Liars – Sisterworld

| 19 marzo 2010  

LIARS- SISTERWORLDHace tres años que Liars (Mute, 2007) nos dejó un sabor de boca más jugoso y sobre todo más inesperado (si es posible) que las anteriores entregas de la banda de Brooklyn. Dejando a un lado los gustos personales, su disco homónimo se despojaba de esa espesura conceptual reinante -no por ello desacertada- en sus tres primeros trabajos, ofreciendo una cara mucho más camaleónica y aventurera, lo que aportaba una frescura desconocida en la banda neoyorquina.

Con Sisterworld (Mute, 2010) no se alejan demasiado de lo hecho hasta ahora desde su debut They threw us all… (Mute, 2001). De hecho, se podría decir que sigue unos derroteros y una actitud parecida a su último trabajo homónimo pero quizá ahondando en esa profundidad innata del grupo. Una profundidad esperada en Liars pero diferente a lo que nos tenían acostumbrados con los trabajos más abstractos y oscuros del grupo (They were wrong, so we drowned, Drum’s not dead). Mezclando paranoia, miedo y violencia, los neoyorquinos demuestran una sapiencia mucho más depurada que en sus primeras entregas. Sin sumergirse demasiado en pasajes ambientales, parecen querer acercarse a temas incluso bailables (y es que el peso del revival post-punk de su primer disco ya pasó hace tiempo…).

La voz de Angus Andrew, con su correspondiente torrente de efectos, encuentra su punto álgido en la inicial y afligida Scissor, especialmente fructífera cuando transcurre en ese mantra melódico de voces, piano y bajo. De ahí al ataque directo de las guitarras, sin contemplaciones. Y vuelta al mantra melancólico. La magia de Liars reside en eso: cómo pasar de la levitación a la caída libre con éxito. Otro de los temas más guitarreros y con ciertas reminiscencias a su Plaster casts of everything es Scarecrows on a killer slant, donde maximizan la reverb de las guitarras y dotan de un musculoso ritmo a la canción con más garra del álbum.

La tensión siempre ha sido uno de los rasgos característicos en cualquiera de los discos de Liars, pero en Sisterworld se olvidan de esos enmarañados experimentos de They were wrong… y de la tremenda introspección de Drum’s not dead para dar salida a una más refinada manera de mostrar tensión y ansiedad en la escucha de temas como Drip o Goodnight everything. También se pueden ver timbres menos “apagados” y más luminosos en temas como Proud evolution, donde persiguen y mantienen un groove realmente cautivador y no usual en anteriores trabajos. Van cinco álbumes y la aventura todavía continúa. ¿Quién apuesta sobre la siguiente dirección de Liars? Posiblemente contagiosa.

The Phantom Band – Checkmate Savage

| 30 septiembre 2009  

ThePhantomBand_CheckmatesavageEl debut de esta banda escocesa ha tenido la suerte de poder contar con el apadrinamiento de Paul Savage, ex The Delgados, el cual aparece como productor e ingeniero del disco -por supuesto, lo publica Chemikal Underground, el sello de Savage-. Lo más curioso de The Phantom Band son sus ganas de no ser un grupo clasificado en un único estilo, hecho éste que sale a la luz en una primera escucha. Prefieren complicar un poco cada canción para dotarlas de varias sonoridades a la vez, tratando de encontrar el tan soñado “sonido propio”.

El sexteto ostenta guitarra, bajo, batería y teclados, a lo que hay que sumar una parte de cacharrería propia que le da cierta originalidad a la propuesta -sobre todo en directo-. La maquinaria escocesa puede sonar realmente muy bien engrasada, como muestran en la inicial y quizá más redonda canción The howling, donde aparece uno de los pilares fundamentales de Checkmate Savage (Chemikal Underground, 2009): el krautrock. Las bases rítmicas de Neu! y Can -en especial los primeros- van apareciendo constantemente durante el disco, sobre todo con acierto y sin esconderse en Crocodile, que llega hasta los casi ocho minutos de duración.

Pero lo más curioso es su capacidad para buscar conexiones entre los diferentes estilos practicados por el grupo, ya sea krautrock buscando zonas experimentales del post-rock (Crocodile), o simplificando la melodía en un rock más cercano al hard-rock y totalmente inspirado en el riff clásico (Throwing bones, Halfhound). Este regusto por el riff se oscurece y alarga su forma en otros temas como Burial sounds, o por el contrario resplandece y toma su forma más bella en la canción más pop del álbum, Folk song oblivion. Y por si esas vueltas de tuerca eran pocas, se atreven con el carácter más purista del folk en Island. Sin lugar a dudas, The Phantom Band prometen mucho, pero entre tanto giro estilístico y la, por momentos, un tanto alargada duración de algunos de sus temas, quizá nos encontremos ante un popurrí de ideas sin enderezar. Eso sí, merecen más elogios que críticas.

