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Entrevista a Dreyma

Dreyma es el nombre de un joven dúo afincado en Málaga formado por Cris (guitarra y voz) y Mel (sintetizadores, batería electrónica y voz). Ellas mismas se definen como una mezcla intensa de amistad, vino, pizza y diversión. Editaron su primer EP en 2017 a través de Ondas del Espacio y Discos Imaginarios, un trabajo que presentaron en distintas salas y festivales de nuestro país. Hace un par de semanas publicaban Moonlight, proyecto audiovisual de cuatro canciones, de cuatro estados, “centrado en la mujer compleja, múltiple y contradictoria” cuyo resultado es un degradado emocional que circula del más al menos pero que admite, incluso agradece, diversas formas de adentrarse en él.

Elegidas el año pasado por Radio 3 como Banda Emergente del programa Disco Grande, Dreyma actuarán este mes en Madrid (el 20 en Alevosía y el 28 en el Mercado de Diseño) y, ya en noviembre, en el festival Monkey Week de Sevilla. Charlamos con ellas tras su paso por el también sevillano Picnic Interestelar, donde tocaron el pasado 29 de septiembre.

¿Qué tal la experiencia de tocar en el Picnic Interestelar de Sevilla?

Cris: Bien, pero con un calor… Pudimos ver a Sexy Zebras, que ya los habíamos visto en el Granada Sound.

Mel: Y a Alice Wonder y Los Reyes Magos, que nos esperábamos cualquier cosa y la verdad es que estaban muy chulos.

Cris: Son un rollo Tame Impala pero en español.

¿Cuándo os interesáis por la música? ¿Qué hacíais antes de conoceros?

Mel: Empieza tú, Cris. ¿Qué hacías antes de conocerme?

Cris: En mi casa hemos escuchado siempre mucha música, pero nosotras hemos sido autodidactas. La guitarra la toco desde los 16 o 17 años por gusto. He ido aprendiendo poco a poco. A los 20 todavía no sabía nada. En el primer grupo que tuve antes de Dreyma, Tina & The Hookahs, no cogía casi nunca la guitarra, estaba muy limitada. Pero empecé a cantar y me sentía motivada. Estuve con ellos un año y medio, hasta que cada uno tiró por su lado. Daniel Lozano, al que queremos, era el bajista de aquella banda y técnico de sonido de Santa Marta Golden, que era el grupo de Mel. En los primeros ensayos Dani me hablaba mucho de ellos, sobre todo de Mel. Así que quise conocerla.

¿Qué tipo de música hacían Tina & The Hookahs?

Cris: Decíamos que era música alternativa porque no sabíamos qué era realmente.

Mel: Aunque ella ponga esa cara, estaban muy guay.

Y tú, Mel, ¿en qué grupos has estado? ¿También eres de Málaga como Cris?

Mel: Soy francesa, pero llevaba viviendo doce años en Granada antes de conocer a Cris. Desde hace tres vivo en Málaga. En Granada he tenido cinco o seis grupos, pero Santa Marta Golden fue el dominante. No tocaba, solo cantaba. Bueno, gritaba más que cantaba. Como ha comentado Cris, nos conocimos a través de Dani. Tina & The Hookahs tocaron en Granada y, aunque me perdí el concierto, me volví en coche con ellos a Málaga, ya que yo ya vivía aquí desde hacía unas semanas. Hasta que me dejó en casa no paramos de hablar. Lo que nos unió realmente fue la música. Hubo una gran conexión, pero ella se iba a Suecia de Erasmus.

Cris: Eso fue más o menos en mayo de 2015, así que no nos volvimos a ver hasta el año siguiente. Pero estando ya en Suecia Mel me escribió por Facebook y luego por email. En unos de mis viajes de Suecia a Málaga hice escala en Oslo y estuve cuatro horas haciendo fotos mientras escuchaba en bucle a Nicolas Jaar. Mel las vio y me propuso escribir un artículo sobre ello para su revista digital, Caffeine Magazine. Se lo envié y lo publicó cinco o seis meses después. Cuando volví, en marzo de 2016, toqué con Tina & The Hookahs en el Onda Pasadena y Mel fue al bolo. Esa noche también hablamos un montón. Ella me pasó el esqueleto de una canción al piano, cantada en francés, y yo le agregué cosas con el Garage Band y se lo envié. Hicimos una especie de cadáver exquisito; ese hilo de correos fue muy intenso. Finalmente quedamos y aquello fue toda una explosión de creatividad.

Mel: Bueno, quedamos y bebimos vino. Recuerdo que, literalmente, le pregunté si quería ser mi amiga.

Cris: Y yo le dije que sí.

Mel: Desde ese momento nos hemos visto casi todos los días.

