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Bohemian Rhapsody: primeras impresiones

La película sobre Queen se estrena a principios de noviembre

La crítica se ceba sin piedad en el biopic de Queen nada más estrenarse.

Dirigida por Dexter Fletcher, quien reemplazó al director original Bryan Singer detrás de la cámara, Bohemian Rhapsody se basa en un guión del nominado al Premio de la Academia Anthony McCarten (The Theory of Everything). La película narra el tiempo entre la formación de la banda en Londres durante la década de 1970 y la actuación de Queen en 1985 en Live Aid, seis años antes de la muerte de Mercury, con los miembros de la banda Queen Brian May y Roger Taylor como productores de la película.

El proceso de creación de la película ha sido largo, costoso y, en muchos casos, polémico. Las primeras versiones del proyecto tenían al actor de The Dictator y Borat Sacha Baron Cohen com protagonistas, pero, tras “diferencias creativas” con los productores, el cómico salió del mismo en julio de 2013. Después de la salida de Cohen de la película, el actor Ben Whishaw de Skyfall fue contratado para interpretar a Mercury, pero poco tiempo después también se desmarcó del proyecto. La silla del director tuvo, también, una lista de ocupantes cambiante, con David Fincher (The Social Network), Dexter Fletcher (Eddie the Eagle) y Stephen Frears (High Fidelity) como escogidos para el puesto en distintos momentos. Singer fue, finalmente, confirmado como director de la película en noviembre de 2016.

Hacer de la banda el tema central de la película- y no Mercury en solitario- era uno de los principios fundamentales desde los orígenes del desarrollo de la película. Lo cierto es que la biografía del grupo da para mucho. Queen se dio a conocer en la industria por los eventos más escandalosos, incluida una famosa fiesta en el Hotel Fairmont de Nueva Orleans en 1978. La fiesta, para celebrar el lanzamiento del álbum Jazz, contó con camareros/as desnudas, un artista mordiendo cabezas de pollos vivos, modelos desnudas luchando en un baño y un ejército de enanos caminando con bandejas de cocaína atadas a la cabeza. La fama de las opulentas fiestas contrastaba con la estricta infancia que Mercury sufrió. “The Show must go on” Incluso apenas unos meses después de su diagnóstico Mercury celebró su 41º cumpleaños en el Hotel Pikes en Ibiza, con una de las fiestas más salvajes que la isla haya visto, con 700 invitados y un espectáculo de fuegos artificiales tan espectacular que se podía ver a más de 160 kilómetros de distancia.

Fue amigo de Diana de Gales, incluso de Michael Jackson, hasta que rompió sus relaciones personales y de grabación:“Trae a su mascota al estudio todos los días y realmente no estoy acostumbrado a grabar con una llama”. Delirante. Su compleja y obsesiva personalidad – amante de los gatos, las colecciones de sellos y arte japonés- se trasladó a la música y al estudio de grabación, algo fundamental para el triunfo de la banda.

Parece que el largo proceso de puesta en marcha- y tal vez la opción de primar en su objetivo a Queen como grupo en lugar de la figura de Mercury- ha perjudicado al resultado final del proyecto. Al menos, la crítica no ha sido, en sus primeras impresiones, nada favorable. USA Today lo resume en que “Bohemian Rhapsody- la canción- es una obra maestra sonora y Bohemian Rhapsody- la película -es solo una película de rock convencional, una muy ordinaria para un hombre y una banda que ejemplifica lo extraordinario”. Para Variety “La película, a pesar de su tema electrizante, es una película biográfica de la vieja escuela convencional (…), una película que se desliza a través de los hechos en lugar de profundizar en ellos”. Según The Guardian “una película más audaz podría haber explorado la relación entre el hedonismo de Mercury, su sexualidad mayormente cerrada y sus personajes dentro y fuera del escenario de una manera más matizada (…) Bohemian Rhapsody rinde homenaje a Mercury, el showman, pero nunca llega a Mercury como persona”. Empire  es más generosa, porque “al igual que Queen, Bohemian Rhapsody tiene tres partes buenas pero no es terriblemente emocionante, y una parte es un entretenimiento absolutamente divertido y fabuloso que te hace olvidar todo lo demás “. Para The Hollywood Reporter “no quiere decir este retrato convencional de una banda no convencional no ofrezca nada para masticar. O que no reconozca las facetas más oscuras del cuento. Lo hace, aunque sea a la ligera, al mismo tiempo que enfatiza fervientemente lo que es dulce y optimista al respecto. Algún día otro guión sobre Queen podría ir más allá y llegar a hacer- o no – una película mejor”.

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