Entrevista a Cuchillo (Septiembre 2009)

| 30 septiembre 2009  

De los estudios de Paco Loco y de la discográfica Sinnamon, Cuchillo fueron paridos sin necesidad de epidural ni cesárea, con un resultado final tenso pero sin dolores; el grupo supo salir él solo, con una facilidad asombrosa. Criados entre el hipnotismo alemán y la narcótica psicodelia anglosajona, el debut homónimo de este dúo barcelonés no sólo es que fuera uno de los mejores discos de este año (por lo menos para un servidor), sino que además ha conseguido un sonido intensamente inspirado e inspirador, lo cual llama la atención siendo su primer trabajo. Hablamos con Israel Marco, guitarra y voz del grupo.

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El año pasado terminasteis vuestra segunda gira por EE.UU., un territorio ya familiar para vosotros y en el cual parecéis estar muy a gusto junto con bandas ya casi de la familia, como Magic Mirror, por la semejanza de propuestas musicales. ¿Cómo ha sido la experiencia? ¿Mejor, peor o diferente que la anterior?

Mejor, desde luego. En los sitios en los que ya habíamos estado vino más gente a vernos que el año anterior, y como hicimos el triple de conciertos en esta gira pues fuimos a muchas ciudades donde no habíamos estado. Lo mejor quizás fue tocar en el desierto de Joshua Tree junto con Black Rebel Motorcycle Club y Black Angels, en Tucson, donde el público nos acogió muy bien y vendimos un montón de discos, y cómo no, en Nueva York. Por otro lado, tocar en Los Ángeles siempre es lo mejor, por compartir escenario con Magic Mirror y volver a ver a tantos amigos. Este año planeamos girar en la costa oeste nada más, concentrarnos en tocar sólo en ciudades de California, Oregón y Washington.

Sin duda alguna, resulta un tanto chocante ese acercamiento hacia tierras americanas con tan sólo un debut. ¿Cómo surgió esa conexión y qué diferencias más llamativas observáis entre una gira americana y una española?

La conexión es porque tenemos buenos amigos allí, bandas como Magic Mirror, The Moon Upstairs, Spindrift, Black Rebel Motorcycle Club, Brian Jonestown Massacre… Todos son una escena y estamos muy vinculados. Girar en EE.UU. es mucho más duro que aquí. Las distancias son enormes y hay mucha más competencia por lo que no tienes garantías en ningún aspecto. Una vez llegamos a conducir 18 horas para volver desde Portland a Los Ángeles porque nos teníamos que ir en avión a Nueva York.

Hicimos conciertos con mucho público, otros con menos, en algunos sitios no cobramos nada… Por otro lado, el público es muy receptivo y muestra mucho interés por una banda que viene de tan lejos. Aquí el público va a conciertos de músicos americanos constantemente, pero en EE.UU. el público no está acostumbrado a ver a un grupo español en su ciudad. Hay muy pocas bandas españolas que cruzan el charco.

Vuestro debut caló hondo desde que salió a la luz, pese a no ser un superventas. Desde diferentes ámbitos de prensa y público se han manifestado opiniones más que favorables ante un disco que puede resultar, ante todo, hipnótico; moviéndose entre la tensión y la placidez. ¿Es algo que buscabais o es un sonido que sale solo, de vuestra propia naturaleza?

En cada canción creo que hay partes conscientes y otras inconscientes. Buscamos el contraste entre la luz y la oscuridad siempre, y la parte hipnótica también, después la magia de cada canción va en función de la melodía. La verdad es que cuando tienes una idea para un tema, hay veces que es fruto del trabajo y otras veces es pura inspiración que cae en tu cabeza como un rayo.

entrevista_cuchilloLa posibilidad de un dúo puede parecer desde fuera como un recorte de posibilidades, tanto en disco como en directo -quizá más este último-, pero sin embargo en el disco no se echa en falta ningún aporte más. Se puede observar que el “matrimonio” os da mucha libertad a la hora de componer y de improvisar, sobre todo ante una propuesta que parece heredar aspectos de épocas y escenas más minimalistas: Krautrock, la inspiradora Velvet Underground… ¿Cómo veis vuestras posibilidades, tanto en disco como en directo, al ser “sólo” dos miembros? ¿Descartáis en un futuro añadir un integrante más o de momento preferís no pensar en ello?

La limitación de ser sólo dos se convierte en un reto y llegas más a la esencia de una canción. La tienes que reducir a lo básico. En nuestro caso, el silencio o vacío es como un tercer miembro. Además, en muchos casos es muy enriquecedor porque tienes que descartar muchos arreglos que pueden “manchar” la esencia del tema, y vas al grano, a lo que manda. Aunque no te voy a negar que muchas veces es difícil construir una canción en formato dúo. Una vez probamos con un amigo al bajo y no funcionó. De momento no hay intención de cambiar el formato. Estamos bien así y hemos encontrado una libertad a la hora de improvisar y cerrar canciones con la que estamos muy cómodos.