Cris: Fue muy intenso. Conectamos muy bien desde el primer momento, creo que incluso desde antes. Yo sentía algo especial.

Mel: Las dos teníamos una fuerte necesidad de crear, y eso no se encuentra con facilidad en Andalucía. Lo he visto en otros sitios en donde he estado, pero no aquí. Cuesta encontrar gente que tenga esa intranquilidad.

Es curioso que digas eso, Mel, teniendo en cuenta que has vivido doce años en Granada, una ciudad de donde salen tantas bandas.

Mel: Yo vi un estancamiento en los últimos años que estuve allí. Tenía ganas de hacer muchas cosas y había que empujar constantemente a todo el mundo. Pero aquí, con Cris y con la gente que está en nuestro proyecto, ha sido increíble.

En vuestra web os definís como dreamcore, electrónica, pop y, a veces, oscuridad. ¿Cómo surge el sonido del grupo?

Cris: Surgió solo, no teníamos nada pensado. Si nos hubiéramos pasado desde el principio bases de dub o metal tal vez estaríamos haciendo algo distinto. Pero desde el principio fue algo electrónico. Empezamos con bases del Garage Band, con mucho delay. Entonces, claro, en el momento en que decidimos ensayar lo hicimos con ese sonido que ya teníamos.

Mel: Componíamos muchos temas pero nunca ensayábamos. Pensábamos: vamos a hacer un disco pero sin complicarnos, sin dar conciertos. Cris estaba con los exámenes en su carrera y yo tenía mucho trabajo. Llegó un momento en que decidimos dejarlo porque no teníamos tiempo. Pasaron unos meses hasta que fuimos a un concierto de Holograma en La Térmica y ahí volvimos a retomar el proyecto.

¿Qué entendéis por dreamcore

Mel: Dreyma significa soñar en islandés. Dreamcore es una manera de mezclar lo que puede evocar la palabra soñar, algo bonito o suave, con core, que recuerda a grupos musicales más duros.

Cris: Al final siempre terminamos metiendo distorsiones, algo más duro. A lo Chelsea Wolfe. De hecho, intentamos hacer canciones felices pero ocurre todo lo contrario.

Vuestro primer concierto fue en el Salobreña Beach Party de 2017.

Cris: Esa fue nuestra primera actuación oficial, pero un mes antes habíamos tocado en el cumpleaños de una amiga. No teníamos porqué, ya que estábamos en familia, pero nos pusimos muy nerviosas. Esa fue realmente la primera vez que nos pusimos a cantar delante de alguien.

A lo mejor es pronto para preguntaros esto, pero ¿habéis pensado en ampliar el grupo? Sobre todo a la hora de encarar los directos. 

Mel: Tal vez para cosas puntuales. Nuestro proyecto tiene que ser fácil de llevar; tenemos que caber, nosotras y el equipo, en una furgoneta o en un avión sin problemas. Además, a la hora de tomar decisiones es todo muy fluido.

Cris: Aunque pudiéramos incluir a alguien creo que no lo llegaríamos ni a pensar, porque pienso que nuestra música y lo que queremos hacer es algo muy único de las dos.

Mel: Y es verdad que a veces piensas que con un batería o un bajista ganarías mucho, pero lo que tienes de libertad… Además, trabajamos en el mismo sitio. Tenemos los mismos horarios y la misma libertad, por ejemplo, de cogernos un viernes libre. Son muchas ventajas.

¿No os limita en el estudio? Me refiero a grabar algo y pensar: ¿cómo lo llevaremos al escenario?

Cris: Ya nos pasó con el primer EP. Cuando lo grabamos veníamos de tocar, así que decidimos grabar en base a lo que hacíamos en directo. En el nuevo, en Moonlight, hemos transformado algo más los sonidos, y eso a su vez nos ha hecho evolucionar en directo; nos hemos ido retroalimentando.

Mel: En este caso era especial porque el proyecto también es cinematográfico. El siguiente disco no será así, o por lo menos no tanto. Volverá a ser más crudo.

Cris: Sí, será otro rollo, quizá algo más cañero. No sé. Tenemos muchas ganas de componer.

Cantáis en inglés, aunque tenéis un par de incursiones en el francés y el español. ¿Salió así por ser lo que escucháis normalmente?

Cris: Eso es. Escuchamos cosas de todo tipo, pero yo por lo menos no me pongo mucha música española. Tiene que ser algo muy especial, o algún rapero o rapera. Algo puntual. De pop español no oigo nada. Así que lo de cantar en inglés es algo natural para nosotras.

Mel: A mí me ha costado en todos mis proyectos cantar en español y también en francés, porque a veces no pega con la música. Y nosotras creamos siempre la música primero y luego le añadimos la letra. Con el inglés es todo más sencillo, encaja mejor.

