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Entrevista a Sr. Chinarro (abril 2008)

No sé si recordarás que te hicimos una entrevista por teléfono hace algo más de un año. Fue bastante bizarra porque para poder grabarla teníamos que comunicarnos como si habláramos por walkie-talkie.

Me suena, pero por desgracia cuando estoy haciendo entrevistas me siento como si estuviera haciendo la misma todo el rato. [risas]

Esto viene a cuento porque aquella vez te preguntamos por la voz. En El mundo según (Mushroom Pillow, 2006) había ganado mucha presencia, y nos comentabas que poco a poco te estabas acostumbrando a convivir con tu timidez e incluso empezabais a llevaros bien. En Ronroneando (Mushroom Pillow, 2008) la voz parece que mantiene ese plano de importancia.

Pero está más integrada. Yo pienso que está mejor grabado. No puedo decir que en el anterior estuviera a veces fuera de plano porque eso sería dejar mal a Jordi [Gil, productor y guitarrista] y ni debo ni creo que sea cierto. Pero ahora, no sé por qué, me parece que está mejor integrada con el conjunto de la música, aunque se sigue entendiendo bastante bien. Supongo que las letras también son más sencillas, se respetan los acentos, y el disco está bastante desnudo. No hay muchas pistas y se presenta el grupo tal y como es, con arreglos mínimos de teclado que aparecen en un tercer plano, ni siquiera en segundo. Además de unos violines de Ana Galletero y algunos coros, no hay más que recargue el conjunto.

Sí, suena más compacto, como más de la banda después de haber girado mucho juntos.

Claro, es sonido de la banda, porque grabar mucho tiempo con lo que vale la hora de estudio es muy caro. Luego encima no lo puedes reproducir en directo porque no te vas a llevar un avión de gente. Nosotros no contamos con los presupuestos de Telemadrid para llevar un avión a todas partes. [risas] Y en definitiva no implica que el resultado sea mejor. Uno no escucha los discos al peso, valorando el número de pistas que se han utilizado. Si una canción funciona tiene que funcionar ya con la guitarra y la voz. Así que todo lo que hagan después Javi [Vega, bajo], Pablo [Cabra, batería] y Jordi, pues eso que se encuentra la gente.

Sí, recuerdo que a colación de esto comentábamos la otra vez que Fito Cabrales decía que si llega a saber que sus discos se iban a escuchar en mp3 para eso no se molestaría en ir a grabarlos a Londres.

Lo que pasa es que eso los músicos no lo deberíamos decir, porque al final las compañías nos obligarán a grabar en casa, con el micro integrado del PC. [risas]

También valoramos de la presencia del folklore en tu música como una constante no premeditada. Te planteabas en broma la opción de ponerte a componer bossa-nova o fox-trot de cara a tu próximo trabajo, y parece que al final un poquito de eso sí que hay.

Ahora quiero hacer uno de rancheras, porque he visto que en México por cincuenta pesos la banda toca lo que tú quieras. Como allí viven cien millones de personas, he hecho las cuentas y me sale mucho más barata la banda de mariachis que la de chinarros. [risas] Así que no descarto dejarme el bigote y hacer giras por allí a cincuenta pesos la canción.

¿Qué tal estuvo la gira por México?

Comparado con lo que será la del mariachi, una mierda. [risas] La verdad es que me ha sorprendido. Sin tener discos publicados hay bastantes fans gracias a internet, que lo que te quita por un lado te lo da por otro. Como la vida misma.

No iba a mencionar esto, pero parece que lo que se pierde en venta de discos por la piratería se gana en público que asiste a los conciertos. ¿Eso lo nota un músico como tú, que lleva cantidad de años en la carretera con Sr. Chinarro?

Sí, sí, eso está claro. Pero bueno, es que parece también que ahora como no se venden discos un grupo va a tocar a cualquier sitio y eso se lleno de gente, y no es así, tampoco es para tanto. Muchas veces termino las entrevistas y me pregunto qué se pensarán los de Hacienda, que lo mismo se creen que tengo el capital de Marañón. [risas]

Volviendo a tu nuevo trabajo, llama bastante la atención Los amores reñidos, que empieza con graves muy potentes, con guitarra y bajo afinados más graves.

El bajo tiene distorsión, es la única canción en que lo hemos hecho. Además está en fa sostenido. O en la. No sé, la tonalidad es cosa de Jordi. [risas] Lo que pasa es que la canción tiene ese aire un poco tremendo…

Sí, más denso que el del resto de temas del disco.

Es que es más antigua. Yo no quería que fuera en el disco, pero les gustaba a Jordi y a Marcos [Collantes, responsable de Mushroom Pillow] y al final la grabamos.

Has dicho que Jordi es el que sabe de las tonalidades. ¿Tú llegas al local de ensayo con una canción desnuda y es él quien se encarga de darle la vuelta, adaptar la melodía a tu tono de voz y demás?