Como he comentado anteriormente, vuestro gusto musical está cercano a propuestas experimentales, arriesgadas y que aportaron y aportan una inspiración infinita a nivel musical, desde Robert Wyatt hasta Popol Vuh, pasando por Syd Barrett o la Nueva York más lisérgica… ¿Tenéis pensado cómo serán vuestros próximos pasos a nivel compositivo o de momento estáis más centrados en girar y dar conciertos? ¿Pensáis en la posibilidad de poder fabricar un futuro disco mucho más experimental, conceptual o innovador que vuestro debut?

Es pronto para decir nada pero estamos trabajando en nuevas composiciones y la cosa va más por el lado oscuro. La verdad es que todo apunta a un disco más experimental, conceptual y quizás menos accesible. Por otro lado seguimos dando conciertos y estamos incorporando las nuevas composiciones al repertorio en directo. Es una buena forma de madurar las canciones y ver cómo funcionan con el público.

La escena española, indie o no, para un servidor parece estar abriéndose un tanto en lo estilístico, ya sea por las nuevas tecnologías o por la amplitud de miras: ahí tenemos a El Guincho y Coconot con su novedoso tropicalismo, a El Columpio asesino y Triángulo de amor bizarro con ese regusto neoyorquino, a Le Noise y Lisäbo en el ámbito vasco, a ese rara avis que parece ser Bigott… ¿Qué opinión tenéis de la escena? ¿Cuáles son vuestros grupos patrios preferidos?

Creo que es un muy buen momento para la escena española. Cada grupo es de su padre y de su madre y están saliendo cosas realmente interesantes a las que el público está respondiendo de una forma muy positiva. Grupos como Dotore, Bestia Ferida, Extraperlo, Fred i Son, Veracruz… Hay muchas bandas y todas tienen algo.

A la hora de editar el disco, Sinnamon parece ser el sello que más carne puso en el asador. El resto, ¿descartó unilateralmente el disco? ¿Tuvisteis que patearos muchos sellos?

Buscábamos sello para que nos financiara el disco. No conseguíamos cerrar nada, por lo que decidimos financiarlo nosotros. Estábamos a punto de pedir un crédito cuando Sinnamon se pronunció y tras negociar un contrato llegamos a un acuerdo.

La portada del disco es quizá tan ambigua como vuestro disco; sorprenden a primera vista esas diferentes piezas que están sueltas y juntas en el mismo espacio. ¿Qué opináis de ella? ¿Cómo fue esa interacción entre Arnau Sala y vosotros a la hora de crearla?

Arnau es un buen amigo y tanto a Dani como a mí nos gusta mucho su trabajo. Le propusimos hacer la portada y aceptó encantado. Casi no le dimos ninguna coordenada previa, sino más bien durante el proceso. El resultado es su visión del disco y creo que es una portada maravillosa.

En los agradecimientos del disco aparecen tres ciudades: Barcelona, Berlín y Los Ángeles. ¿Creéis que han sido fundamentales a la hora de inspiraros y crear el álbum tal como es y suena?

Las tres ciudades han sido claves para mí, tanto a nivel emocional y sentimental como a nivel musical, por los músicos que he conocido, los instrumentos que he comprado y la música que he descubierto en todas ellas.

Por último, ¿alguna pista sobre el próximo disco?

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Gracias por vuestra atención.

No Age – Losing feeling

| 1 septiembre 2009  

No Age-Losing Feeling EPDespués de pasar de ser una banda más de Los Ángeles a ser dos de los artistas con mayor atención mediática desde que publicaron Nouns, los No Age han preferido trazar un puente entre dicho álbum y su próximo disco con un EP que seguramente les servirá para experimentar y hacer las probaturas suficientes a la hora de aclararse ellos mismos hacia qué tipo de sonoridad quieren encauzar su proyecto. Todo ello en un año y con multitud de conciertos en ambos lados del Atlántico.

El EP se titula Losing feeling y, como el propio título dice, lo que aquí se cuece empieza a sonar ligeramente diferente al encrespado y volátil Nouns. La velocidad de vértigo, junto con los cambios de ritmos inesperados, desaparecen junto a las guitarras más punkis para dejar paso a los loops y las atmósferas. La voz del batería Dean Spunt reluce mucho más en Genie que en cualquier tema del anterior trabajo, incluso en los más calmados. La distorsión se utiliza a modo de capas, superponiéndolas y experimentando con ellas, no de forma tan directa y agresiva como en Nouns, sino optando por la placidez y el regocijo. A este punto máximo se llega en la instrumental Aim at the airport, momento de belleza inaudita y más cercano quizá al debut de Fuck Buttons que al disco de los angelinos fabricado el año pasado.

Sí parece haberse sacado de Nouns el último tema, You’re a target, donde vuelven con la velocidad y los riffs típicos de aquel disco. Se puede adivinar que su cometido no es otro que el de no olvidar demasiado su propio sonido a la hora de buscar futuras fórmulas. Cambiando agresividad y velocidad por calma y belleza, No Age parecen estar en un momento fértil de creatividad, perfecto para buscar nuevas vías de expresión. Vivan las sorpresas.

