martes , 24 de octubre de 2017
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Boedekka – The piper, the devil, the poet & the priest

The piper, the devil, the poet & the priest es el título del primer disco oficial de los londinenses Boedekka. ¿Por qué oficial? Porque en nuestro país ya tenían publicado Happi Nightmares, aunque es, en realidad, una compilación de sus dos primeros EP. Lo que más llama la atención es que el grupo ha querido fichar en exclusiva por la española Mushroom Pillow. La intención es trabajar primero aquí en España (de hecho durante abril han estado presentado el álbum por diferentes ciudades de la geografía española) y en unos meses empezar en Inglaterra y el resto de países. El grupo fue descubierto por Boy George y fue aclamado por la prensa británica, que les llegó a definir como el perfecto cruce entre Pink Floyd y Beta Band. Ante tales presupuestos, enfrentarse a este CD sin ningún tipo de prejuicio es difícil, pero supone un interesante reto.

El disco se abre con Carnival of the antichrist, tema que en un principio iba a dar nombre al álbum, pero que finalmente se cambió por el actual (The piper, the devil, the poet & the priest) en el que podemos encontrar la clave para descubrir a los alterego de los miembros de la banda: the piper (“el gaitero”) sería Finn (representado por el símbolo de las notas musicales), the devil (“el diablo”) sería Carl (representado por el símbolo de los cuernos), the poet (“el poeta”) sería James (respresentado por el símbolo de las máscaras) y the priest (“el predicador”) sería Rob (representado por el símbolo de la cruz). A su vez, cada uno de ellos estaría representado en una de las fantasmagóricas figuras de la portada dibujadas por Charles Uzzell Edward. Precisamente la concepción de éste álbum intenta reflejar, ya sea desde el título o la portada, las múltiples personalidades que todos tenemos. Y es que el CD está lleno de metáforas, introspección, confusión, melancolía… Un amalgama de sentimientos y sensaciones que hacen de este grupo algo único.

Esta mezcla, a su vez, está materializada en los diferentes estilos que tocan: folk, rock, pop, eletrónica, psicodelia… Todo ello con claras influencias de los sonidos de los sesenta y setenta pero con un aire muy actual. Boedekka podrían perfilarse como una especie Pink Floyd que se han saltado la década de los ochenta y que abraza tanto a la electrónica como al rock alternativo de los noventa. Pero pese a todas estas influencias, por encima de todo sobresale un personal y peculiar sonido forjado en las melodías vocales, las bases electrónicas, los samplers y los sintetizadores, sin abandonar nunca las guitarras.

El disco comienza con mucha fuerza con temas como Carnival of the antichrist, Velvet skies o Microdot maintenance. En su mitad se vuelve más confuso y denso, más cercano a la meditación y a la reflexión, dando lugar a pasajes con infinidad de samplers entre los que se advierte una debilidad por la telefonía que ya se puedo observar en alguno de los temas sus primeros EP. A pesar de este momento de ¿decadencia?, aparece de pronto una canción que como un arrecife nos avisa de lo que vendrá. Hablamos de la impresionante That’s a lie. El rock vuelve, tras la espacial y magnífica Emergency Exit, con un potente tema: Forecourt junkie. Después asoman las influencias de Pink Floyd en las melodías, las voces y la tranquilidad de Naked angel.

El CD se cierra con Devil on my back, una de esas canciones que una vez que entran en nuestra intimidad ya no pueden salir de ella. Pero realmente esto no es todo, porque una misteriosa pista número 13 termina de rematar la faena con psicodelia pura y dura que nos remontan a finales de los sesenta. Estamos ante un álbum redondo en el que las grandes expectativas generadas antes de su escucha no hacen más que confirmarse.

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