Jueves , 17 de Agosto de 2017
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Babasónicos (agosto 2006)

La primera vez que oí hablar de los argentinos Babasónicos fue gracias a un breve comentario en el foro de esta web, en el que se hablaba de ellos como el paradigma de grupo independiente que consigue trascender de un circuito limitado y llegar al gran público. Tampoco les presté mucha atención, pero cuando escuché Anoche (Universal, 2005) -puedes leer nuestra crítica en en este enlace -, entendí por qué habían llegado a donde habían llegado. Podríamos decir que, tras un par de intentos fallidos, este año –por fin– Babasónicos están dándose a conocer en España: han actuado por todo el país y Universal aprovecha la ocasión para reeditar en nuestro país sus anteriores discos. Con este panorama, no podíamos dejar de hablar con ellos. Tras encontrarnos en el hall de un céntrico hotel madrileño y hablar sobre los canales dedicados a la música a un lado y otro del charco, comenzamos nuestra entrevista.

Lleváis más de quince años juntos, nueve discos con éste, pero aquí en España sois unos desconocidos. ¿Cómo puede ser?

Acá somos unos bebés. Bueno, primero porque hay un océano entre medias, y también tiene que ver porque la música, al desarrollarse en compañías discográficas, depende de éstas para que pueda conocerse la música, requiere fuertes inversiones de dinero y voluntad. Universal fue la primera que quiso traernos a España, de verdad. Ya habíamos venido antes, pero no llegamos ni a conocer a los que editaron aquí el disco.

Pero vuestros primeros discos los sacó Sony BMG. ¿No era suficientemente grande para intentar dar el salto? ¿No había entonces ninguna posibilidad? Porque por toda Latinoamérica sí que os movisteis…

Entonces nos movimos mucho, sí, salimos de gira por todo Latinoamérica…. De todas formas, hay que preguntarse qué clase de escena había aquí en España en los noventa como para llevar a una banda desde el underground y hacerla crecer… En Argentina, Chile, México o en el mercado hispano de Estados Unidos existe una escena en la que puedes ir moviéndote sin necesidad de mucha promoción y llegar a ser conocidos, aunque sea por el boca a boca. Acá era un circuito al que la gente le daba un poco la espalda. No salen muchas bandas y se convierten en mainstream. Infame se editó aquí, creo que lo sacó DRO, pero no pudimos venir a presentarlo porque enfermó un músico y cancelamos toda la gira. Pero ahora con el cambio de discográfica, creo que sí que tendremos más ocasiones de venir a España.

¿Cómo fue esta primera gira por nuestro país, en marzo, para presentar el disco?

Fue la primera vez, claro, y recorrimos varias ciudades. Nos sorprendió que nos viniera a ver gente en lugares recónditos como Granada o Murcia… Nos gustó volver a girar así, como en los primeros tiempos allá, en la furgoneta, recorriendo hoteles y antros… Fue como una gira de rock, así pura…

Os puede ayudar algo que España haya acogido a mucha inmigración argentina, que puede ser un público potencial…

Es un público potencial pero no esperábamos venir a tocar para los argentinos. Nuestra ambición es venir a tocar para la gente de acá. Estamos acostumbrados a recibir músicos españoles en Argentina, no tanto de rock, pero sí a compositores españoles. Ellos vienen y no tocan para nuestros abuelos, que son españoles, tocan para todos. Con la misma pretensión venimos nosotros a España, para expandir nuestras canciones, para que la gente de acá pueda disfrutarlas. Porque realmente tenemos un espectáculo distinto, porque incluso en la categoría de rock mundial o rock anglo no hay una banda como nosotros que tras estos quince años en los que tocamos juntos genere una sinergia o una empatía, que demuestre un gran conocimiento del swing… Creemos que es un espectáculo atractivo para todo el público y nos gustaría aportarlo a la escena. Como condimento extra, está bien que tengamos una buena comunidad acá. Pero no depende de nosotros que no hayamos venido antes.

¿Qué es lo que creéis que podéis aportar entonces en el panorama musical español?