Bigott – Fin

| 15 junio 2009  

bigott_finSi la sorpresa parece un rasgo innato en el carácter de Bigott, este año el asombro ha sido mayor comprobando su fertilidad compositiva con el reciente Fin (Grabaciones en el mar, 2009). Y es que hace más o menos un año que Borja Laudo explotó su ingenio compositivo con el disco que le confirmó como talento nacional destacado, What a lovely day today (Autoeditado, 2007). Lo más curioso de esto es que, frente la extensa duración de su anterior obra, que constaba de 17 temas, quizá a Bigott esta vez le ha apetecido hacer un trabajo más reducido (26 minutos) y centrarse en sacar un reluciente sonido con menos desvaríos marca de la casa pero sin perder un ápice de frescura ni de su soberbia capacidad compositiva, aunque él lo atribuye a la calidez de la piscina de los estudios de Paco Loco, la cual pareció seducirle más que los propios estudios.

Humor aparte, el trabajo del zaragozano rezuma mayor brillantez en los arreglos si lo comparamos con su debut That sentimental sandwich (King of patio, 2006). La presencia de su pareja Clara, a la que ha otorgado una mayor participación -seguramente no de manera premeditada-, se hace notar en los coros (véase Kinky merengue) y permite disfrutar de su voz prácticamente en solitario en The party. La brillante steel guitar, siempre omnipresente en los discos del maño, tiene una importancia incalculable en Afrodita Carambolo.

El lado menos cómodo y más enérgico se muestra en New York seveille, con una batería llena de redobles y con los acordes de la guitarra muteados (silenciados), lo que ayuda a darle un toque noise a un tema que se acompaña de un teclado un tanto distorsionado, con ciertos aires de los sesenta. Por otra parte, con Trois je t’aime simplifica la batería y consigue dar un toque narcótico a un tema donde la voz de Borja suena oscura pero brillante a la vez, debido a la preciosa melodía que irradia. Por otro lado, rinde homenaje a Clara con Oh Clarín y se siente totalmente a sus anchas en She is my man, con unos coros totalmente acoplados, tanto a esa fantástica batería como a la sublime garganta de Borja Laudo. Brillante y rápido regreso de Bigott, irradiando humor, seguridad deslumbrante y, quizá, mayor experiencia compositiva. A sus pies.

Muévete Weekend no se celebrará en la sala Oasis

| 17 abril 2009  

mueveteweekend

La organización del Múevete Festival de Zaragoza ha mandado éste comunicado informando de la cancelación de dicho festival en la sala Oasis por problemas en la apertura de dicha sala:

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Buzzcocks (Zaragoza, 06-03-09)

| 16 marzo 2009  

buzzcocks

Sin lugar a dudas el destino ha sido peculiar con Buzzcocks, y es que si bien en su día no fueron demasiado aclamados entre la retahíla de grupos punk de aquella Gran Bretaña de 1976-1977 debido quizá a un menor carácter aguerrido comparado con la pareja clásica (Sex Pistols y The Clash), a día de hoy son los únicos que se ponen delante del público para derrochar un punk mucho más efectivo de lo que podía parecer 30 años atrás. Y es que su trabajo con el pop fue mucho más fructífero que cualquier banda londinense de la época, más destinadas a provocar, intelectual o físicamente, y no centrarse en la melodía de cada canción.

Tras algunas actuaciones pasadas en la ciudad de Zaragoza, los Buzzcocks venían al Centro Cívico Almozara debido al momentáneo cierre de la sala Oasis, pero pese a ello el sonido no defraudó. Abrieron los locales Lavodrama, combo que ha ido ascendiendo con el paso de los años hasta fichar por B-Core, dar una gira europea y empezar a establecerse en su lado más punk-hardcore con cierta herencia de sus (y nuestros) amados Aina. Para continuar, el grupo telonero que trajo la banda, The Cute Lepers, ofrecieron un espectáculo totalmente heredero de los Buzzcocks, aunque con mayor enfoque hacia el power-pop, una actitud mucho menos aguerrida que la de los británicos.

Una vez en el escenario, Pete Shelley y Steve Diggle mostraron el actual estado de una banda que se fundó hace 34 años y que, pese al tiempo transcurrido, sigue sonando tan potente como antaño, pese al lógico desgaste físico de los dos protagonistas de la noche.

El repertorio se centró en sus dos primeros álbumes, Another Music in a Different Kitchen (United Artists, 1978) y Love Bites (United Artists, 1978), con los clásicos Fast Cars y su inolvidable intro tomada de Boredom, No reply o la gran I don’t mind. El ritmo, como no podía ser de otra manera, resultó acelerado, concatenando los temas hasta casi llegar a la extenuación. Pese a esta actitud tan fogosa, se echaba en falta un tanto la actitud movida de aquellos Buzzcocks de los 70, y es que ni Seller ni Diggle podían ofrecer grandes movimientos, en contraposición de su batería, el cual demostró un torrencial rítmico que culminó a final del concierto y en momentos diversos del mismo con unos solos increíbles, dejando al respetable estupefacto, y es que no se esperaba que la estrella de la noche fuera casi casi el batería.