Cris: A mí me inspira más el inglés a la hora de componer. Me sale más natural. Sí que me gusta escribir en castellano mis cosas personales, o algo en prosa, con metáforas. Pero pasar eso a canciones a mí no me sale, no puedo cantar eso en español.

Mel: En Fuego canto un fragmento en castellano porque es más hablado que cantado.

¿Por qué no escucháis música en español? 

Cris: No sé, no me atrae mucho. Toda la cultura musical que tengo me ha llegado desde fuera. Aunque recientemente he escuchado algo de flamenco, a Enrique Morente. Sabía quién era pero lo he descubierto de verdad este año.

Decís que en Moonlight “el resultado es un degradado emocional yendo de más a menos”. ¿Por qué no al revés? ¿La idea es volver al principio una vez finalizada la escucha?

Cris: Se puede hacer eso o, incluso, escuchar los cuatro temas de cualquier forma. Puedes ir de -1 (Come home), a +2, que es Air.

Mel: De hecho, así debería de escucharse el EP: de forma aleatoria. Pero tuvimos que hacer el esfuerzo de ordenar las canciones para publicarlas, claro. Con los vídeos pasa lo mismo, están hechos para que puedas reproducirlos en cualquier orden. Puedes escuchar tres veces seguidas +1 (Zebra) porque las emociones son así, no tienen una estructura fija.

Cris: Una cara del vinilo tiene una luna roja y por el otro lado es gris; la cara A es la feliz, con +1 y +2, y en la B están -1 y -2. En los vídeos hemos jugado mucho con la estructura, con lo que ocurre en ellos. Desde que empezamos a desarrollar el guión decidimos que la puerta era un símbolo que iba a estar siempre presente; sirve para entrar y salir de ese mundo, de ese estado.

Mel: Sí, todos los vídeos tienen una puerta al principio y al final. Cada puerta lleva a otras posibles, a una variedad de universos infinita.

La canción que abre el EP, Air (+2), la definís como “euforia peligrosa, sentirse eléctrica, feliz, quererlo todo”. Hasta el momento, es vuestro estribillo más directo, más pegadizo. 

Cris: Es muy pegadiza, sí, pero al mismo tiempo es muy simple. Además, es fácil de tocar.

Mel: Es un tema que gusta a mucha gente. Es muy ochentero, muy pegadizo. Nos dábamos cuenta ya en el local mientras la ensayábamos.

Luego bajamos a +1 con la instrumental Zebra, un “himno al placer” dividido en dos secciones.

Cris: Tardamos mucho en componer Zebra, se ha ido transformando bastante. Siempre ha tenido ese rollo dreampop y shoegaze, y casi desde el primer momento sabíamos que sería instrumental. Es una especie de interludio.

Mel: No queríamos darle lógica. Este tema lo llevamos bastante abierto al estudio cuando grabamos el disco porque nuestro productor, Marcos Muñiz, es un mago. La segunda parte de la canción es complicada, por muy feliz que suene cuando la escuchas; todo lo que es feliz nos cuesta mucho. Al final, Marcos nos dijo que grabásemos todas las voces y sonidos que se nos ocurrieran.

Cris: Puedes escuchar eructos y hasta a un Furby. El contraste entre la primera parte de la canción y la segunda es un poco como los colores de las zebras, con todos esos blancos y negros.

Tras Come home (-1), que fue el primer adelanto del EP, llegamos al estado -2 con Evig natt, donde tocamos fondo, lloramos hasta quedarnos sin lágrimas y descubrimos que nada tiene sentido. Aquí se manifiesta un componente muy poderoso de vuestra música: el desgarro, la oscuridad.

Cris: La letra es en francés, pero el título es en sueco: Evig natt significa noche eterna. Nos emocionamos mucho cuando la tocamos en directo.

Mel: Este verano nos han pasado cosas muy duras y no hemos tenido tiempo de procesarlo todo, así que cuando interpretamos Evig natt intentamos liberarnos un poco de todo ello.

Cris: Durante los conciertos aprovechamos para desahogarnos.

Moonlight es un proyecto audiovisual.

Cris: Yo vengo de Comunicación Audiovisual. En Dreyma convergen el diseño, la ilustración, la música. Con Moonlight hemos intentado dar un paso más allá y hacer algo creativo con todo ello.

Mel: Las fotos son de Lucas Alcántara, al que conocimos en Tinder.

Cris: Sí, nos abrimos una cuenta de Tinder para hacer promoción, aunque duramos poquito porque fue muy intenso. Nos seguían sobre todo tíos. Era medio chungo.

Pero Tinder va de eso, ¿no?

Mel: Ya, pero bueno, subieron los seguidores. Duramos una semana, pero gracias a eso conocimos a Lucas.

