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[Crónica] Chano Domínguez y Diego Amador (Málaga, 07/11/20)

El Teatro Cervantes acogió ayer la actuación del dúo dentro de la programación del 34 Festival Internacional de Jazz

Diego Amador y Chano Domínguez, durante el concierto de anoche. Foto: Daniel Pérez / Teatro Cervantes

En esta vida líquida en la que intentamos desenvolvernos desde hace unas décadas, si atendemos al concepto acuñado por el polaco Zygmunt Bauman, los artistas de diferentes disciplinas que rechazan adscribirse a una única corriente estilística son legión: nadie quiere ya encajonarse. Aun así, nosotros, cabezones, nos empeñamos en encasillar hasta lo inclasificable. Y a Chano Domínguez y Diego Amador toca colocarlos bajo la etiqueta del jazz-flamenco pese a que ambos se consideran músicos abiertos y eclécticos, inquietos y rebeldes. Traviesos. En cualquier caso, es innegable que los dos, al igual que el recientemente fallecido Pedro Iturralde, arriman la improvisación al quejío y viceversa, combinando dos géneros que tras la fusión conservan un alto grado de pureza bajo el nuevo cuerpo: llámenlo como quieran, que mascullaría Miles Davis.

Quedó demostrado en el concierto que ofrecieron anoche en el Teatro Cervantes, donde Chano y Diego, Diego y Chano, repasaron piezas de sus respectivos repertorios entre versiones e improvisaciones que ejemplificaron la extensa ampliación del campo de batalla y divertimento que sugiere y plantea siempre el jazz. Reforzados por la percusión del hijo de Amador, de título homónimo, el dúo revolcó bulerías, soleas o alegrías desde una libérrima óptica jazzística respaldada en todo momento, huelga decirlo, por una ejecución límpida, precisa y profusa en matices. Hubo espacio también para recogimientos individuales, aquí con más contención, y para la voz de Diego Amador, que acomodó algunas estrofas —un par de ellas por rondeñas, cante anterior al propio flamenco— al rico océano que pintan y surcan dos creadores en búsqueda incesante.

Chano Domínguez, Premio Cifu del Festival de Jazz

Antes del recital, Chano Domínguez recibió de manos de Alicia Tamariz el Premio Cifu, instaurado hace cuatro años para homenajear tanto al carismático comunicador radiofónico y televisivo Juan Claudio Cifuentes como a la figura más señera del Festival Internacional de Jazz de Málaga. No es el único galardón del año para el gaditano: en octubre se alzaba con el Premio Nacional de Músicas Actuales que concede anualmente el Ministerio de Cultura y Deporte por su «estilo muy personal y su larga trayectoria de cuatro décadas dedicadas a la música como compositor, intérprete y arreglista», que lo han llevado a ser «uno de los más grandes representantes del jazz-flamenco». Además, el pianista obtuvo también el reconocimiento del Donostiako Jazzaldia el pasado verano.

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