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[Crónica] Mad Cool (Madrid, 12-14/07/18)

No vamos a mentir. Con nuestra pulsera (abono), a la hora que acudimos, nosotros apenas tuvimos complicación en entrar en el festival, a pesar de los más de quince minutos largos que se hace el recorrido desde la llegada del metro a Feria de Madrid hasta la entrada. Una procesión que, eso sí, se hizo con no pocas paradas. Pero también es verdad que a la entrada pudimos ver una enorme – impresionante-cola para la gente que quería obtener su pulsera, en un día de calor abrasador, que- no olvidemos que es Madrid y julio- podría haber sido mucho peor.  En todo caso es justo recordar que el primer día, sí que miles de personas esperaron más de una hora en un calor sofocante para poder acceder a las instalaciones.

Eels

Todo ésto sería poco antes del comienzo de la actuación de Eels en el escenario Madrid te Abraza. Esas primeras horas de las tardes del festival han sido, prácticamente todos los días, las mejores para disfrutar de los conciertos. Allí pudimos contemplar con holgura- gran parte esperaba fuera- el recital de Matt Everett con un setlist que tiene prácticamente asentado, donde sobresalen las versiones – Rapsberry Beret de Prince– así como sus canciones más populares-su emblemática Novocaine for the Soul– y el final con Love and mercy de Brian Wilson, canción y álbum que cumplían justo 30 años el día que la interpretaba en vivo. Ahí ya pudimos contemplar el amplio escenario (vacío) VIP que luego sería objeto de polémica en los conciertos de Franz Ferdinand o, sobre todo, Queens of the Stone Age.

Aunque nuestra idea era la de haber acudido a ver – por primera vez- a Leon Bridges– y, luego, Yo la Tengo– nos decantamos al final quedarnos por la zona – temiendo que nos fuera a costar regresar- para volver a ver por enésima vez la pantalla psicodélica de Tame Impala. “Este es el período más largo de pausa [entre conciertos] en la historia de Tame Impala”- comentó Kevin Parker a la multitud- “No sé cómo ha pasado y lo siento, no volverá a suceder. Pero me alegro de que haya sucedido en Madrid porque ustedes saben cómo manejarlo”. En ese sentido no hubo sorpresas, prácticamente el mismo setlist que vimos en Primavera Sound el año que publicaron su álbum, salvo Keep on Lying, no interpretada desde 2013. Kevin ya apuntaba a lo que sería la tónica de muchos de artistas sorprendidos del festival, aunque en un tono más conciliador del que vendría después:”¿Vamos a dejar entrar a algunos al VIP vacío?”. Previamente actuaron en el otro escenario Fleet Foxes y concluímos que no era el lugar ni la hora más adecuada para un grupo que necesita más tranquilidad y donde los fans puedan zafarse de los que sólo van – al menos en ese momento – a charlar y hacerse selfies.

Fleet Foxes
Pearl Jam

Qué más se puede comentar de la actuación de Pearl Jam que no se haya dicho en las horas posteriores. Lo cierto es que es, digámoslo ya, una de las mejores bandas de rock en vivo. Mantener encendida la llama – sobre todo para los menos fieles- durante más de dos horas de concierto de la manera en que Eddie Vedder y compañía hacen es, hoy por hoy, complicado. Hubo momentos épicos como los de Corduroy, Porch, Jeremy y, sobre todo, Alive– nada menos que siete canciones de su álbum de debut- en las que Mike McCready y Matt Cameron demostraron unas habilidades prodigiosas en sus respectivos instrumentos como pocos hoy en un escenario. Hay empatía- Vedder el primero- entre grupo y público, e, incluso, entre el propio público, porque las lágrimas de los demás también te logran emocionar. ¿Quién necesitaría ver a MGMT después de ésto?

