OFF Festival (Katowice, Polonia, del 6 al 8 de agosto de 2010)
Francisco José Fernández | 28 Agosto 2010
The Horrors continúan presentando Primary colours (XL, 2009), un segundo disco relativamente sorprendente que no ha perdido atractivo alguno desde su lanzamiento hace ya un año. Sobre el escenario se les nota rodados y seguros, apabullando por momentos -New Ice Age- pero también recordando que aún tienen margen de mejora -los más de siete minutos de la innecesariamente extensa I only think of you parecieron alguno más-. Para la despedida dejaron un Sea within a sea cuya duración, aquí sí, está plenamente justificada.
Divertidísimo y enérgico concierto el de Art Brut. Eddie Argos no paró un segundo de moverse y animar mientras ejecutaba certeros pildorazos de urgente pop-rock. Con alabanzas a otros artistas del cartel, los ingleses cerraron su actuación con la adictiva Emily Kane mientras la lluvia convertía en barro parte de la verde alfombra que es el recinto de Dolina Trzech Stawów. Por otro lado, Mark E. Smith fue la gran atracción de The Fall, un torrente ininterrumpido de post-punk perfectamente engrasado en un espectáculo muy similar al que pudimos disfrutar en el pasado Primavera Sound. Seguimos sin saber cuántas veces arrojó su micro sobre el escenario.
Ya el sábado, Dinosaur Jr. ofrecieron el mejor concierto del día. Cierto es que la figura de J. Mascis se lleva prácticamente todo el protagonismo pero, sin el abrigo de Lou Barlow y Murph, las canciones no alcanzarían ese nivel tan brutal –en casi todos los sentidos- que actualmente, y pese al tiempo transcurrido, siguen manteniendo. Grandes.

Con Dum Dum Girls descubrimos a un grupo simpático, enérgico y compuesto por mozas de buen ver. Deudoras de (casi) todos esos geniales grupos de chicas –que cada cual elija el suyo-, las californianas interpretaron parte de I will be (Sub Pop, 2010), su primer y único trabajo hasta el momento. Espantaron a gente del escenario Trójka Offensywa, pero muchos otros nos quedamos allí por una curiosidad que quedó totalmente saciada con apenas cuarenta minutos de actuación.
Pero, si por algo vamos a recordar este OFF Festival es, sin duda, por el espectáculo de los Flaming Lips. Es realmente admirable cómo una banda de larga trayectoria y con tantas cosas buenas a sus espaldas siguen empeñados en buscar nuevas fórmulas musicales sin dejar de lado la diversión y el bizarrismo que desde siempre les han caracterizado. Y es de agradecer porque, con un show excepcional –que puede pecar de infantiloide y ridículo para un sector del público-, los de Oklahoma se las arreglan para que sus canciones no queden arrastradas por ese tsunami pirotécnico que nos trae confeti, luces, disfraces y proyecciones durante más de hora y media. Es decir, sí, encontramos temas simpáticos y conocidos en su repertorio (I can be a frog, Yoshimi battles the pink robots, Do you realize??), pero la columna vertebral, al menos en esta gira, está compuesta del núcleo duro de Embryonic (Warner Bros, 2009), una colección de piezas que merodean alrededor de la psicodelia, la distorsión e incluso el krautrock; drogas poco digeribles, en principio, para una audiencia aparentemente ávida de globitos multicolores. Pero es de esa genial mezcla, repetimos, de donde nace su mejor virtud. Magia es la palabra.
Fotos
1. The Horrors (fuente)
2. Dum Dum Girls (Dawid Chalimoniuk)
3. Flaming Lips (fuente)
Standstill (Apolo, Barcelona, 11-06-10)
Joan Carles Macarro | 21 Junio 2010
La sala Apolo se está convirtiendo en el escenario ideal para noches inolvidables protagonizadas por grupos de aquí. Con menos de diez días de diferencia, dos de los grupos más queridos por la afición barcelonesa se han reafirmado con unos conciertos apoteósicos que pasarán al recuerdo colectivo. Primero fueron Mishima, con el mejor concierto de su carrera (podéis leer la crónica aquí) y ahora era el turno de Standstill.
Seguramente, los de Enric Montefusco estén más acostumbrados al éxito que los de David Carabén, pero eso no quita para que al primero se le viera notablemente emocionado por el cariño recibido por el público de su ciudad. Un cariño expresado en forma de puños en alto y canciones-himnos cantados a pleno pulmón por todos los que llenábamos la sala. Aunque hay muchas voces que argumentan que su último trabajo Adelante Bonaparte (Buena Suerte, 2010) no está a la altura de su obra maestra Vivalaguerra (Buena Suerte / Pias, 2006), por ser demasiado intimista y de difícil acceso -y quizás algo de razón lleven-, tendrán que reconocer que temas como Todos en pie, Adelante Bonaparte o Elefante ganan enteros en directo. Y si además las pones en el mismo setlist que las ya clásicas ¿Por qué me llamas a estas horas?, 1, 2, 3 Sol o La mirada de los mil metros, el resultado es de catarsis general durante más de hora y media. También hubo tiempo para mirar más atrás de la guerra con rescates del infravalorado en su día Standstill (BCore, 2004), que contiene hits como la ya habitual Feliz en tu día o la enorme Poema nº 3, e incluso nos regalaron una pequeña concesión para los fans de siempre con la anglófila Dead man picture.
