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[Crónica] Orchestral Manoeuvres In The Dark (OMD) (La Riviera, Madrid, 19/10/19)

La emblemática banda inglesa agotó las entradas en Madrid

Los fans de la veterana formación británica salieron más que satisfechos tras un set de 20 canciones que recorrió su extensa carrera.

Ya lo recordó Andy McCluskey, habían venido un año atrás, pero ahora, en lugar de dos, son un grupo completo, un hecho que no pasa inadvertido, si añadimos que, además de Paul Humprheys, el resto del cuarteto es Stuart Kershaw, que toca con la formación intermitentemente desde 1991, y por el teclista y saxofonista original Martin Cooper. Y, al contrario que suele ocurrir con otros artistas, el setlist estuvo repartido, tanto de su aclamada primera época como Architecture & Morality (1981) y Junk Culture (1984) como la más recientes History of Modern (2010) o The Punishment of Luxury (2017) en un setlist disperso de atemporales vibrantes melodías pop que podría ser difícil ubicar para un lego en el grupo.

Tras los primeras canciones en las que Andy McCluskey, de 60 años, que canta las notas altas de la misma forma que cuando tenía 30 años, con su contoneo desquiciado, conocido por su estilo único, logró calentar al personal, el más reposado Paul Humphreys bajó del teclado para ponerse al frente del micrófono con (Forever) Live and Die (1986), uno de sus mayores éxitos en EEUU y Souvenir, primer single del probablemente mejor álbum de la banda, Architecture & Morality (1981), canción que además fue nº1 en nuestro país, con la batería de Stuart Kershaw como centro protagonista.

El cuarteto se fue alejando en el tiempo para regresar a Organisation (1980), su segundo álbum, con Statues, y la que fuera la cara b de su primer single, Almost, cuya letra estaba dedicada a Vince Clark, miembro fundador de Depeche Mode/Yazoo/Erasure, para volver sin contemplaciones a 2019 con la canción inédita de su recién editado álbum recopilatorio, Don´t go, sorprendentemente tan coreada por el público como las clásicas.

Uno de los momentos más aplaudidos de la noche llegó con la notable So in love, incluída en Crush (1985), el disco con el que la banda quiso entrar el mercado americano, cuando Martin Cooper – por cierto, coautor de Souvenir– se levantó de su sintetizador para tocar el saxo, de forma tan profesional como lo hiciera en el estudio 34 años atrás. Echamos algunas favoritas en falta como Genetic engineering – otro de su singles de mayor éxito en España, incluído en Dazzle ships del 1983-Talking Loud and Clear de Junk Culture – sí bien sí sonó Locomotion, que se presta más al directo- o Call my name, aunque el single Sailing on the Seven Seas fue el único escogido del período en solitario de Andy McCluskey, Sugar Tax, con el que la banda, más cercana al dance-pop, volvió a las primeras posiciones de las listas en su país a principios de los noventa. La apoteosis final del concierto llegó con Enola Gay y el bis final con If You Leave- sonó mejor que nunca- Secrets y Electricity, su excelente canción de debut para el naciente sello Factory.

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