Tras dos EPs, ¿tenéis pensado sacar un disco próximamente? 

Cris: Lo próximo que saquemos va a ser un disco, seguro.

Mel: Y sin concepto.

Cris: Nos dedicaremos más a fondo a las canciones, vamos a centrarnos en la música. Queremos evolucionar con los instrumentos y con el sonido.

¿Cómo está recibiendo el público las cuatro canciones de Moonlight? Además de en el Picnic Interestelar de Sevilla, también estuvisteis tocando en el ciclo de conciertos Mubea en Granada.

Cris: Sí, de hecho ese ciclo lo organiza Alfonso Méndez, nuestro mánager. Estuvo muy bien porque aprovechamos el momento y el sitio para presentar el disco, ya que salía ese mismo día, el 22 de septiembre.

Mel: Hicimos llorar a mucha gente.

Cris: Hubo también algo de performance: en cada canción nos pusimos la corona correspondiente al estado que tocara y dijimos algunas palabras sobre ello. Ahí sí que fuimos de +2 a -2.

Mel: El público nos pidió al final tocar una más para no irse así de tristes. Es curioso. En el merchandising tenemos chapas para cada estado, y el sábado pasado, que estuvimos en un concierto organizado por Sofar Málaga (comunidad internacional que reúne a artistas, público, anfitriones y organizadores para disfrutar de la música en un ambiente íntimo), le dijimos a la gente que cogieran una antes de marcharse para ver en qué estado se encontraban. Y casi todos estaban entre dos, no podían elegir sólo una. Somos una mezcla. Una chica, por ejemplo, se llevó el +2 y el -2. Por eso, en los vídeos, aunque hay una actriz diferente para cada estado, siempre están las cuatro chicas presentes: nunca estamos 100% en un solo estado.

Cris: O puedes estar a -2 pero tú ser realmente muy de +2. O viceversa. Creo que todos tendemos a, por ejemplo, si estamos en +2, echar algo de menos el -2. O no.

Mel: ¿Sabes por qué? Porque cuando estamos en -2 es cuando mejor creamos.

¿Pensáis que es mejor un estado -2 a la hora de crear?

Mel: Nosotras creemos que sí. Con -2 a lo mejor no, porque en ese estado no tienes fuerzas para nada. Pero con -1, sí. Justo antes de abandonar el -2 es cuando más creas; es cuando comienzas a subir. Ahí sale todo.

Me imagino una conversación vuestra por las mañanas, comentando si hoy estáis +2, -1, 2 o -3, que no sé si existe.

Mel: Sí que existe. De hecho, Marcos, cuando le comentamos lo de los estados, nos dijo que él estaba en -10.

Cris: Sí, nos decimos por Whatsapp en qué estado estamos. También nos lo comentan algunos amigos.

Estáis metidas totalmente dentro del concepto.

Mel: Pero es difícil hacérselo llegar a la gente.

Cris: Es complicado porque abarcamos mucho: vídeos, música, ilustraciones.

Mel: Hicimos una encuesta preguntando a la gente qué les hace felices y qué les pone tristes. Había uno que decía que le gustaba mucho comer mango y andar desnudo por casa. A ver si publicamos algunas de las respuestas que nos mandaron.

¿Cuánto tiempo le dedicáis al grupo?

Cris: Este verano hemos ensayado poco porque hemos estado centradas en los vídeos de Moonlight y en algunos conciertos. Ahora sí que estamos ensayando más, de dos a tres días por semana. Pero normalmente vamos al local una vez por semana, los jueves o viernes.

¿Qué escucháis ahora mismo?

Cris: Este año a las dos nos ha dado mucho por King Krule, que nos encanta.

Mel: Yo estoy obsesionada, en todos los aspectos, con la película Calle me by your name. También nos gusta Patti Smith. Este año leímos las dos su libro de memorias, Just kids, que nos ha marcado muchísimo. Nos gusta su historia, cómo colabora con otras personas para crear, el espíritu que tiene.

Cris: Otros grupos que hemos escuchado mucho son La Luz, Chelsea Wolf, Dengue Dengue Dengue

Mel: A veces pinchamos cumbia electrónica, y viendo entrevistas de Dengue Dengue Dengue nos hemos dado cuenta de que piensan como nosotras, de que son como nosotras. Algún día tocaremos con ellos.

Cris: Luego hay un grupo de Ecuador que me mola, Sexores, que también tienen un rollo muy dreampop. En el último disco le han dado mucho protagonismo al papel de la mujer. Seguimos por las redes todo lo que hacen.

Mel: También nos gusta Ala.Ni, a la que vimos hace unos meses en el Cervantes. Y James Blake, claro.

Foto: Lucas Alcántara.

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