Frescura, novedad, multiplicidad de ritmos, unas sensaciones, una temática… Nosotros componemos letras muy particulares y en un mismo idioma, lo que puede hacer que la gente se identifique desde otro ángulo y plagarla de emociones diferentes. Babasónicos es una propuesta interesante… Hemos tenido un recibimiento muy cálido en esta primera gira, con unas críticas muy ambiciosas y, bueno, la sorpresa del sold out en la Heineken o en La Paloma… nos sorprendió mucho. Hay dos formas de hacerte conocer: una es por imposición, invadir con dinero las radios, y la otra es la que nosotros conocemos, que es ir con nuestro espectáculo, que nuestra música circule poco a poco por las radios, que la gente nos vaya conociendo a partir de las entrevistas y que sepan que tenemos un criterio sobre la música más allá de lo comercial. Nosotros hacemos música porque estamos apasionados por ella, somos unos investigadores de la música, creemos que es una forma de experimentar, que es una trinchera en la contracultura y que desde ella se puede plantear una discusión con el mundo real y elaborar una poesía al respecto… En eso estamos muy seguros de que lo que estamos haciendo no lo hace nadie, y que es de un alto nivel y de un alto compromiso con la belleza. Solamente venimos a representar eso.

¿Cómo definiríais vuestra música? Hay algo de pop, mucho de rock, bastante de psicodelia…

Lo que dijiste. Nos enmarcan siempre dentro del rock latino, pero no sentimos que representemos a los latinos, sino que nos sentimos latinos que hacen música cosmopolita o algo así. No nos agarramos tanto de nuestros orígenes, sino que investigamos lo que nos llama la atención sin que tenga fronteras o un estilo.

Para este último disco habéis contado con Phil Brown como mezclador, que ha trabajado con muchos de los grandes del rock… ¿Cómo surgió esta colaboración?

Phill trabajó con los Zeppelin, los Stones, Babasónicos.. ¡fue un honor! Estábamos un día pensando quién podía mezclar el nuevo disco, casi cuando acabábamos de terminar Infame, porque habíamos usado como mezclador a Andrew Weiss, un norteamericano que viene de la escena alternativa, con grupos como Gone o Yoko Ono, productor de la banda Ween… Lo de Phil fue que vimos un disco de Beth Gibbons en el que trabajaba con un concepto del sonido que el llama “orgánico”. Al oír el disco de Beth Gibbons dijimos: “Qué criterio dinámico tiene esta mezcla, cómo los instrumentos se acomodan, como si los músicos matizaran en los volúmenes… ¿Quién lo habrá mezclado?” Y vimos que era Phil Brown, el mismo que hizo los discos de Talk Talk que tanto nos habían gustado, los discos folk, Spirit of Eden y Laughing stock… Buscamos en Internet y vimos que trabajó hasta con Bob Marley, en sus dos primeros discos… Es un genio, con razón era tan bueno lo que nos gustaba. Pensamos que no nos prestaría atención. Le mandamos un e-mail…. bueno, gracias a Ian Brown, que estaba mezclando unos discos en los estudios Island, donde Phil fue el primer técnico de sonido. Ian le habló de nosotros y, gracias a eso, accedió a venir a mezclar el disco por el presupuesto de un disco argentino, mucho menor de lo que debe estar acostumbrado, claro. Pero supongo que le pareció atractiva la propuesta musical. Y el producto final fue Anoche, que es un disco del que nos sorprendió la frescura y su dinámica. Hemos hecho muchos discos y en todos hemos intentado cambiar. Estamos tan encantados que querríamos volver a contar con él, aunque no para hacer el mismo disco, pero sí manipulando mezclas más arriesgadas, ahora que lo conocemos. Fue un honor que nos prestara atención.

¿Cómo os afecta la reciente muerte de Syd Barrett?

Hemos consumido muchísima música psicodélica, y bueno… The Piper at the Gates of Down y sus discos en solitario nos han marcado desde siempre. En nuestro barrio se escuchaba mucho a Pink Floyd cuando éramos chiquitos.

