conciertos

Gargall d’estiu 2009

El pasado 18 de julio tuvo lugar en el Claustre del Museu Comarcal de Manresa una nueva edición del (((g))), esta vez en formato “Gargall de verano” y al aire libre -el pasado marzo tuvo lugar la primera edición, que se celebró en el Vermell de Manresa durante cuatro días seguidos-. Conscientes de que el espacio y todo lo que nos rodeaba formaba parte de un pasado no tan lejano, el silencio que se respiraba en el interior de las instalaciones del Museu Comarcal no entendía el caos y la destrucción que tenía lugar en el exterior. A pesar del sofocante calor, pero con un entorno inmejorable, por el (((g))) desfilaron diez propuestas con base ruidista.

Inauguraba la tarde Blue, en formato de directo y con un set fragmentado de gritos, clases de francés de CCC y sonidos de camiones atropellando a elefantes. Por otro lado, cuando programas artistas del underground, pasan cosas como que no se presentan el día del concierto, y así tuvimos la primera baja de la tarde: Negro. Aun así, cero drama, pues acto seguido el único integrante de Narwhal nos ofreció una propuesta de trance vocal y misticismo paisajístico desde dentro de una furgoneta, que tanto le servía de escenario como de pantalla de proyecciones que evocaban momentos de hedonismo trascendental. La gran sorpresa para muchos fue la actuación de Toia, formación creada por Lluís Coll, la mente musical más inquieta de Manresa, a los teclados, sintetizadores y cornetos; y Jordi Portabella a los bajos. La inmensidad de su música, mezclada con los nervios del directo y una cuerda que decidió romperse, no fueron obstáculos para percibir su contemporaneidad, revisada desde la música antigua y el post-rock alemán. Otro de los momento estelares de este (((g))) fue la actuación de Zé Pekeño, que consiguieron congregar a gran parte del público que se daba cita en el Claustre. Desde Olesa, Pekeño se descubre como discípulo del ruidismo japonés más clásico como Merzbow, y demuestra que frente a las propuestas extremas no hacen falta tapones sino paciencia. Aun así, el proyecto visual que acompañaba a su descarga de ruido no pudo verse en todo su esplendor dadas las pequeñas dimensiones de la pantalla. Juan Matos-Capote, canario afincado en Catalunya desde hace menos de quince meses y pionero del circuit-bending en la Península, Norte de África y Canarias, nos sedujo con sus aparatos modificados e inventados que, casualmente, ofrecían situaciones sonoras cómicas, oníricas… Una gran sorpresa para la mayoría de asistentes, profanos absolutos de la disciplina en la cual Juan es todo un maestro indiscutible. Después de esta experiencia, asaltó el escenario Rafa Romero -saxofonista de Au, entre otras bandas- con su proyecto en solitario Tapes: una sesión de DJ, corta pero intensa, donde el barcelonés se dedicó a distorsionar clásicos del jazz donde aparecen instrumentos de viento. Justo empezábamos a recuperarnos auditivamente cuando llegó la tortura de Homenatges, trío formado por el mismo Romero al saxofón, Adrián de Alfonso (Veracruz) y Arnau Sala (Les Aus) a las máquinas. Una descarga de terrorismo sonoro con cajas de ritmos, frecuencias distorsionadas y un saxo enloquecido de tramontana. Se iba acercando el final de la velada cuando aparecieron la Orquesta del caballo ganador, que con seis músicos y sobre una tarima improvisaron bajo las órdenes de su enloquecido director, borracho de emoción. Fue un directo extraño, confuso e inquietante, pero que contó con un público participativo en algunas piezas a través de gritos, aplausos y efectos sonoros colectivos, como el de hacer sonar las llaves de casa con la mano levantada. La última sí que fue la más fácil: ya no hacía falta pensar, ya llegaba la diversión y parábamos la tortura acústica: DJ Dani Blue ofreció un set de canciones que, de rock, tenían más bien poco.

Autor: Eduard Finestres

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