Real Estate

El viernes ya acudimos con la prudencia de llegar (de nuevo) temprano por evitar imprevistos. Pudimos llegar al concierto de Real Estate en el Koko- por suerte, el más cercano a la puerta- y nuestra sorpresa fue que la formación estadounidense, además de las canciones de su más reciente álbum- como la memorable Saturday– presentó hasta tres nuevas. Un rato más tarde sí tuvimos ocasión de comprobar- durante la actuación de The White Buffalo– que sí existía cierto solapamiento de sonidos en algunos escenarios (al aire libre), concretamente entre el Radio Station y el escenario Madrid te Abraza, lo cual no impidió que Jake Smith pudiera deleitar a la audiencia con piezas como Come Join the Murder,Don’t You Want It o la coreada Oh Darlin’ What Have I Done.

The White Buffalo
Núria Graham

Después de hacer una visita a la siempre solvente Núria Graham – en el escenario cerrado Mondo Sonoro sí que hacía un calor insoportable- con piezas tan memorables como Smile on the Grass o You Fall Asleep So Easily y tras pasar ampliamente de unos insulsos Snow Patrol, nos pusimos, tras cenar en uno de los puestos de comida- lo mejor del festival- en primeras filas para el primer gran concierto de la noche. Lo cierto es que Jack White, con ese disco más experimental y mediocre que es Boarding House Reach, tuvo que echar mano de la teatralización e iluminación para contrarrestar argumentos musicales. No obstante, ello no impidió que la gente disfrutara de las canciones nuevas como Connected By Love, aunque su verdadera conexión llegó con los éxitos del guitarrista de Nashville interpretados con su mejor banda- la batería Carla Azar ejercía de sustituta acreditada de Meg White- como en Hotel Yorba, “una canción que he escrito esta mañana”, comentó, consciente de lo que la gente quiere escuchar. La actuación también incluyó una versión reinventada de Steady As She Goes de The Raconteurs y el cierre previsto del himno Seven Nation Army.

Arctic Monkeys

Arctic Monkeys vinieron dispuestos a dar cuenta de su (también) controvertido nuevo álbum, Tranquility Base Hotel + Casino. El cuarteto de Sheffield abrió directamente con su single Four Out of Five, coreado por sus fans de igual forma que sus anteriores trabajos, que fue el comienzo de un imparable tornado de noventa minutos que incluyó cuatro más de las nuevas canciones (One Point Perspective, Bat Phone, Star Treatment y la canción titular), más que cualquiera de sus discos anteriores. La acusada falta de estribillos de sus nuevas piezas no fue, en cualquier caso, ningún problema para sus fans, un público notablemente más joven que el que había asistido el día anterior a Pearl Jam. Al contrario, sin embargo, que con la banda de Seattle, la gente de primeras filas fue abandonando, probablemente para coger sitio para otras actuaciones, con lo cual en los bises había huecos de sobra para bailar al ritmo de hits como I Bet You Look Good on the Dancefloor o R U Mine?.

Si el primero fueron las colas, el segundo día de festival trajo como nota negativa la decisión unilateral de Massive Attack de cancelar su actuación debido a un supuesto “conflicto de sonido” con Franz Ferdinand, quienes estaban tocando- más o menos -al mismo tiempo en el estadio Madrid te abraza, un concierto que se suponía que tendría lugar a la 1:45 a.m. en el Loop, un lugar donde esperaban más de 25,000 personas. Hasta una hora más tarde no apareció un mensaje de cancelación en la pantalla. Según declaró la organización más tarde, los supuestos “problemas de sonido” no eran tales, y Massive Attack no ofrecieron ninguna disculpa por su suspensión, ante muchos fans que incluso probablemente habían pagado ese día para verles. Por su lado, Franz Ferdinand ejercieron su papel habitual en festivales de “apuesta segura”  ,un recital en el que las canciones de su reciente nuevo álbum Always Ascending, muchos más cercanos al disco-slash-funk que vienen practicando en directo en años recientes- se mezclaban con facilidad con sus energéticos éxitos Do You Want To ? o The Dark of the Matinée durante los 80 minutos que estuvieron en el escenario.