A mitad de concierto surgió la mágica Ever fallin in love, auténtico himno de la banda y de la época inglesa. La animación entre el público se hizo palpable a lo largo del concierto con unas primeras filas completamente enloquecidas, a lo que Steve Diggle correspondió con sonrisas y una actitud totalmente alegre, pero sin llegar a desfogarse.

En el tramo final despacharon los clásicos de la banda: Orgasm addict, Promises o What do I get?, con lo que el público quedó más que satisfecho, y es que la actitud un poco parada de los únicos integrantes de aquellos Buzzcocks de 1977 se correspondió con un sonido totalmente acertado y más aguerrido de lo que se esperaba.

Recopilando Post-Punk – América

| 10 marzo 2009  

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AMÉRICA – NUEVA YORK


La herencia americana que siempre ha impregnado al punk ha llegado a ser totalmente determinante a la hora de tratar de comprender el británico, hasta tal punto que muchos de aquellos artistas aprendieron a tocar sus instrumentos con canciones de sus padrinos americanos. Paul Simon, Sid Vicious o Joe Strummer tocaron una y otra vez los temas de Ramones y New York Dolls. Y es que resultaba mucho más placentero reducir el tiempo de aprendizaje con los tres acordes ramonianos que no “malgastar” dicho tiempo con un enrevesado e imposible solo de Eric Clapton. Así pues, de la Norteamérica de finales de los sesenta con la Velvet, Stooges y MC5 se pasó a ese huracán de propuestas tan variadas que tuvo al CBGB como telón de fondo, convirtiéndose en La Meca del punk, donde, rodeados de prostitutas y drogadictos, los artistas que allí se congregaron consiguieron fructificar propuestas que iban de lo extremo a lo poético, de lo bailable a lo atronador. Conforme iban entrando los 70, los EE.UU. de aquella época eran capaces de hacer florecer nuevos estilos que se iban expandiendo y uniendo a los ya existentes, como sucedió con la música disco, el hip-hop o la no-wave a finales de dicha década.


NEW YORK NOISE (SOUL JAZZ, 2003)

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Resulta difícil de admitir la época en que surgieron las melodías y los ritmos de LCD Soundsystem y !!!, y es que la similitud con la corriente estilística de finales de los setenta es más que palpable y, salvando la parte electrónica de ambos conjuntos (todavía sin explotar en los 70), la ecuación punk + funk ha llegado a calar muy hondo en esta década llena de revivales.

Esa conjunción del punk con el funk, con el disco en su total variedad estilística y con la no wave se ven representadas como nunca lo habían hecho en éste recopilatorio de Soul Jazz Records editado en 2003 llamado New York Noise.

Comparando el post-punk británico con el neoyorquino salta a la vista el tratado de las guitarras; el inglés totalmente cortante y peligroso, el neoyorquino mucho más rítmico y enrevesado en su versión no wave. El deterioro sociopolítico de la Inglaterra de aquella época contrasta con la época pre-capitalista americana, los cuales contaban con un sobrado sustento económico sin conflictos bélicos recientes. Y quizá ello tuvo que ver con el carácter más hedonista de la música neoyorquina que comprende los años entre 1978-1982.

Esa pulsión rítmica vitaminizada se muestra en el primer corte de Liquid Liquid, Optimo, con un post-disco que ponía en primer plano percusión y bajo, dirigiéndose más hacia el funk que hacia el punk. En ese mismo estilo post-disco pero con mucho menos nervio aparece el You make no sense de ESG, reinas del minimalismo funk de aquella época, o el genio de Arthur Russell bajo el pseudónimo de Dinosaur L, auténtico rey mutante de la música post-disco.

La no wave se convirtió en el retoño más rebelde del punk, huyendo de la melodía tradicional se ponía más atención a las atonalidades que producían unas enrevesadas guitarras eléctricas. Gracias a la confrontación y a un carácter totalmente abrasivo, es quizá este uno de los estilos donde primaba más, por momentos, la actuación un tanto teatral de sus artistas en directo, enfocando dicha performance hacia un arte visual más que musical. De ahí se rescatan los principales himnos del género, como el Contort yourself de James Chance o Helen Fordsdale de Mars.

Y no podía faltar un género que precisamente acababa de nacer en las calles del Bronx, el hip-hop en su versión old-school, que tiene su representación con Rammelzee vs K-Rob y Defunkt en los fantásticos cortes Beat Bop y Defunkt.

Mención especial la de este recopilatorio que te permite descubrir temas del calibre de Baby Dee de unos desconocidos Konk o las lecciones guitarreras de Glenn Branca, maestro escondido de Sonic Youth y/o del noise-rock de los 80.

