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[Crónica] Maika Makovski y McEnroe (Málaga, 20/02/20)

El MaF, la antesala del Festival de Málaga, echó a andar anoche en el Cine Albéniz con su concierto inaugural

Maika Makovski, en un momento de la actuación. Foto: Eloy Muñoz

Noche íntima y acústica la propuesta ayer por McEnroe y Maika Makovski en la sala 1 del Cine Albéniz, que acogió un año más el concierto de inauguración de MaF (Málaga de Festival), la antesala del Festival de Málaga que ofrecerá hasta el próximo 12 de marzo 147 actividades que se desarrollarán en 59 espacios de la ciudad con el feminismo y la emergencia climática como ejes transversales.

Principiaron la velada Ricardo Lezón y Jaime Arteche, que exhibieron en formato dúo las bondades del sexto álbum de McEnroe, La distancia (2019), trabajo registrado entre Sevilla y Urdúliz que, pese a su aparente tendencia continuista, presenta por primera vez en la trayectoria del grupo unas melodías que parten generalmente desde el piano en detrimento de las seis cuerdas. Los textos continúan incidiendo en las relaciones sentimentales —materia predilecta en la discografía de los de Getxo— pero apuntando ahora a diversos frentes (hijos, lugares, pareja) desde el cobijo que otorga la naturaleza. Recientes incorporaciones al repertorio, entre las que destacaron Seré tú, La distancia del lobo o una conmovedora Asfalto (libres los animales), se alternaron al calor de un teclado y un par de guitarras con La electricidad, La cara noroeste, Un rayo de luz o Gracia, feliz rescate de aquel Lluvia y truenos que editaron hace unos años al alimón con The New Raemon. La suma final arrojó un relato poético e intachable que abarcó, como dejó bien escrito y cantado Antonio Luque, lo fundamental: todo acerca del cariño.

El vendaval afectivo de Lezón y Arteche dio paso a una Maika Makovski imperial que inició su actuación con Canada y Places where we used to sit antes de encarar Persian eyes, canción que formará parte de un nuevo disco, grabado en Arizona junto a Howe Gelb, que llegará en unas semanas y del que ayer mostró algunos suculentos adelantos. Hija de padre macedonio y madre malagueña («tengo que venir más por aquí», confesó), la artista mallorquina echó mano de piano, guitarra y pandereta al pie para acompañar una voz impetuosa y versátil con la que inyectó brío a Language, Not in loveIron bells China girl, versión enraizada en el tema original que Bowie cedió a los contoneos de Iggy Pop en 1977.

El final de la noche reunió sobre el escenario a Lezón, Arteche y Makovski para interpretar El último unicornio, pieza que abría la banda sonora compuesta por McEnroe para Los amores cobardes, película rodada en Málaga y dirigida por Carmen Blanco que formó parte de la programación del Festival de Cine en 2018. Caía así el telón en el Albéniz y se abría otro, el de un apetitoso MaF que echará el cierre el jueves 12 de marzo en el Teatro Echegaray con Bromo y su espectáculo audiovisual de música electrónica y arte generativo No signal. Entremedias, de todo y para todos. A gozar.

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