En definitiva, una celebración colectiva que deja patente que esta banda de barbudos sigue siendo uno de los grupos más en forma del panorama actual, capaces de emocionarnos como si fuéramos niños. Ya sabemos que lo de sacar un gran disco después de una obra cumbre no está al alcance de cualquiera, pero esta vez Standstill lo han conseguido, y con creces. Ya saben: “Adelante, Bonaparte”.
Mishima (Apolo, Barcelona, 02-06-10)
Joan Carles Macarro | 9 Junio 2010
Llega un momento en esta vida en el que el trabajo y la perseverancia dan su fruto. Esta máxima, que parece sacada del famoso anuncio de Estrella Damm con el Barça de las seis copas es, precisamente, lo que ha pasado con Mishima. Han pasado ya diez años desde su debut con aquel Lipstick traces (TRIS, 2000), hasta el reciente Ordre y aventura (Sones, 2010). Seguramente en todo este tiempo tendrán mil y una anécdotas que explicarnos sobre esto y aquello, pero lo más importante es que lo han conseguido. Han triunfado y eso es algo que cualquiera que estuviera en el concierto-presentación de su último disco en el abarrotado Apolo barcelonés puede atestiguar.
David Carabén y los suyos prepararon un larguísimo setlist, que se repartió a la entrada de la sala -como si de una función de música clásica se tratara-, con el que ya dejaban claro que, más que una presentación, lo que veríamos a continuación sería un concierto de agradecimiento y repaso a toda su carrera. Sonaron todos los grandes clásicos de la banda como No et fas el llit, Miquel a l’accés 14, Un tros de fang y Qui n’ha begut, junto a las nuevas joyas que ya son L’olor de la nit y Tot tornar començar. Las sorpresas de la noche fueron las apariciones en el escenario del Quartet Brossa acompañando a Carabén en L’Ombra Feixuga y L’Extrany; Paco Loco, productor de sus dos últimos trabajos, acompañándoles a la guitarra en Només una part de tu; y los vitoreados Manel, que adaptaron Cert, clar i breu para locura del respetable. Las ausencias de Dani Acedo y Óscar D’Aniello –ahora centrados exclusivamente en Delafé y las flores azules- han sido suplidas con nota por Xavi Caparròs al bajo y Alfons Serra (Nisei) a la batería, aunque los ex-Mishima reaparecieron en un tramo final del concierto apoteósico, con ocho músicos sobre las tablas. Y es que ésa era una noche para celebrar, una noche triunfal que seguramente suponga un punto de inflexión en su ya dilatada carrera hacia algo mucho más grande. Al tiempo.
Theo Travis y Robert Fripp (Teatro Echegaray, Málaga, 29-04-10)
Francisco José Fernández | 14 Mayo 2010

Hay una expresión directa y vulgar –elegida para cerrar este texto- que podría definir perfectamente el concierto de Travis y Fripp. El disco que publicaron hace ahora un par de años bajo el nombre de Thread se presentaba como “una colección de nuevas piezas improvisadas por Theo Travis, fundamental en la escena del proj-jazz, y Robert Fripp, pionero del ambient”. Desconozco la importancia del saxofonista inglés dentro de ciertas esferas, pero dudo de la última afirmación y tacho de falsa la primera. De improvisado no hay nada, ni siquiera a la hora de trasladar esos sonidos al escenario: una sucesión de anomalías pretendidamente evocadoras con un Fripp, estrella del show, en segundo plano, apático y tremendamente autocomplaciente -todo ello en poco más de una hora-. ¡Menudo coñazo!
Los Planetas (Palau de la Música Catalana, Barcelona, 12/03/2010)
Joan Carles Macarro | 2 Mayo 2010
Hace tantos años que sigo a Jota y los suyos que me da hasta vergüenza. Los Planetas son, sin ningún tipo de duda, la banda sonora de mi vida. Escuchando sus canciones me he enamorado y me he desenamorado incontables veces, sintiendo, como la mayoría de ustedes, que lo que decía esa letra hablaba justo de mí, de lo que me estaba pasando. Por ellos siempre defendí que el indie patrio debía cantarse en la lengua de Cervantes, muy por encima de modas anglosajonas. Y sí, yo también fui de los que pensé, tras escuchar el EP Cuatro palos, que se había acabado lo bueno. Que después del gigante La leyenda del espacio el tema del flamenco se les había atragantado y ya no volverían a levantar cabeza. Fue por ese motivo por el que renegué cual Judas Tadeo y decidí renunciar a lo que había soñado durante años: Los Planetas en el Palau de la Música. Por suerte, cuando me enteré de que las localidades estaban agotas y se prorrogaba a un segundo día, me hice con una entrada en menos que canta un gallo. Además, una de las buenas, de platea. No sé si fue una aparición mariana o un arrebato de sentido común, pero después de lo vivido aquella noche doy gracias a las alturas por lo visto y oído.