NO NEW YORK (ANTILLES, 1978)

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Brian Eno consiguió convencer a Island Records de la publicación de un álbum recopilatorio con los mejores grupos de finales de los 70 de una fugacísima escena que culminó en Nueva York y que se denominó no wave.

No es digerible ni a la primera escucha ni probablemente a la segunda, pero si se le presta atención a lo que hubo antes y después, seguramente se empiece a entender esa visión tan impactante que tuvo. Junto con Glenn Branca, la no wave fue la responsable de hacer picar la curiosida de Lee Ranaldo y Thurston Moore hacia las disonancias y asonancias de sus guitarras, tratando de huir de los acordes utilizados hacían ya 30 años una y otra vez. Afinaciones imposibles que conseguían crear melodías completamente nuevas, y que fueron totalmente abrasivas en la escena mencionada.

Pese a intentar colocar temas de hasta 10 grupos, al final fueron cuatro los elegidos: DNA, James Chance y sus Contortions, Mars y Teenage Jesus and the Jerks. Quizá destaquen de entre estos cuatro la estrella James Chance y Mars, de los cuales se ha hablado en los recopilatorios mencionados anteriormente.

Como ejemplo, dejamos un hilarante Helen Fordsdale de Mars.

MUTANT DISCO (ZE, 1981)

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A principios de los 70, cuando surgió la música disco era fácil ver a unos cuantos roqueros increpar contra dicha música, saliendo en vídeos donde de manera explícita destrozaban mesas de mezclas tratando de elevar a la máxima potencia su propio y arcaico entendimiento del rock. Sin embargo, como siempre sucede, la lógica se impuso al cabo de los años y el género disco se fundió con el rock, el punk y el pop, generando estilos totalmente variados, y en su mayoría, con cierta tendencia al hedonismo.

Destacar el previsible origen de los artistas aquí congregados, como no podía ser de otra manera, Detroit y Chicago, o lo que es lo mismo, las ciudades que vieron germinar los futuros techno y house.

Para ser el eslavón perdido entre sonido funky house, la disco de los primeros 80 sonaba mucho más marciana que el paradigma de disco de Fiebre del Sábado Noche (John Badham, 1977), y es que el ciclón punk había dejado restos de otras corrientes musicales por todos lados. Hasta llevar a cabo una continua revisión de viejos éxitos, como sucede con el Drive my car de los Beatles revisionado por Cristina, o la versión de Misión Imposible llevada a cabo por Lizzy Mercier Descloux, donde se potencia el bajo produciendo ritmos secos pero profundos que acompañan a unas guitarras muteadas.
La disco de entonces no servía simplemente para bailar, sino que también podía jugar con las profundidades (influyéndose a veces del dub) para crear atmósferas más intrigantes o hipnóticas, evitando un tanto la parte hedonista tan innata en la música de aquella época.

De entre todas las composiciones destacan las de Kid Creole por su aportación un tanto latina y chispeante en I’m a wonderful thing baby y Annie, la vitamínica Deputy of love de Armando o la tremenda energía generada por la mágica melodía de Was (Not was) en Wheel me out.

La inspiración reinante a finales de los setenta en Nueva York resultó ser tan efervescente que aún todavía sus herederos parecen recoger dichas musas para plasmarlas en los mejores discos facturados en esta década que ya se acaba.

Recopilando Post-Punk — (Inglaterra)

| 2 marzo 2009  

INTRODUCCIÓN


“Hace falta mucha imaginación para poder prever como hubiese afectado en los años 50 (los sesenta se expandieron musicalmente) una música como el post-punk. Pero incluso ahora, determinados grupos de aquella época resultarían difíciles de digerir con unas primeras audiciones posiblemente, (DNA, Cabaret Voltaire, Teenage Jesus and the Jerks) e incluso no habrían perdido cierto impacto visual en la actualidad portadas como The Slits o The Pop Group. Está claro, toda música es de ayer y de hoy, tópico máximo, que maximiza su representación en un estilo que, gracias al punk, derribó cualquier atisbo de estructura estilística en el formato pop/rock.”

Como el estilo ha vuelto a florecer en el 2000, quizá quepa recordar aquellos temas perdidos de grupos invisibles en esa fértil época que más o menos comprende entre 1978 y 1982. Los recopilatorios no suelen ser fuente de mi total correspondencia, pero sin duda hay algunos irremediables para poder saber algo más de un artista/s o estilo musical.

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INGLATERRA

Sin lugar a dudas hay escasa gente que no conozca la repercusión que tuvo el punk en las Islas Británicas, con la crisis política y social agonizando al pueblo a finales de los setenta, pero ni antes ni en ese mismo presente se podía prever la inspiración que podía tener la rabia, el deterioro y la dejadez que rodeó a Inglaterra en aquella agitada época.
La explosión del punk consiguió abrir las puertas estilísticas del rock hasta límites insospechados, y es que ya no hacía falta poseer la maestría instrumental de Hendrix, Clapton o Page, ni siquiera disponer de melodías vocales tan brillantes como sus paisanos Beatles ni conseguir crear epopeyas grandilocuentes como las de Genesis, Yes o las obras más épicas de Led Zeppelin. El “do it yourself” que se creó en dicha etapa punk brindó mayor imaginación compositiva, la cual, sumada a los estados mentales de la sociedad, fue la mejor receta para poder crear una época tan fructífera como la que comprendió después de aquel epicentro registrado en 1977.



