paran de crecer apoyados en las figuras de Noni y Alejandro. Y es que no es para menos, ya que los cuatro miembros del grupo tocan cada vez mejor, cantan realmente bien, y saben combinarse para hacer canciones excelentes. Antes como promesa del panorama nacional, ahora como sólida realidad, no hay excusa posible para no acercarse a disfrutar del fenomenal directo de una de las propuestas punteras de nuestra música..

Autor: Miguel González
Fotos: Andrés Cabanes

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