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[Crónica] Vida Festival 2014 (Vilanova i la Geltrú, 04/06-07-2014)

VidaFest (1)Rp

La primera edición del Vida Festival, que de alguna manera ha recogido el testigo del desaparecido Faraday Festival, en Vilanova i la Geltrú, se ha desarrollado este fin de semana en la localidad barcelonesa cumpliendo con lo previsto en el guión, y ahora es momento de pasar revista. Pese a algunas carencias informativas totalmente comprensibles y otras decisiones tomadas que tal vez puedan ser discutibles, en lo musical el festival no ha decepcionado, que es lo importante; y creo que todos los asistentes coincidiremos en calificar de rotundo acierto la elección del lugar: la Masía d’en Cabanyes, sus boscosos jardines, y el entorno de mar, campo y sol de verano, fueron los principales culpables del enamoramiento súbito que sufrimos con respecto al Vida. Aunque, todo hay que decirlo, el ambiente fue mucho más agradable el viernes que el sábado: fundamentalmente por la presencia del ejército de fans de Lana Del Rey.

VIERNES 4 DE JULIO

Pau Vallvé (23)RpLas primeras tres horas de festival las pasamos entre un pequeño escenario incrustado en un merendero y otro que era una simpática barquita azul de pescador. Pau Vallvé y Sr Chinarro tocaron en este último, demostrando la buena forma de la escena catalana de pop el primero, y declarándose solicitante de asilo en ella el segundo, aunque con su propio estilo sureño. Anteriormente, en el escenario del merendero, habían actuado Joan Colomo y su tropa del desenfado, y antes aún, abriendo el festival, Alberto Montero y su banda. Cuatro formas muy distintas de entender la música, que sirvieron de fenomenal aperitivo para lo que vendría después. Destacable fue la seriedad y los originales juegos vocales de Moreno; el suave y dulce tacto de Vallvé al tocar, al cantar y al hablar; la frescura y ausencia de filtro de Colomo; y la sinceridad de un Antonio Luque al que luego pudimos ver disfrutando en el concierto de su admirado M. Ward.

M. Ward (24)RpNacido en California hace 36 años, pero residente en Oregón desde los ’90, Mathew Stephen Ward es uno de músicos más destacados de lo que ha venido a llamarse neo-folk: fenómeno determinante en el devenir musical de los últimos años. Más allá de su característica y rejuvenecedora voz, y de las diferencias que marca a la guitarra, el viernes en el Vida demostró que un intérprete no tiene por qué generar la atención del público mediante estridencias, un look llamativo o mensajes políticamente incorrectos. Sus conciertos, que no dependen en absoluto de hits (como Chinese Translation, que sí sonó) o de momentos previsibles u obligatorios, son un ejemplo de pureza y aptitudes bien depuradas. En ningún momento dijo una palabra o interpretó una canción más alta que otra; y se dedicó, simple y llanamente, a ponerle banda sonora al maravilloso primer atardecer del festival.

Rufus Wainwright (43)RpLa hora de la cena coincidió con el concierto de Timber Timbre, que estrenaban el escenario tras el cual se erigía, imponente y bien iluminada, la Masía del escogido emplazamiento, que a la postre sería uno de los protagonistas más destacados del fin de semana. La formación canadiense liderada por Taylor Kirk, que por momentos parecía una apaciguada mezcla entre Nick Cave y Ariel Pink, dejó muy buenas sensaciones: de esas que hacen que al volver a casa después del festival, si antes no los conocías, te lances a escuchar sus álbumes. Todo lo contrario que Rufus Wainwright, un clásico donde los haya: excelente compositor y gran intérprete, pero incapaz, en mi opinión, de reclutar nuevos seguidores a partir de conciertos como el del viernes en el Vida. Al margen de grandes canciones como Hallelujah o Cigarrettes and Chocolate Milk, el norteamericano parece abocado a ser el icono que es para sus fans, y a la vez fuente de animadversión para quienes un día pasaron de él.