IN THE BEGINNING THERE WAS RYTHM (SOUL JAZZ, 2002)

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Es quizá este país el que mayor legado retuvo del susodicho punk años más tarde, y así queda perfectamente reflejado en In the Beginning there was Rythm (Soul Jazz, 2002), donde se muestra la perfecta combinación del citado género junto con el funk, la electrónica y/o el sonido industrial.

Musicalmente destacan esas guitarras totalmente angulosas, cortantes y dañinas. Un aire de peligro rondaba por las guitarras de Andy Gill (Gang of four) y de Mark Stewart (The Pop Group), y es que destacan de manera notable ambas canciones. La del “grupo de cuatro”, To Hell with Poverty, sobresale por su escesa repercusión, y es que sólo se encuentra en un escondido EP del mismo nombre publicado en 1981. Obviamente este tema entra más en la etapa de su disco Solid Gold (Warner bros, 1981), donde sobresale esa pulsión rítmica a través de batería y bajo junto con las afiladas guitarras de Gill, lo cual es difícilmente igualable, junto con la ironía propia del grupo en muchos momentos del tema (“To hell with poverty / We’ll get drunk on cheap wine”). El tema de Pop Group sin embargo es uno de los paradigmas del grupo, clásico del disco Y (Radar, 1978), con la distorsión picada típica del grupo destaca por la incursión de silencios y una mínima batería, contribuyendo a la aspereza innata del tema.

Como se comentaba anteriormente, este recopilatorio es más aprovechable que otros ya que contiene canciones en ep’s o singles de los grupos en cuestión, como Being boiled de unos tempranos Human League, en el cual ofrecen una cara menos electro-pop que el que culminaría en Dare (1982), disco tótem del grupo. El ritmo también se simplifica aquí, dando protagonismo total a la marca de la casa, los sintetizadores. De la misma manera que esa visión electrónica quedaría reflejada en la del drum’n’bass que influenció This Heat, auténticos derribadores de fronteras musicales, acogiéndose a disonancias y a una experimentación un tanto visceral, consiguen texturas difíciles de encontrar en el punk o rock de anteriores épocas, como muestra 24 track loop.

Y la industrialización del sonido no podía faltar en una sociedad industrializada moralmente, con la cara más amable de 23 Skidoo, sus mágicas trompetas y ese funk arrebatador, inclusive ambos en Vegas el Bandito y Coup, sin pertenecer ninguno a su obra maestra, Seven songs (Fetish, 1982). Otra prueba evidente del fenómeno cristalizó en Cabaret Voltaire, difícil de digerir para el público rock pero claro referente para otros estilos más electrónicos quizá.

La variedad estilística hace englobar a grupos como A Certain Radio o Throwing Gristle en un mismo álbum, e incluso apostar por el dub del combo The Slits, cuya canción da nombre al disco presente.
Fue toda una asignatura pendiente la del punk en aquellos años, y así sus hijos se doctoraron a la primera.

ROUGH TRADE SHOPS: POST-PUNK (ROUGH TRADE, 2003)

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Si el sello Soul Jazz tiene un currículum suficientemente elevado en cuanto a su exquisita forma de fabricar recopilatorios, Rough Trade trató de llevar a cabo una labor parecida con el post-punk de fondo en el 2003 a través de su álbum Rouge Trade Shops: Post-Punk (Rouge Trade, 2003).
En dicha obra particularmente extensa (44 temas, casi dos horas y media) se dan cita algunos de los paradigmas del género, como esos grupos clásicos que siempre estuvieron a la sombra de sus coetáneos Sex Pistols y The Clash, Wire y Gang of Four, con temas pertenecientes a sus obras cumbres, Pink Flag (Harvest, 1977) y Entertainment (EMI, 1979), respectivamente. Ex-Lion Tamer y I Found that essence rare muestran la infinita influencia que tuvieron y tienen ambas formaciones, llegando a abarcar artistas del calibre de REM, Fugazi, Elastica, Franz Ferdinand, Rage Against the Machine o The Rapture. También rescatan otros clásicos de la época inglesa, como The Fall o Public Image Limited, destacando entre otras quizá la agresiva We are all prostitutes de The Pop Group, la cual contiene algunas de las frases más radicales del álbum (“Everyone has their price / And you too will learn to live the lie / Capitalism is the most barbaric of all religions”).