Los de Granada nos ofrecieron un concierto impecable, de ésos que se quedan marcados a fuego en la memoria de los asistentes. Impasibles, como es de costumbre, centraron el set list en sus últimos discos –no en vano la actuación estaba enmarcada dentro del festival flamenco De Cajón!-, con sólo dos miradas hacia el pasado “pre-fusión flamenca”: Mil millones de veces y la muy ovacionada Santos que yo te pinté. De las más recientes, las pertenecientes a La leyenda del espacio (RCA, 2007) y Una ópera egipcia (Sony Music, 2010) brillaron por encima de la media: Señora de las alturas, el mega hit Alegrías del incendio y la emocionante Ya no me asomo a la reja. No faltó ni la intensidad ni la distorsión marca de la casa para hacernos vibrar en un viaje hacia la psicodelia más flamenca. Y es que en su nuevo espectáculo queda claro que Los Planetas ya no quieren mirar más atrás. Los reyes indiscutibles del indie de aquí han decidido saltar del trono y adentrarse en nuevos caminos. Así que, yo no sé ustedes, pero yo, después de todo lo vivido estos últimos quince años, les sigo con los ojos cerrados. Ya saben: Algo nuevo, algo aún por descubrir, algo dentro de mí…
The New Raemon (CCP, Málaga, 24-03-2010)
Francisco José Fernández | 6 Abril 2010
Si hace unas semanas nos quejábamos de la actitud sobre el escenario de La Bien Querida, uno de los hypes nacionales del pasado año en nuestro país, lo de Ramón Rodríguez y su banda en el mismo marco fue todo lo contrario; comentarios al azar, anécdotas y chistes sin gracia –de esos con los que terminas riéndote con cierta vergüenza- rellenaban los espacios entre unas canciones intensas salpicadas de versos agradecidos. Convencieron, ellos sí, a un Centro Cultural Provincial que esta temporada está siendo nuestra pequeña tabla de salvación tras la decepcionante programación del Teatro Cervantes. El repertorio, con temas de sus cuatro referencias hasta el momento –divididos en dos álbumes y otros tantos EPs- y una versión de Nueva Vulcano, se inclinó hacia el lado más eléctrico y vibrante. Antes, Dani Llamas había caldeado el ambiente con temas de un notable primer disco -Speaking thru the others (Red Vanette Music, 2009)-, que estará presentando el mes que viene por tierras francesas.
La Bien Querida (CCP, Málaga, 05-03-2010)
Francisco José Fernández | 9 Marzo 2010
Ana Fernández-Villaverde y su séquito llegaban a Málaga para presentar Romancero (Elefant Records, 2009), un sobrevalorado álbum de debut producido por David Rodríguez (Beef) y construido alrededor de las sencillas melodías de la primera y la “inventiva sonora” -MySpace dixit- del segundo.
Durante el desangelado concierto, que sólo levantaron antes del teatro de los bises con De momento abril, ofrecieron gran parte de su primer y único trabajo, alternando con temas que formarán parte de su nuevo disco –y que, por lo que pudimos comprobar, parece que contará con más decibelios-. J, de Los Planetas, subió al escenario durante A.D.N., en una intervención meramente presencial -casi ridícula-, ya que su voz quedó ahogada por algunos problemas técnicos.
La Bien Querida, tal vez el grupo nacional que más veces utiliza el pluscuamperfecto de subjuntivo en sus letras, dejaron una sensación agridulce entre los asistentes al Centro Cultural Provincial. No llegamos a adherir una actitud tan pobre –tal vez maquinal sea la palabra- con unas canciones que, en su conjunto y pese al encumbramiento desmesurado por gran parte de la prensa musical, no desmerecen si la ocasión lo permite.
Christina Rosenvinge en La Música Contada (UCO, Córdoba, 04-03-2010)
Francisco José Fernández | 9 Marzo 2010
La Música Contada continúa celebrando su décimo aniversario. Córdoba, una de las ciudades que ha estrenado este año el formato creado por Héctor Márquez –y que presumiblemente llegará a Madrid y Barcelona en su próxima temporada-, acogió en el Rectorado UCO la presencia de una Christina Rosenvinge que repetía experiencia tras su paso por el ciclo en mayo de 2003.