De eso se encargan Jordi y Javi. No suelen cambiarlas de tono, aunque eso se acabó haciendo con El gran poder y El teórico. Me escuchan cantarla y me dicen si debo subirla o bajarla un tono o dos para cantarla mejor. Vamos, que eso también sé hacerlo yo pero ellos manejan mejor estos términos de conservatorio. [risas]

El año pasado hablamos de tu hijo, al que dedicas G. G. Penningstone. ¿Cómo se compagina componer canciones con cambiar pañales?

Pues se hace una cosa primero y la otra después, no pasa nada. La cuestión es que se dice que son buenos detectores de singles. Yo no quería meter anacronismos en el disco… Bueno, en realidad no quería meter nada, porque cuando terminas de grabar te da una crisis y ninguna canción te parece buena. [risas] Pero a G.G. le gustan los anacronismos y me pedía pan bimbo, pan bimbo…

Entonces, ¿tampoco ha cambiado mucho nada?

Sí, he cambiado, me han pasado cosas. Estas canciones han sido compuestas por un tío que es un año y pico mayor, la banda también ha crecido… Eso va quedando ahí, la historia de un grupo queda reflejada en sus discos, y bueno, es una alegría seguir estando ahí presentando nuevas canciones y eso.

En lo que concierne a las letras la religión está muy presente, hablando de los pasos de Semana Santa, el Día de Difuntos, San Antonio.

Nunca he estado en Semana Santa en Madrid y no sé cómo será, pero en el sur las ciudades se paralizan por cuestiones religiosas. En Sevilla pueden cortar una calle sin previo aviso porque se ponen a practicar con un armazón de madera cubierto de sacos de cemento. Eso significa que la gente tiene un gran cariño por esas metáforas de la vida recogidas en los sistemas religiosos, y es fácil utilizarlas en tu provecho. Pero vamos, que no hay ningún plan maquiavélico en el uso de San Antonio, sencillamente para qué le vas a pedir un novio si puedo serlo yo. [risas]

Sigue destacando tu capacidad para sorprender una y otra vez con frases redondas. Cuando en La parra marchita hablas de que ”la vida es un puro accidente”, dejando la rima un poco descolgada, de pronto llega la última estrofa y metes ”la mañana siguiente descubrió cicatrices”, y vuelves a cambiar la rima.

En realidad eso lo va haciendo uno sin darse cuenta. Es un poco como hacer un sudoku por casualidad. La verdad es que eso es lo guay de escribir, bueno, no ya poesía, sino letras de canciones, que lo intentas y fallas y de pronto aciertas. Como se trata más de un pulso que de otra cosa, pues tiene una esa enorme alegría.

Pero las canciones tienen mucho de poesía, tienen su ritmo, su rima…

Sí, sí, lo que pasa es que me da como vergüenza.

¿Por qué?

Yo qué sé… Bueno, tal vez sea porque se supone que un poeta es estúpido y desviado.

Decía Sabina que los poetas llevan peor vida que los músicos.

Si se lee menos poesía que discos se venden seguramente no tengan más remedio que llevar peor vida. [risas]

¿Qué pasa por tu cabeza cuando haces una canción de tuna como El teórico? ¿En qué momento se te ocurre darle ese aire a la canción?

Yo quería que fuese una ranchera, pero como cuando fuimos a grabarla teníamos laúd pero no teníamos guitarrón mexicano ni vihuela, pues terminamos haciéndola como una tuna. Pero está muy bien, porque en otra canción mencionamos la tuna como elemento musical amoroso estándar en nuestra sociedad. Yo mismo cuando me casé tuve que soportar la presencia de una tuna. [risas] Al final utilizar una tuna en un disco que habla de amor me parece coherente y autoparódico, no sólo en cuanto a música se refiere sino en lo que respecta a recuerdos de mis propias vivencias.

Y eso pese a que la tuna es uno de los estamentos más odiados…

Es una de las bestias negras de los chicos indies. [risas] Sin embargo si lo piensas está guay, que estudiantes se disfracen y se dediquen a perseguir a las chicas tocando instrumentos musicales. No sé por qué yo mismo les tenía tanta manía.

Y estando borrachos, que en eso se parecen mucho a los músicos. También están borrachos haciendo canciones para cantarles a las chicas.

Se parecen no, lo son, son grupos musicales que se forman en la universidad. Hombre, los trajes son sinceramente ridículos, pero lo demás… Bueno, el laúd es un instrumento un poco antipático. Pero vamos, antes estuve hablando con Joaquín Reyes y me decía que le encanta el clavicordio. Los gustos musicales de los humanos son impredecibles.

Sí, en su momento hablamos del instrumento coñazo de los marineros, que es el acordeón.

Un gran coñazo el acordeón. Del acordeón ya me deshice. Ahora estoy con el laúd, a ver dónde lo coloco.

Dices que te has comprado un guitarrón mariachi durante la gira mexicana.

Me tenía que traer un recuerdo y cuanto más grande mejor.

¿Va a estar presente en tus futuros trabajos?

Yo no pienso aprender a tocarlo, pero Javi estoy convencido de que lo domina en un par de sesiones.