The Cheatahs (9)RpDe 11 a 12 de la noche el público se dividió claramente en dos estados de ánimo bien distintos: por un lado los que adoraban a Rufus, para los que ese era el momento cumbre de la jornada; y por otro los amantes de la música en general, para quienes el ritmo del mayor de los Wainwright suponía un obstáculo para seguir despiertos. Un acierto en la programación, pensarán los primeros; un error para los segundos. Por suerte, éstos últimos despertaron al son de Cheatahs, formación británica de rock noise que, sin llamar excesivamente la atención, desgranó su álbum de debut, Cheatahs (Wichita Recordings, 2014), mostrando bastantes buenas maneras sobre el escenario. Pese al marcado carácter shoegaze de unas melodías no demasiado esperanzadoras, fueron un chute de energía necesario y muy agradecido, sobre todo por el valor dopante de una distorsión bien puesta y del ritmo impusieron.

Mishima (30)RpPara las últimas dos paradas volvimos al panorama nacional; más en concreto al local barcelonés. En primer lugar el proyecto de Gerard Alegre Dòria, El Último Vecino, que actuó en el escenario Cabana, el del merendero, y luego Mishima. Dòria planteó su propuesta ochentera frente a un público bastante numeroso dispuesto a moverse y dejó detalles interesantes en su puesta en escena y en su lograda reconstrucción musical. Los Mishima, en cambio, lejos del undeground de los primeros, asumieron hace tiempo el rol de grupo de masas, y sus conciertos ya no son una sorpresa. Salvando las diferencias, y más por la elegancia, desenvoltura y madurez que por lo musical, hubo momentos en los que recordaron a The National. No viene al caso hacer comparaciones, pero la banda de David Carabén y compañía representa hoy en día una de las más claras referencias del indie pop en catalán: testigo de una tradición musical fértil y cada vez más apreciada fuera de nuestras fronteras (catalanas).

El Último Vecino (2)Rp

SÁBADO 5 DE JULIO

Joana Serrat (28)RpVilanova i la Geltrú no es una localidad enorme, pero si los dos emplazamientos elegidos para los conciertos están uno en cada punta, entonces sí resulta grande. El servicio no gratuito de autobuses te llevaba de uno a otro, pero tenía que ser muy buena la excusa para acercarse al selecto escenario de La Daurada Beach Club, un auténtico balcón sobre el mar. La mañana del sábado el pretexto fue la actuación de Joana Serrat y su banda; y no es que no mereciera la pena, pero entre el amplio vacío que se formó entre el público debido al inclemente sol, y los problemas técnicos de sonido que sufrió, la puesta de largo de su excelente álbum Dear Grat Canyon (El Segell, 2014) quedó un tanto deslucida. Por momentos parecía que los instrumentos se ahogaban unos con otros, como si les faltase espacio entre ellos, restando magia al efecto de su voz sobre ellos. Puede que en este caso concreto el escenario escogido no fuese el más adecuado.

Sílvia Pérez Cruz & Raül Fernández Miró (6)RpYa en el recinto de la Masía, sucedió algo parecido con la elección del escenario para Sílvia Pérez Cruz y Raül Fernández Miró, aunque sin consecuencias perjudiciales para con su sonido. Actuaron en la barquita, entre los árboles: un sitio precioso pero en el que no mucha gente pudo ver el concierto cómodamente y con algo de visión. Por lo demás, el directo de estos dos artistas catalanes fue algo extraordinario. Desgarradora y enormemente emocionante la voz de ella, las canciones (Abril ’74, Hymne de l’amour, Compañero [Elegía a Ramón Sijé]), la química y el entendimiento entre los dos; y absolutamente alucinante la forma de tocar la guitarra de él. Opino que no hay guitarrista mejor que él en nuestro país, salvando estilos y trayectorias; el sábado, sin levantar la vista más que una o dos veces de su extensión de madera, demostró que es el Fernando Pessoa del panorama musical nacional: un genio capaz de disfrazarse de quien le dé la gana, y de sentar cátedra como tal. El disco y el directo de estos dos pedazo de artistas, lo mejor del año a nivel nacional sin duda alguna.

