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[Crónica] Maria Arnal i Marcel Bages (Aula de Cultura de la CAM, Alicante, 22/05/21)

Justo cuatro años atrás, cuando vimos por primera y, hasta ahora, única vez a Maria Arnal i Marcel Bages, también en el festival Pop Maritims de la Comunidad Valenciana, fue, aun con las entradas vendidas, ante una audiencia reducida – curiosamente también actuaban el mismo día Rosalia & Refree presentando su álbum debut-  si bien todo presagiaba que estábamos ante una formación de largo recorrido. La prueba fue el éxito inmediato tanto de ventas y de crítica como resultó su celebrado 45 cerebros y un corazón.

El dúo posee una cualidad poco habitual en los grupos emergentes nacionales: ir a contracorriente y, desde luego, no buscar el estribillo fácil. El enfoque experimental de Arnal y Bagés, a los que se ha unido en este segundo disco el productor David Soler- “nuestro Nigel Godrich” según le denominan en alguna entrevista- un actor fundamental en el reparto de esta actuación, tiene como fruto las once canciones de CLAMOR, un álbum más complejo que su debut, una experiencia sensorial y mística que se refleja aún con más precisión en el directo.  Un disco que Arnal describía la noche de autos como “mutante” y que el grupo presentó con una puesta en escena sobria- básicamente voces y electrónica- en un ambiente de luces y sombras, oscuridad de escenario VS resplandor de vestuario, e impulsado de forma continua por el agudo juego de luces y la delicada coreografía y abrazo vocal de Marta Torrella y Helena Ros, aka Tarta Relena.

Tras la esperanzadora apertura de Milagro, que también inaugura el álbum y El gran silencio, la obra, completamente adaptada al escenario teatral del Aula de Cultura, continuó con la versión del Cant de la Sibila, un drama litúrgico medieval extendido por todo el Mediterráneo que narra la historia de una de las inspiraciones clave del disco, Hildegarda de Bingen, conocida como la Sibila del Rin, una de las personalidades más influyentes de la Baja Edad Media. Después de un apertura intensa e introspectiva, en las cinco primeras canciones, siguió una segunda fase de mayor interacción con el público, una empatía que, afortunadamente, el grupo no ha perdido en sus directos, pese a las circunstancias actuales derivadas de la pandemia. Tras La Gens, Maria Arnal pidió la colaboración de los presentes para corear A la vida, la versión del cantautor de Alcoy Ovidi Montllor, una de las figuras de la ‘Nova Cançó’ que, como podrán imaginar, fue una de las más aplaudidas de la noche. Y, por supuesto, Canción Total, otro himno de su álbum de debut y cuyos estribillos alternos suelen ser coreados desde cada lado del escenario tras unas sencillas y joviales instrucciones. Como comentó Arnal, CLAMOR es un “disco de voces”, una aseveración que pudimos constatar a lo largo de toda la actuación, un álbum, además, consecuente con sus primeros trabajos, como prueba el rescate de Polifonia CDG, de aquel Remescles, acoples i melismes (2015) . Tras la esperada Tú que vienes a rondarme y la sensual Fiera de mi – en la que María invitó al público a dejarse llevar y “hacer lo que quisiera”- el grupo regresó al escenario jaleado desde las butacas para un bis de tres canciones, Meteorit, la formidable Jaque, que adapta un poema de Donna Haraway y el cierre con su más reciente single, Ventura. Maria Arnal i Marcel Bages lograron, con una puesta en escena sobria y meditada, que el público recibiera su actuación de la misma forma que bautizaron su nuevo álbum mutante e inspirado: con clamor.

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