Ahora que está en boga recuperar el folklore particular, como Nacho Vegas investigando con Lucas 15 el folklore asturiano, no sé si se te ha pasado por la cabeza hacer un disco de tunas.

No sabía que Nacho Vegas estaba detrás de Lucas 15. He pensado en serio lo de los mariachis por lo que te he comentado de que sale muy barato.

¿Qué opina la discográfica de que saques disco con unos mariachis?

Todavía no lo saben. [risas] Pero vamos, tú hacías una canción siguiendo una estructura cualquiera de mariachi, cantabas la letra y la banda te pillaba del tirón. Tenían muchísima práctica y tocaban muy bien. Usan trompetas, que sí que son un instrumento realmente bonito. Y el guitarrón suena muy bien, y es muy curioso porque siempre se tocan dos notas a la vez. Y suena grave pero no molesta, como el bajo eléctrico. No hay batería, que es otro instrumento molesto sobremanera. Cada músico lleva su instrumento, van todos de pie, no necesitan amplificación…

Logísticamente es perfecto para dar conciertos.

Por eso me interesa, no porque yo quiera recuperar ningún folklore de ningún sitio. En realidad a mí me dan igual los pueblos del mundo entero. [risas]

Nosotros somos muy dados a fijarnos en tus frases certeras, y otra que nos ha encantado ha sido la de ”Suspendido en la autoescuela del amor platónico, no sirven de nada esas notas, sólo apruebas el teórico”.

Estuve a punto de quitar lo de ”Suspendido en la autoescuela del amor platónico” porque lo veía un poco raro, y llevo hoy dos entrevistas y dos de dos en las que me lo comentan. [risas] Se ve que todo el mundo tuvo un trauma con el carnet de conducir, así que he acertado. Para que veas que sólo acierto de casualidad y en el último segundo.

Cambiado de sello por segunda vez en muy poco tiempo, pasando de Acuarela al Ejército Rojo y de ahí a Mushroom Pillow. Estabas un poco a verlas venir, ¿qué tal ahora?

A verlas venir. [risas] En realidad la vida es así, no puedo decir que estoy contento porque nunca va todo lo suficientemente bien. Ahí está la ilusión y las ganas de luchar.

El hecho de que saques otro disco con ellos en tan poco tiempo indica que las cosas no van mal.

De momento he venido a Madrid, ciudad a la que no me gusta mucho venir y menos aún si hace tan mal tiempo. Estaba tan tranquilo en casa, me he levantado a las siete y media, he cogido un tren con el asiento durísimo. Por mucho que vengas rápido la dureza del asiento nunca cambia. Y aquí estoy trabajando, lo que indica que mi disposición y mi voluntad es buena.

Ya para ir acabando, la semana pasada te vimos tocando con La Bien Querida en las Fiestas Demoscópicas. ¿Cómo surgió esta relación con Ana Fernández-Villaverde?

Me la presentó J y me pusieron sus canciones. Es verdad que por el MySpace conoces muchos grupos a los que sólo puedes decirles “que te vaya bien”. En este caso sentí que Ana tenía claras posibilidades de ser una más en el mundo de la música española, y de hecho no me he equivocado porque ya tiene contrato y todo eso. Por los compromisos con Chinarro no podré hacer mucho más pero ya no me necesita, así que sólo espero que pronto pueda ir a Málaga a tocar y yo iré a verla como un fan más.

¿Participarás en la grabación del disco o ha quedado esa colaboración en ese pequeño empujoncito?

Sí, yo pienso que ya hice lo que tenía que hacer.

Y ahora, ¿a presentar en directo el disco, gira y algún festival?

Llega un momento en que no controlo a qué le ponen el nombre de festival delante. En realidad cualquier concierto es un festival porque la gente va a pasárselo bien. Salvo a los teatros, donde te vas a verlo sentado. El caso es que voy al Territorios en Sevilla, y me imagino que saldrán más porque por suerte hay cien festivales en España. Si nos referimos estrictamente a los grandes sé que al Primavera no iré y al FIB probablemente tampoco. Pero bueno, en muchas ocasiones es mucho más placentero para el grupo tocar en festivales con menos nombre, porque al final el gran nombre implica gran complicación de organización. Y sobre todo una enorme diferencia en el trato que se brinda a los grupos extranjeros frente a los nacionales, que muchas veces se usan de relleno.

También quizá el público está más predispuesto en los festivales pequeños a escuchar la música que en festival grande, que vas un poco más a ver qué pillas.

El año pasado recuerdo con mucho agrado el Faraday por ponerte un ejemplo, y sin embargo en otros más grandes hemos tenido muchos problemas. De todas maneras nosotros tocamos donde se nos contrate, como cualquier trabajador con su trabajo.

¿Se espera algo especial de este álbum?

Es un paso más, que ya es mucho. Ya ando por los diez discos publicados, y eso es de un mérito tremendo. Creo que tengo ya más discos que los Beatles. [risas]

Pues esperamos que sean muchos más. Muchas gracias por todo.

Gracias a vosotros.

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