Yo La Tengo (33)RpSin apenas tiempo para secarnos los lagrimones, corrimos al escenario principal para asistir al concierto de los míticos Yo La Tengo. Un trío de Jersey cuya trayectoria de más de 30 habla por sí mismos. Son probablemente una de las explicaciones más ejemplares del fenómeno indie: la plasmación de la más absoluta libertad creativa, que se ha mostrado tan fértil como sorprendente en todos y cada uno de estos años. El único pero a su actuación, si es que la hipnosis del ruido que Ira Kaplan produce con su guitarra no te atrapa de principio a fin, es que parecen estar sacrificando el inconfundible encanto de las melodías de la banda por una quizá demasiado extensa dilatación del punteo grungeta. 20% de tema y 80% de evasión electrificada no son suficientes para reconocer en los temas interpretados el sello de su discurso. Y más si el último recuerdo que tenemos de ellos es el de su actuación en el Auditori de Barcelona en marzo de 2013.

Hidrogenesse (82)RpEl momento más paradójico del festival se produjo precisamente al acabar Yo La Tengo. Congregados en las primeras filas del escenario Estrella Damm, los fans de Lana Del Rey empezaron a corear el nombre de la diva mientras los de Jersey se marchaban preguntándose para quién habían tocado. Todos los gustos están permitidos y son bienvenidos, pero si el fanatismo totalitario te impide ver lo que tienes ante tus ojos, el fenómeno deja de tener gracia. En cualquier caso, y aunque el colectivo de seguidores únicos de la neoyorquina desentonara con el resto de asistentes, no merecieron quedarse con la impresión errónea que se llevaron de las palabras que el dúo barcelonés Hidrogenesse les dedicó. O tal vez sí. Por lo que algunas fans nos dijeron, parece que interpretaron como burlas las bromas que éstos hicieron sobre ellas y sobre Lana, aunque según nos han afirmado los propios Hidrogenesse, no era esa en absoluto su intención. Lamentablemente, y como consecuencia de todo esto, resulta que en las últimas líneas nos hemos convertido en prensa rosa

Lana Del Rey (84)RpLuego podremos estar de acuerdo o no con la crítica a Lana en lo musical. Personalmente asistí a un concierto de esos que parecen tener regidor, productor, director de vestuario, grupo de maquillaje, un analista consejero de lenguaje corporal y hasta apuntador. Nada es improvisado, aunque se esfuerce en hacer ver lo contrario. Su música, tal como suena en directo, es más el resultado de un excelente trabajo de ingeniería musical, de la comprensión del mercado y de la definición de un producto que del libre talento compositivo de Del Rey. Capacitación para estar donde está no le falta: cumple a la perfección con su imagen virginal (salvo cuando encendió un pitillo) de gran mujer pop pan-norteamericana, y hasta sus movimientos, aderezados con la mística de la que están hechos los platós de televisión, parecían ser a cámara lenta para que nadie se perdiese detalle alguno. Obviamente, no faltaron Born to Die, Summertime Sadness, Blue Jean, Video Games o National Anthem.

Austra (42)RpPara muchos de los allí presentes, el final de Lana Del Rey coincidió con el final del festival, pero los que se quedaron pudieron disfrutar, al menos, de dos interesantes conciertos más. En primer lugar el de Austra, formación canadiense de electropop que gira en torno a la figura y la voz de Katie Stelmanis. La extravagante combinación de lo clásico y lo moderno se encarna en esta joven cantante de educación vocal, que mediante un sonido muy bien definido y trabajado, volvió a animar lentamente al personal. Y en segundo lugar, como nuestro cierre y broche de oro del primer Vida Festival, la sesión cantada del dj madrileño Pional. Con mucha clase, y una dimensión de la electrónica amplia y rica a lo Jaar, Blake o Talabot, fue atrayendo poco a poco a todo el que quedaba a esa hora en el recinto, suavemente y de menos a más. Es difícil imaginar un final de fiesta más adecuado para un festival tan prometedor. Puliendo algunas cosas que no significaron daños mayores en esta edición inaugural, el Vida Festival tendrá una vida próspera y duradera.

Pional (68)Rp

Por lo pronto, ya han anunciado a Andrew Bird para su segunda edición. Desde ayer mismo, el Vida Festival 2015 ha empezado a andar.

Fotos de Pablo Luna Chao. Más fotos del festival aquí.

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