Las primeras dudas que asaltan al oyente al escuchar este recopilatorio es quizá la falta de un nexo común más fuerte que el propuesto post-punk, y es que si bien la mayoría de las bandas son de la hornada inglesa, hay otras tantas de Nueva York, Francia,etc, con una mayor influencia de la música disco y la no wave. Hablamos de Liquid Liquid, ESG, James Chance o DNA, o lo que es lo mismo, los padres de !!! y LCD Soundsystem.
Por otro lado, en este caso no todo lo expuesto está relacionado con la época en la que surgió el fenómeno, de esta manera aparecen recientes agrupaciones que revitalizaron el género hace unos años, como The Rapture o Chicks on Speed, mezclando electrónica y punk en Out of the races and onto the tracks y Yes I do respectivamente, u otras con mayor correspondencia a los 90 o los tempranos 2000, como Erase Errata y su nervioso Tongue Tied.

Cabe destacar igualmente la repercusión que el fenómeno punk invadió la escena femenina, haciéndolas iguales ante los hombres gracias al do it yourself y al escaso virtuosismo instrumental general, provocando que surgieran clásicos (o más bien clásicas) del tamaño de Raincoats, Slits, ESG o Au Pairs. No hay que olvidar la calidad de álbumes como The Raincoats (DGC, 1980), Cut (Island, 1979) o Playing with a different sex (RPM, 1981), así como la hiperactividad de Ari Up, cantante de Slits, presente también en un super combo formado por Mark Stewart (Pop Group), Adrian Sherwood (alma máter del dub inglés) y la propia Ari Up, dando lugar a New Age Steppers y a su imaginativo dub en Fade Away.

Aunque sin duda cualquier excusa es buena si se rescatan grupos pasados como el formado por el frontman de Buzzcocks, Howar Devoto, en su posterior incursión en Magazine, apostando por sintetizadores y una menos acelerada cara que la mostrada en su anterior banda; o unos tempranos XTC con This is Pop?, enrabietando su posterior new-wave hacia el post-punk, haciendo una mezcla perfecta y que terminaría culminando en el sublime Skylarking (Geffen, 1986), más enfocado hacia el pop. Otro destacado corte es de unos invisibles Pigbag con el enfoque totalmente funk de Sunny Day.

El revoltijo presente en el recopilatorio puede no resultar demasiado purista ni homogéneo, pero sin lugar a dudas es una excusa única para descubrir aquellos grupos nunca conocidos y aquí presentes.

The Pains of Being Pure of Heart – The Pains of Being Pure of Heart

| 2 marzo 2009  

capaDespués de un par de meses desde que comenzara este 2009, empiezan a aparecer esas bandas noveles y debuts que siempre hacen más sugestivo un año que, teniendo discos esperadísimos de artistas ya consagrados, se hace más luminoso con nuevas obras que aparecen como la inspiración a los músicos: de manera inesperada.

De esta manera, desde Nueva York, uno de los primeros debuts en sorprender es el de The Pains of Being Pure of Heart (Slumberland, 2009), disco homónimo que trae a colación unos primeros años noventa con una melancolía rodeada de pureza sónica. Y es que si melódicamente pueden llegar a sonar a los Smiths, es ese shoegaze mucho más austero y menos sobrecargado que el de My Bloody Valentine el que hace centellear las melodías del álbum, quitándole parte de esa nostalgia innata en las mismas y añadiendo una vitalidad que contrasta con la melancolía expresada.

Desde luego la innovación no es algo que se busque con el disco. Se trata de uno de esos trabajos donde se tiene realmente claro lo que se quiere expresar, así que para ello sólo se puede hacer gala de un aspecto tan valorado como la vanguardia: el oficio. Cabe resaltar el carácter un tanto efímero de este trabajo, que si bien se escucha del tirón quizá al cabo de unos cuantos meses tus oídos pidan algún detalle no tan paralelo a aquella época que rodeó a 1990.

Los apenas 35 minutos que dura el primer álbum de The Pains of Being Pure of Heart nos muestra una velocidad rítmica que se mantiene en la práctica totalidad del disco, acompañando a esas melodías tan twee-pop o herederas del habitual Psychocandy, y es que hasta la batería de Gentle sons es igual a Just like honey (curiosa y repetitiva parada de algunos artistas en estos últimos años). Este aspecto consigue equilibrar el mencionado contraste nostalgia-vitalidad.
El primer corte, Come Saturday, consigue introducir dicha disparidad con esos acordes limpios y brillantes acompañando el feedback situado debajo de la melodía, simplificando al máximo la percusión, para dejar paso a esa bocanada de distorsión guitarrera con los redobles tan evocadores de los grupos de hace casi veinte años. También destacan Young adult friction y la joya de la corona, Stay alive, donde rebajan un tanto la velocidad consiguiendo crear un estribillo que se va pegando cada vez más (“Don´t you try to shoot up the sky / Tonight we’ll stay alive”).

Pese a la reciente aparición oficial de la banda, podremos disfrutar de su directo en mayo en el Primavera Sound, junto con sus inspiradores My Bloody Valentine. Esperemos que hasta ese momento el disco no quede en el olvido.

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