¿No da lástima que acabe así, de esa forma, sin apenas componer más…?

La pena es para nosotros, él está en su mundo. Que cada músico haga lo que pueda y agradecidos. Si te pones a pensar que la música es un árbol salvaje que da los frutos que quieren… algunos te gustarán, otros no, pero bueno, no podemos pretender que la gente haga lo que nosotros queremos…

¿Y cuáles son los frutos que le faltan por salir a Babasónicos?

Es un árbol inesperado, aunque básicamente tenemos ganas de seguir, tenemos fe o algo así, pero retando mucho más al destino, y viendo cómo podemos seguir estando en la coyuntura y discutiendo mucho el presente. Estamos muy contentos con nuestra recepción, porque nos han entendido perfecto y han tenido el humor necesario para entendernos y a la vez considerarnos serios. Teníamos contacto siempre con la música que se hace acá, con compositores españoles que también se han acercado a nosotros. A Bunbury lo conocemos desde el 95, y Olvido (Fangoria) ha venido mucho a Argentina, nos conoce muy bien, cuando éramos pobres nos invitaba a comer en su restaurante.

Y conocéis a un grupo que se llama Sidonie? Tienen una propuesta bastante parecida a la vuestra…

Sí, los oímos en Barcelona, están buenos.

¿Creéis que es un buen momento para este “tipo” de música, que se sale un poco del rock más convencional?

No creo que haya momentos necesariamente buenos sólo para la música, no creo que dependa de un momento. Nuestro disco es un disco muy inspirado, no depende del momento, depende de ir abriéndose paso entre la gente, ir seduciendo… y, obvio, necesitas apoyo porque no es un mundo tan inocente. Acá los 40 Principales no son muy inocentes, ¿no? Necesitamos un poco de apoyo, de ayuda… y poco a poco lo vamos logrando.

Vuestro último single y videoclip, con el que os presentáis en España, es Yegua, una canción que es parte de otras tres, pero que son como una sola…

Sí, es una suite de tres canciones. Teníamos tres canciones separadas con cierta similitud en el tempo y nos pareció que podríamos tocarlas sin parar y engañar con las armonías al oído… Y hacer que todo esto pareciera una misma canción, pero sin que fuera una obra conceptual, al contrario, teniendo tres temáticas diferentes, con un estribillo que abrace a otra canción y que se vaya cruzando… y te repreguntes qué quiere decir todo esto… De ese extracto, la mitad es Yegua. El vídeo representa un imaginario de Babasónicos… Es una canción que nos dio mucha satisfacción en Argentina, que estuvo 11 semanas en las listas, desplazando a gente como Arjona, etc.

Para terminar, y siguiendo con las canciones, en Pobre duende tenéis una frase muy dura, en la que acusáis a alguien de haber “destrozado el espíritu del rock”. ¿A quién va dirigida?

Va contra el público mezquino… Aquí no se da tanto, pero en Argentina el rock es muy popular, y una mala interpretación del rock llevó a que haya una tendencia en el público a parecerse a las hinchadas de fútbol. La hinchada grita y se hace notar. ¿Desde cuándo el público de rock debe ser así? El público escucha y los músicos tocan. En Argentina esa tendencia se deformó y terminó con el público como protagonista y la banda de rock como motivo de encuentro del público. Creo que eso no es rock, eso es más como un cumpleaños, donde el público es más importante y la banda es sólo un motivo de reunión. Por eso existe esa demanda del público de no querer escuchar nuevas canciones y querer cantar siempre las mismas. El rock tiene que ser incierto, rebelde, impredecible, sorpresivo, caótico… y estimulante desde estos lugares. El público logra una catarsis a partir de ese espectáculo, no de llevar su propia bengala y su tambor y ser el protagonista del espectáculo, sin importar qué pasa en el escenario. Todo esto tiene que ver con procesos culturales dirigidos desde la política que se dieron en los noventa, pero vamos, tampoco es tan importante. Lo que es fantástico es que el rock sea un fenómeno que intercede en la cultura popular y deja su huella en la historia.

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