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Findlay Brown – Separated by the sea

No tenía ninguna referencia sobre Findlay Brown cuando conseguí el disco a través de la infinidad de blogs que pueblan internet actualmente. Lo escuché sin muchas esperanzas, pero tras I will (ghost ship) mi atención se acrecentó. Al terminar la escucha del álbum volví a ponerlo desde el comienzo. Después me informé algo más y confirmé sus evidentes influencias, copadas por la música de Simon & Garfunkel. Por lo visto Brown boxeaba en su lugar de origen, una aldea situada en las afueras de Yorkshire. Poco a poco, y tras escuchar en casa de un amigo el Electric Ladyland de Hendrix, se fue introduciendo en la música de grupos como Love, Spirit o Kaleidoscope, mientras que en su faceta de DJ deleitaba al público con sesiones psicodélicas y de krautrock. A finales del pasado año lanzaba Don’t you know I love you y Come home, dos E.P. editados en el Reino Unido bajo el sello Peacefrog. El 19 de febrero se ponía a la venta su primer largo, del que ahora nos ocupamos.

A pesar de su exquisito gusto a la hora de elegir grupos a descubrir, cuando escuchamos Separated by the sea (Peacefrog, 2007) recordamos más a Paul Simon, Fairport Convention o Nick Drake que a Iron Butterfly o Family (dos bandas por las que también siente debilidad). Nos encontramos frente a un trabajo de acabado exquisito prácticamente en todos los sentidos. Simon Lord, el productor de esta pequeña joya sonora, ha conseguido aunar un sonido clásico y de gran belleza que, unido a unos elegantes arreglos (cuerdas, guitarras sonando al revés, banjos, etc), convierten a Separated by the sea en un álbum a tener en cuenta desde el mismo momento en que uno lo descubre. Ahí están, por poner algunos ejemplos, la poderosa delicadeza inicial de I will (ghost ship), el single en potencia que es Down among the dead men o la lisérgica Don’t you know I love you, ejemplo magistral de pop-folk con tintes ácidos.

Podemos concluir diciendo que Separated by the sea no es probablemente un trabajo novedoso, pero ni falta que hace. Y es que sorprende la calidez que desprende toda la obra, gracias a unas canciones a las que no podemos más que encumbrarlas con brillantes adjetivos. Genial es también, por cierto, la versión del Just like honey de The Jesus & Mary Chain que ha incluido en su último single, Losing the will to survive, y que podéis degustar en su página web.

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