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[Crónica] Van Morrison (Cascais, 28/07/18)

Tras el sabor agridulce que nos dejó la última vez que le vimos- en Barcelona, dentro de la edición 2017 del Primavera Sound– en el que el sonido de la banda se dispersaba en el escenario principal del festival barcelonés- uno esperaba resarcirse con esta actuación única- en el día- que compensase no haber podido disfrutar del repertorio incomparable de una leyenda como realmente se merece.

Poco amigo de repetirse, Van Morrison hizo en Cascais, dentro de la 15ª edición del EDPCOOLJAZZ, una selección heterogénea de su setlist, mucho más arriesgada de lo que suele ser habitualmente, para abarcar distintos períodos de una carrera (en solitario) que cumple ya más de 50 años. Parece que- 73 años cumple en agosto-  Sir George Ivan Morrison ha vuelto a aquella idea inicial que tenía cuando empezó, según ha comentado en alguna entrevista :“Nunca quise ser famoso (…) Todo lo que quería hacer era tocar blues y tener mi propio club cuando volviera de Alemania”. Blues y jazz, ya que, al fin y al cabo, fueron los discos de blues y soul de su padre los que ejercieron una gran influencia en el joven Van. El festival, pues, parecía el apropiado, y, el argumento pesaba más porque, en los últimos 18 meses, ha lanzado nada menos que tres discos con repertorio de standards de jazz y blues.

Vestido con su habitual traje oscuro, gafas y sombrero de fieltro, el bardo de Belfast subió al escenario acompañados por una banda de seis integrantes, si bien él mismo se unía a la misma con frecuencia con el saxofón y la armónica. El comienzo fue una declaración de intenciones: la versión de Hold It Right  de Eddie ‘Cleanhead’ Vinson, incluída en uno de sus más recientes discos, seguida de  la impresionante The way young lovers do,una de las dos canciones interpretadas de su icónico álbum de 1968 Astral Weeks, en las que da prueba del origen jazzístico de sus primeras grabaciones en solitario.

Tras su habitual y largo set de Baby Please Don’t Go / Got My Mojo Working / Playhouse el de Belfast comenzó un periplo más tranquilo con Days Like This– de su álbum del mismo título de 1995- seguida de Precious time– de Back on top de 1999- para volver a revolucionar al público con su revisión de Moondance, en el que ahorró improvisaciones criticadas  -o malinterpretadas- en otros recitales. Y es que, Van Morrison tiene una enorme habilidad de tomarse su tiempo dentro de cada canción y estas aptitudes no siempre son del agrado de todo el mundo.

Con esa facilidad de intercalar lo viejo con lo nuevo regresó a su reciente álbum – que no último- Versatile, con Broken Record y una memorable interpretación de I Forgot That Love Existed, reinterpretación de una canción incluída en uno se sus mejores discos de los 80´s, Poetic Champions Compose (1987). Con su reinterpretación en clave jazz de Have I told you lately– tal vez para desterrarla de la pavorosa asociación de la misma a canción para bodas– acompañado de su voz de apoyo Dana Masters, volvió a ser aclamado por el público congregado en el Hipódromo de Cascais. La increíble voz de Masters le ayudó también en dúo de Sometimes We Cry, de The healing game (1997). Tras The Party´s over y la esperada Brown Eyed Girl, la (agradable) sorpresa llegó con la canción final, Talk is cheap, un blues incluído en su notable álbum Down the Road, de principios de esta década. Como broche final, ya con el público en pie, su habitual cierre, Gloria, en el que Morrison abandonó el escenario dejando a sus músicos en una apoteósica jam session de más de diez minutos. La gloria.

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