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Let’s Festival 2009

Un año más, el Let’s Festival da el pistoletazo de salida a la temporada festivalera con una cartel centrado en las mejores propuestas del indie patrio de los últimos meses. La organización ha conseguido el equilibrio perfecto entre nuevas propuestas y clásicos de nuestros escenarios, logrando que los amigos de la sala Salamandra colgaran el sold-out para la mayoría de las noches del festival.


Nacho Vegas

La primera jornada abrieron fuego los locales Godar –que ya están entre mis favoritos–, herederos del pop sin complejos al estilo David “Beef” Rodríguez, para beneplácito de sus incondicionales y sabiéndose ganadores de los despistados de primera hora. A ellos les siguieron los siempre eficaces Gentle Music Men, con su pop beatleliano haciendo las delicias de todos los públicos, antes de dar paso al primer cabeza de cartel del festival, The New Raemon. El barcelonés atacó junto a sus CuloVoladores los temas de su primer y único álbum, A Propósito de Garfunkel (B-Core, 2008), que cuenta ya con hits coreados por el público y que tan buenos resultados le dan, tanto en conciertos íntimos como en formato festival. Un buen directo para dar paso al que era, sin ninguna duda, la gran estrella del Let’s Festival, Nacho Vegas. El ex-Manta Ray, que últimamente aparece en revistas femeninas estilo Vogue acompañado de su pareja Christina Rosenvinge, y que ha aireado a los cuatro vientos su enésimo intento de dejar las drogas, llegó dispuesto a vencer y convencer pero, siendo realistas, el de Gijón ya había triunfado desde la primera nota. Y es que su legión de seguidores abarrotaba la sala rindiéndose a sus pies y guardando silencio en los momentos de máxima intensidad. Acompañado de Abraham Boba a los teclados, el cantautor maldito –o eso le gusta aparentar– firmó un buen concierto, saliendo por la puerta grande con canciones como El hombre que casi conoció a Michi Panero o la magnífica Noches árticas, que sirvió como gran cierre para la jornada más intimista de todo el festival.


The New Raemon

El segundo asalto comenzó con los bilbaínos Zenttric, que quizás no obtuvieron el caso merecido, ni que fuera por ser los únicos que cantarían en castellano de todo el cartel de ese día. Vendrían a ser como unos Bloc Party patrios. Half Foot Outside, en cambio, se centraron en lo mejor de los noventa, con Pixies como grupo de cabecera, para ofrecernos temas que no aportan nada nuevo pero tampoco lo intentan. Al igual que CatPeople, que desplegaron su interpolismo con buenas maneras y muchas ganas para erigirse como algo parecido a el-grupo-que-escucho-mientras-Interpol-no-saca-nada-nuevo. Sea como fuere, entretuvieron y emocionaron. La noche cerraría con lo que para mí fue la gran sorpresa del festival, We Are Standard. Estos !!! vascos pisaron el acelerador a fondo desde el primer momento para dar un concierto de alta intensidad y mucho, mucho baile. Grandiosos.

ManelCon todo una semana de descanso por medio, nos enfrentamos al segundo fin de semana del festival con dos grandes nombre en el candelero: Manel para el viernes y Love of Lesbian para el sábado. La cosa prometía y mucho.

El viernes lo abrió Le Petit Ramón. Curtido en mil y una batallas, este atípico músico ya no deja indiferente a nadie, excepto a algunos de los muchos que solo esperaban a Manel. Y es que lo que está pasando con este grupo es algo así como el primer gran hype de la música en catalán. Porque, a decir verdad, Manel enamoran con canciones directas y frescas que te cogen por dentro y que en directo defienden a las mil maravillas, versionándolas y dándoles, si cabe, más matices. Están, sin duda alguna, en un momento muy dulce en el que todo son aplausos y elogios. Esperemos que les dure. Después de la euforia, muchos abandonaron la sala, y es que Julio de la Rosa seduce más bien poco. Este Bunbury de segunda fila se hace pesado y incluso aburrido. Ni la compañía de Abraham Boba y Pau Roca en la banda le salvaron de la quema. Suerte que después los ya veteranos El Columpio Asesino pusieron las cosas en su sitio, como siempre.

Sábado, último día del festival y de resacas que desaparecieron con Los Punsetes. Divertidos como sólo ellos saben ser, mostraron sus canciones brillantes y desenfadadas para erigirse como una de las bandas con más proyección de la escena madrileña. Siguieron Charades con su pop de sonrisas y bailes que a uno le arreglan el día. La sorpresa de la noche vino de la mano de Souvenir. El dúo ha dejado de mirar a Francia para mirar los teclados. Y es que su nuevo disco ya no suena a chanson si no a bases que llenan pistas de baile. El terreno quedaba entonces totalmente preparado para los grandes cabezas de cartel. Love of Lesbian, después de unos meses fuera de los escenarios preparando su nuevo álbum, volvían para presentarnos algunos temas nuevos y deleitarnos con esa batería de hits que son casi todas sus canciones desde que se pasaron al castellano. Santi Balmes y los suyos hicieron las delicias de los asistentes que coreaban lo que ya son éxitos antes de publicarse como Club de Fans de John Boy, colgada apenas unos días antes en myspace. Y es que los lesbianos han sabido mantener el equilibrio entre el mainstream y el indie para llegar a un público bastante amplio. Si a ellos no les importa romper gafas de pasta, a nosotros menos. Siempre y cuando sigan a este nivel, claro.


Julio de la Rosa

En resumen, Let’s Festival destaca un año más como el festival más importante de grupos nacionales. Una parada obligatoria para los inquietos sin prejuicios de nacionalidades musicales. Y el año que viene, más.

Fotografías © Sergi Serrano.

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