Hurray for the Riff Raff

En cuanto al último día del festival, en el que pareció que los ánimos se calmaron y todo fue fluyendo con más sosiego, llegamos tarde a Wolf Alice, que comenzaba su actuación a las 18,00, con lo cual nos quedamos en el escenario KoKo a ver algo de L.P. -Laura Pergolizzi-y, más tarde, la sorpresa agradable de la ascendente banda americana Hurray for the Riff Raff, liderada por Alynda Lee Segarra, con influencias de grandes como Patti Smith o PJ Harvey. Nuestra apuesta nacional del día fue, esta vez también en el sofocante Mondo Sonoro, para el dúo guipuzcoano Niña Coyote eta Chico Tornado– Ursula Strong (bateria) y Koldo Soret(Guitarra y voz) – que petó escenario pese a no parecer, a priori, una de las apuestas fuertes del día.

Queens of the Stone Age

Todo preparado para ponernos en buena posición para Queens of the Stone Age. Ya conocéis la anécdota de mitad de la actuación, cuando Josh Homme amenazó con parar su actuación hasta que no dejasen pasar al público a la vacía zona VIP. Luego recordó mucho que todos ya sabemos:“el ayer se fue, el mañana nunca acaba de llegar: el ahora es todo lo que tienes”. El espectáculo continuó, tras la arenga, aún con más fervor que al principio y alcanzó un pico emocionalmente intenso en el corte más nuevo The Evil Has Landed, antes de lanzarse al aluvión de patadas directas: Make it Wit Chu– dedicado a su héroes, Depeche ModeLittle Sister, Go With the Flow y el cierre de A Song For the Dead.

Depeche Mode

Cuando la fiesta ya estaba en su punto más álgido, llegaron Depeche Mode casi – mentira, aún estaban por ahí NIN-para rematar la faena.  Las canciones más nuevas de la banda, aunque siguen gustando, no se pueden comparar a los éxitos anteriores para convocar el poder de atracción, con el cierre de Enjoy the Silence y Just Can not enough y un gesticulante Gahan desfilando por el escenario- igual o incluso más que antes, después de 37 años- como un maníaco frenético, con Martin Gore, al lado izquierdo del escenario y Andy Fletcher escondido y divertido detrás de los teclados. Era increíble ver entre el público – pocas veces suele ocurrir en un mismo concierto- a gente de tantas generaciones juntas- veinteañer@s, adultos jubilados y prejubilados, treintañer@s y, sobre todo, aquellos que vivieron su juventud y madurez paralelamente a la del grupo, todos entonando una a una las canciones, la nuevas y las antiguas, de Depeche Mode, una de las pocas bandas que haya pasado del tecno y la electrónica al rock sin disimulo y sin perder admiradores.

“Este es nuestro último concierto en Europa por … no sé, quizás nunca”, amenazaba Trenz Reznor en exclusiva poco antes de dar comienzo a la última parte del espectáculo de NIN, tras desatar un desatar un tsunami sónico que muchos coinciden como el mejor del día. No hay sorpresas, eso sí, en cuanto al setlist, como ha ocurrido en otras actuaciones, pero bien elegida- de nuevo- la versión de la hoy tan actual I’m Afraid of Americans de Bowie, “héroe y amigo”, que también alternó canciones de repertorio con las nuevas, como Shit Mirror o God break down the door.

La más exitosa de las tres ediciones del festival hasta la fecha trajo, por otro lado, numerosos problemas para acceder – y manejarse – en una nueva localización en Madrid que pudiera albergar a 80.000 personas por jornada, en la que, avanzada la noche, era complicado moverse. ¿Compensaron las excelentes actuaciones del cartel todas esas deficiencias? Cada uno que responda en consecuencia…

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