Acompañada del omnipresente Charlie Bautista, la madrileña, ataviada con un elegante a la par que sencillo conjunto negro, repasó, además de algunas de sus melodías favoritas, temas de su último disco e incluso algún adelanto de su próximo trabajo. De esta forma, sonaron en el abarrotado salón de actos -la entrada era libre hasta completar aforo- canciones como Hallelujah (Leonard Cohen), Chicago (Sufjan Stevens) o un After hours (The Velvet Underground) que dio pie para que nos revelara una de sus anécdotas preferidas: aquélla en la que Lou Reed, tras aparecer inesperadamente en uno de sus conciertos durante su estancia en Nueva York, se le acercó y, tras felicitarle por el espectáculo, le comentó su semejanza con Nico. Entre cotilleos, historias y recuerdos, Christina, como decimos, también interpretó parte de su repertorio clásico y reciente -Negro cinturón, No lloro por ti, King size- y otras que pasarán a ser probablemente parte del mismo en unos meses -Jorge y yo o una jugosa Canción de Eco, adaptación de la leyenda de Narciso que recogió Ovidio en Las metamorfosis-. En la última parte pudimos disfrutar de una ronda de preguntas por parte del público, en donde se trataron temas como las dificultades a la hora de componer dependiendo del idioma o su militancia en un pequeño grupo de la capital para promover el uso de la bicicleta y sus correspondientes carriles.
La Música Contada sigue adelante con una salud envidiable gracias a una propuesta que no ha perdido ninguna de sus virtudes iniciales –más bien todo lo contrario, especialmente si nos atenemos al panorama actual-. La próxima cita será con Miguel Trillo en Málaga el próximo 13 de marzo, pero esperamos que sean muchas más, por lo menos, durante otros diez años.
Bill Callahan (Teatro Isidoro Máiquez, Granada, 24-02-2010)
Francisco José Fernández | 27 Febrero 2010
Bill Callahan recorrió nuestro país a finales de febrero para presentar Sometimes I wish we were an eagle (Drag City, 2009), álbum de altos vuelos que, por lo que parece, ha tenido una gran aceptación entre todo ser vivo. Acompañado por el batería Neil Morgan –que ejerció admirablemente de primer telonero, la segunda fue María Gallardo-, Callahan desgranó gran parte de su último trabajo de forma impecable pero, claro está, sin los espléndidos arreglos que confeccionan el resto de instrumentos –aunque probablemente estuvieron sonando en la cabeza de gran parte del público durante todo el concierto-. Tampoco faltaron momentos más añejos como In the pines, Rock bottom rising o una Let me see the colts cuyo incendiario final, con ambos artistas completamente desatados, dejó noqueado a más de uno. Enormes.
Dinosaur Jr. (Barcelona, 11-02-10)
Joan Carles Macarro | 24 Febrero 2010
Habían pasado trece años desde que me encontré cara a cara con J. Mascis por primera vez. Corría el verano del 97 en Benicàssim –exacto, el de la inundación. Qué recuerdos, ¿eh?–, y yo sólo contaba diecisiete primaveras. Me pasé todo el concierto admirando el espectáculo sonoro desde la primera fila y con las manos en la cabeza. Ahora ya no tengo diecisiete; ahora son 31 y muchas veces me he sorprendido rememorando aquella noche, lamentándome porque sabía que, con el paso de los años, sería difícil volver a repetir la misma experiencia. Pues bien, lo que vivimos en el Apolo barcelonés con la visita de la formación original de la banda que a muchos nos cambió la vida fue, sencillamente, apoteósico.
Sólo entrar en la sala, uno ya se quedaba alucinado al ver lo que Mr. Mascis ponía sobre el escenario. El genio de la melena canosa sale a escena rodeado que cuatro torres Marshall que nos harían sentir como si nos golpearan en el pecho muchos de los himnos de nuestra vida, de la de antes y la de ahora. Porque, seamos realistas, la vuelta de Dinosaur Jr. es de las poquísimas que tienen razón de ser, como después demuestran esas dos joyas que son Beyond (Fat Possum, 2007) y Farm (Jagjaguwar, 2009). Mascis y Lou Barlow, acompañados por Murph –increíble a la batería–, repasaron temas de todas las épocas del grupo, desde las más recientes (Over it) hasta grandes clásicos como The wagon. Como ya imaginarán, en esta ocasión ni estuve en primera fila ni con las manos en la cabeza, pero sí me emocionó ver cómo un público que ya peina canas -y muchos seguro que calientan biberones- olvidaba todos los problemas para bailar un poco y poner la sala patas arriba. Y es que habrán pasado los años, para ellos y para nosotros, pero el recuerdo de los 90, el volver a sentir que el mundo está a tus pies, solo es posible en conciertos como éste. Gracias, Dinosaur Jr.

