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La película de la semana: The Stranger

La película del director australiano Thomas M Wright , que se estrena ahora en Netflix, recibió una gran ovación cuando se presentó en el festival de cine de Cannes en mayo.

El propio actor Joel Edgerton, uno de los protagonistas principales, había sido el primero en sugerir la historia después de ver la película debut de Thomas M Wright en 2018, Acute Misfortune, basada en la biografía del artista Adam Cullen y escrita por Erik Jensen. Edgerton le dio a Wright una copia del libro de la periodista Kate Kyriacou The Sting, un relato detallado de la técnica de investigación elaborada llamada Mr Big, pionera en Canadá para obtener confesiones en crímenes de casos sin resolver.

La película, al estar basada en un hecho criminal real, ha creado cierta polémica, muy parecida a la que ocurrió el año pasado con el estreno de la cinta- también australiana- Nitram de Justin Kurzel, basada en la masacre de Port Arthur de 1996. Al igual que The Stranger, Nitram no usó el nombre real del perpetrador ni representó los tiroteos y se centró en los meses anteriores a que el tirador adquiriera su arsenal mortal.  Esto vuelve a traer el controvertido debate sobre el tratatmiento los docudramas basados en crímenes atroces, que aunque realmente no un hecho anecdótico- véase Elephant de Gus Van Sant de 2003, que ganó la Palma de Oro en Cannes – son mucho más frecuentes en la filmografía de los últimos años.

En ese sentido, el guión de Wright, a pesar de tratar un tema delicado, no utiliza la violencia como argumento pese a que esta siempre acecha.  Joel Edgerton, uno de los personajes principales, se preparó para esta película durante unos dos años y el director eligió a su propio hijo de ocho años, Cormac Wright, para el papel del vástago del protagonista, por lo que ambos- padre e hijo en la ficción- se prepararon para pasar un año juntos, escribiéndose, contándose historias y elaborando una narrativa sobre la familia que iban a crear e improvisando durante varios días en una casa en torno a estos escenarios. Sean Harris, su oponente en The Stranger, tuvo también más de un año para prepararse para este papel. La implicación fue absoluta en todo el equipo, según ha contado el propio director. La pandemia también contribuyó involuntariamente a afianzar a los personajes, dado el aislamiento y cuarentena pasados en hoteles como en el caso de Sean Harris, un largo tiempo en el que aprovechó para dejar crecer el pelo y la barba tal y como aparecen en la película.

Al ser las labores de registrar y recopilar información una parte significativa a lo largo de todo el metraje, la imagen pero, sobre todo, el sonido fueron elementos fundamentales en la narración. Para ello el director contó con el prestigioso Andy Wright como diseñador de sonido, ganador de un Premio de la Academia por el de la película de guerra Hacksaw Ridge (Hasta el último hombre). Si a ello se suma la partitura de Oliver Coates y la percusión adicional de Mathias Shakana, el director pudo enmarcar la tensión creciente.

Para The Guardianhay un estado de ánimo, un tono y una energía intangible que lo lleva a otro lugar, hinchando las articulaciones de la película y sacudiendo los huesos de los personajes y la audiencia. En ese punto, está muy claro que The Stranger se ha deslizado, asiduamente, hacia la brillantez; llamarlo drama criminal extraordinariamente impresionante es decirlo muy a la ligera”. Según The Hollywood Reporter “ensamblada con una edición inconexa aparentemente deliberada que altera la línea de tiempo y filmada con cortes impactantes inquietantes respaldados por la partitura minimalista discordante y monótona de Oliver Coates, The Stranger definitivamente se siente como un ejercicio de género elevado: más desafiante que el drama criminal promedio pero también más interesante”. Para Variety“The Stranger confirma que Wright ha llegado, incluso si su tratamiento a veces se siente más oblicuo y tímidamente artístico de lo que exige el material”. Sin embargo para IndieWireEsta es una oferta curiosa, un poco decepcionante. Aun así, fracasar como resultado de ser subestimado hasta el extremo es un evento prometedor en un género dominado por señales obvias, y Wright es sin duda alguien a quien observar en el futuro”.

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