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Jamie Lidell (Madrid, 20-12-2005)

¿Qué hace que un británico loco, dj y productor de techno (ramplón) se atreva con un disco soul? Esa era la pregunta que nos hacíamos antes de acercarnos a La Casa Encendida. Una hora después podríamos decir que, efectivamente, algo loco está, pero que tiene una imaginación y un sentido del ritmo desaprovechados en una mesa de mezclas.

Sobre el escenario apenas había una enorme mesa donde estaba escondido el conejo que Lidell sacaría de la chistera. Se presentó con chaqueta brillante y mocasines horterillas y, tras intentar en vano que la gente hiciera un poco el ganso con él (impagable la mirada asesina que se llevó de algún cascarrabias), se puso manos a la obra.

Para que os hagáis una idea, la mitad de Super_Collider podríamos decir que es un orfebre de la talla de Matt Elliot en la construcción de complejas melodías con loops y samplers, un macarrilla cercano a The Kills, con lo bueno y lo malo que eso conlleva, y está dotado del humor de, no sé… ¿Francis Healy de Travis?

El autor de Multiply (Warp, 2005) se ayuda puntualmente de algún instrumento pregrabado y de teclados, pero las percusiones y coros son improvisados cut&paste, guturales o torácicos, algunas palmas y paciencia, mucha paciencia para atinar en qué momento debe volver a entrar y así cuadrar la melodía en su punto exacto, o reforzar los coros para que parezca que le acompaña todo un colectivo gospel. Cuando se centraba salían auténticas joyas que dan un valor añadido al disco, como What is this time?, What’s the use?, Music will not last o Multiply. Pero, repito, cuando se centraba.

No obstante, también hubo momentos para el histrionismo en los que la cabra tiró para el monte y se embarró en auténticos coñazos techno industrial con los que dieron ganas de salir corriendo (y a buen seguro que en un festival lo habríamos hecho), o sesiones de ruido sin sentido que empañaron When I come back around, The city, Game for fools o A little bit more, si bien en esta última, que cerró el concierto, se entonó algo para no despedirse con un mal sabor de boca. Doctor Jekyll y Mr. Hyde.

Autor: Jorge García

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