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La película de la semana: Paterson

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Tras Gimme Danger, la cinta sobre los Stooges, se estrena la otra película que Jim Jarmusch ha dirigido en 2016.

Una película en cuyo guión el director empezó a trabajar ya hace 20 años y que es un particular homenaje a la poesía a través de la figura del poeta y médico William Carlos Williams, originario de Paterson (Nueva Jersey), que tituló como su ciudad natal una de sus principales obras, nombre además del protagonista y de la película. El protagonista de Paterson es autor de unos poemas que realmente son obra de Ron Padgett, uno de los poetas contemporáneos favoritos de Jarmusch y que aceptó escribirlos expresamente para la película.

En ella, cada día, Paterson sigue una simple rutina: conduce su ruta diaria, observando la ciudad que se desplaza a través de su parabrisas y oyendo fragmentos de conversaciones a su alrededor; escribe poesía en un cuaderno; pasea a su perro; para en un bar y bebe exactamente una cerveza. Va a casa con su esposa, Laura (interpretada por la actriz franco iraní Golshifteh Farahani). Por el contrario, el mundo de Laura siempre está cambiando. Tienes nuevos sueños casi a diario, todos proyectos diferentes e inspirados.

Jarmusch encontró en Adam Driver -actor de Inside Llewyn Davis (2013) de los hermanos Coen, y del nuevo malvado de Star Wars: El despertar de la fuerza (2015) -idóneo para el papel porque no es analítico, “es reactivo y muy intuitivo, no analiza mucho las cosas”. Al mismo tiempo, Driver se dejaba llevar a ciegas por el guión como “en cierta manera parte de la audiencia de la película, algo muy emocionante.” Driver tuvo que aprender a conducir autobuses debido a su papel. El equipo de producción estaba arreglando los papeles para que obtuviera su carnet de autobús, y mientras intentaban organizarlo, él, por su propia cuenta, ya se había apuntado a una autoescuela. La idea de que Driver aprendiera a conducir no era accesoria: con ello, la película podía presentar imágenes más auténticas con una mayor variedad de tomas de cámara.

Jarmusch presentó en Cannes la cinta- lo hace desde su debut en 1984 con Extraños en el Paraíso– y en la rueda de prensa reconoció: “Voy a contracorriente de ese cine que lo explica todo, es el público el que debe descubrir las cosas.”

La cinta recibió desde su premier muy buenas críticas. Para Cine Vue “todo el conjunto corre el riesgo de ser demasiado atractivo, pero Jarmusch siempre ha sido un punk tranquilo: su afirmación más radical es creer, a pesar de todo, en la bondad esencial de las personas”.Telegraph se pregunta “cómo Jarmusch es capaz de armar esta casa de palillos de la nada y la llena con tanta calma y sabiduría es un misterio con una sola respuesta real: es un artista”. En nuestor país, El Periódico confirma que “es, pues, la historia más generosa y cálida de su carrera. También la más redonda: un poema de rimas consonantes y sin versos sueltos. De nuevo, ¿su mejor película? Mientras la ve, uno no quiere que acabe nunca. Quizá eso sirva de respuesta.” Para The Film Stage “Como la mejor poesía, Paterson mantiene su meticulosa construcción oculta, dejando que su impacto se cuele cuando estés desprevenido. Cuando la imagen final se corta en negro, desencadena una oleada abrumadora de emociones que te harán querer permanecer sentado en la oscuridad hasta mucho después de que los títulos de crédito hayan terminado”.

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