Cine, Tv y Teatro

Distrito 9

distrito_9Existe, desde hace ya bastante tiempo, un debate sobre la capacidad de renovación del cine. Muchos tienen la sensación de que está estancado y que no hay nuevas ideas. Otros, entre los que me incluyo, opinamos que lo que está algo estancada es la capacidad de crear historias que usen los recursos de los que se disponen hoy en día, y no al revés. Y es que es muy habitual, desde que el ordenador ha conseguido mostrar en pantalla cualquier cosa, el abuso de esta tecnología para hacer filmes visualmente atractivos, pero que relegan al segundo plano el uso del guión y la trama; perdiendo parte del encanto que poseían las películas más antiguas, que tenían que limitarse a esbozar, en todo caso, ciertos conceptos y que no necesitaban estos artificios para crear auténticas obras de arte. Aun así, todos los años se producen un buen puñado de películas de gran calidad. El problema es que el público, en general, se mueve hacia el cine que precisamente critica. Y en ese tipo de cine más popular nos encontramos a Distrito 9.

El principio del filme es francamente desconcertante y descorazonador. Una serie de escenas se suceden, mostrando una realización de estilo documental. En ellas se esbozan las explicaciones de la llegada de los extraterrestres a la Tierra, el desconcierto inicial y la solución que se adopta para acoger a los visitantes. Todos estos detalles van siendo contados de forma bastante inconexa por una serie de individuos que son entrevistados por un reportero, con bastante poca fortuna. El aburrimiento y el tedio atrapan al espectador, y muchas veces dan ganas de coger al cámara y darle un curso acelerado de rodaje, o al menos ejecutarle para que deje de sufrir. Por suerte, no todo el metraje está rodado de esta forma. El problema es que, una vez superada esta parte, nos encontramos ante la típica producción donde los humanos son muy malos y crueles, y los alienígenas muy buenos e incomprendidos. Con un humano que se encuentra en medio de todo este jaleo, para acabar comprendiendo la motivación de los pobrecillos seres de otro planeta. La supuesta innovación no es argumental, pero tampoco lo es el uso y abuso de los efectos especiales: a menudo da la sensación de que muchos de los minutos están ahí para mostrar lo interesantes y espectaculares que son las armas alienígenas, su tecnología, y lo bien realizados que están los bichos. De hecho, todos los méritos del filme se basan en la gran calidad de los efectos especiales, a pesar del poco presupuesto gastado en éstos, y el uso de actores no consagrados. Algo muy pobre para aspirar al puesto de auténtica innovación en el género.

Como últimamente viene siendo habitual en las producciones cinematográficas y televisivas que se precien, una serie de páginas webs, vídeos de Youtube y mensajes escondidos han sido usados para crear una especie de complicidad con el espectador, y para que éste siga pensando en la película antes, durante y después de verla. Sin embargo, estas características no dejan de ser anecdóticas y no esconden los grandes problemas que tiene la cinta. Habrá segunda parte, seguro. Y recaudará mucho dinero. Pero los grandes males del cine comercial actual persisten, y no será esta película la recordada por dar un golpe de timón hacia otra dirección.

Texto: Rand

District 9, EE.UU.- Nueva Zelanda, 2009
Director: Neill Blomkamp; Guión: Neill Blomkamp y Terri Tatchell; Música: Clinton Shorter; Fotografía: Trent Opaloch; Intérpretes: Sharlto Copley (Wikus Van De Merwe), Jason Cope (Grey Bradnam), Nathalie Boltt (Sarah Livingstone), Sylvaine Strike (Dr Katrina McKenzie), John Sumner (Les Feldman), William Allen Young (Dirk Michaels).

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2 comentarios

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