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Crónica: Anna Calvi (La[2] de Apolo, Barcelona, 10-12-2013)

Anna Calvi (158)RetPTodos los rincones de Anna.

Anna Calvi comenzó ayer en Barcelona la minigira de presentación de su segundo álbum, One Breath (Domino, 2013), por nuestro país. Un total de cinco fechas que, de manera ininterrumpida y hasta el próximo sábado día 14, la llevarán a Madrid, Valladolid, Donostia y finalmente a Vigo. Teniendo en cuenta lo visto anoche en La[2] de Apolo, tiene toda la pinta de que va a ser su gran paseo triunfal de presentación real en España, aunque no sea su primera visita. Porque en cierto modo, y pese a su arrolladora aparición en la escena británica hace algo más de tres años, es ahora cuando esta londinense hija de italiano se juega el ser o no ser en el panorama musical internacional. Por lo pronto, su nuevo trabajo ha mantenido el nivel del Anna Calvi (Domino, 2011), su aclamado álbum de debut; y entre los dos la británica ha conformado un directo compacto, vibrante y lleno de detalles de verdadero arte dramático.

Anna Calvi (99)RetPSubió al escenario con algo de retraso sobre el horario previsto, pero el público, que prácticamente llenaba la pequeña sala de Nou de la Rambla, la recibió entre aplausos y con una serie de piropos que se oirían durante el resto de la velada. Con una imagen propia muy bien trabajada, la Calvi vestía su uniforme oficial: con pantalones altos y tacones negros, camisa roja ligeramente abierta, labios pintados a juego, y aireando, siempre erguida, esa media melena de rizos rubios. La británica posee un atractivo especial: habría sido considerada sexy en cualquiera de las décadas del siglo XX, y lo está siendo en las del XXI. Su aspecto, una mezcla sutil entre femme fatal de cine negro y muñequita de cera ardiente, resulta además un plus en su puesta en escena, ya que condensa, sirviendo a la vez de imán y escenario, todo el peso dramático de sus canciones con una interpretación muy fluida.

Anna Calvi (45)RetPSin resultar en absoluto falsa o impostada, la Calvi plantó su directo como una pequeña obra de teatro sin personajes ni texto: solo actuación, y fragmentos de historias que únicamente a través de ella tienen conexión. Se mostró firme y a la vez suave y pausada en Suzanne and I, tema con el que abrió el concierto, y en Suddenly, todavía en los primeros minutos. Honda y majestuosamente frágil en Sing To Me; con mucha garra y energía en Cry; y tremendamente sugerente en First We Kiss y I’ll Be Your Man. Hacia la mitad del concierto ya se había llevado de calle al público, exhibiendo una voz portentosa, dura o blanda en función del registro que tocara, y una versatilidad muy vistosa, efectiva y sorprendente con la guitarra. Sin embargo, fue a partir de entonces cuando más se soltó con la misma, recordándonos por unos instantes a St. Vincent en Piece By Piece, y sosteniendo un punteo tensionado en la variación de Carry Me Over con una guitarra bien pesada.

Anna Calvi (88)Ret2PPara el final nos dejó su ya célebre versión de Fire, de Bruce Springsteen, quedándose ella sola en el escenario, y la culminación de un fantástico concierto tocando Desire con toda la épica y el fragor que el tema se merece. Después cerró con Love Won’t Be Leaving, un duelo bajo el sol, protagonizando un último punteo de emocionante conclusión que provocó una sonora ovación por parte de los allí presentes. De hecho, hizo casi innecesarios los dos bises que tocó tras su falsa despedida: Bleed Into Me y Jezebel, canción con la que se dio a conocer hace tres años, fueron sin embargo un epílogo perfecto. No permaneció más de hora y cuarto sobre el escenario, pero fue un vendaval de todo tipo emociones de principio a fin.

Anna Calvi (146)RetPResulta sorprendente lo rápido que Anna Calvi ha delimitado el sello característico de su sonido: con un acabado siempre teñido de cierto clasicismo, su estilo casa a la perfección con el aspecto que presenta sobre los escenarios. Arreglada en lo musical y en lo estético con un gusto elegante de corte europeo, la británica parece haberse aventurado en esta gira de consolidación con las lecciones muy bien aprendidas. Tiene madera de diva, una voz capaz de sostener ella sola toda una obra musical, y un atractivo muy particular al que sabe sacarle partido artísticamente hablando. Seguramente tendremos Anna Calvi para muchos años, y probablemente volvamos a verla en emplazamientos mayores; pero siempre podremos decir que fue en esta gira en la que se convirtió en estrella.

Concierto enmarcado en el 15º Banc Sabadell Festival Mil·lenni.

Fotos de Pablo Luna Chao.

Escucha el setlist del concierto en Spotify, o míralo aquí.

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