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Amazing Grace: primeras impresiones

Se estrena finalmente en nuestro país el documental de Aretha Franklin que permaneció archivado durante más de 40 años, entre otros motivos, por la propia prohibición de la artista.

Cuando era niña en Detroit, Aretha había aparecido por primera vez en la Iglesia Bautista New Bethel, bajo la guía de su padre, el Reverendo C.L. Franklin, por lo que este concierto era una vuelta a sus raíces. En enero de 1972, fue a Los Ángeles para grabar un álbum de música gospel durante dos noches en la Iglesia Bautista Misionera New Temple, acompañada por su viejo amigo, el Reverendo James Cleveland y el Coro de la Comunidad del Sur de California. La grabación del álbum fue filmada por Warner Brothers y estaba programada para su lanzamiento aproximadamente al mismo tiempo que la grabación de audio, con la esperanza de capitalizar el éxito de la película de Woodstock.

Curiosamente Amazing Grace estaba programada para ser un álbum distinto a lo más comercial que había hecho hasta ahora, algo que Aretha Franklin, con 29 años y en la cima de su carrera, podía permitirse, aunque su compañía intentó convencerla de lo contrario, sin éxito.  Sin embargo, el disco se convirtió y sigue siendo el más vendido de Aretha y el álbum gospel en vivo más vendido de todos los tiempos.

En cuanto a la película que se filmó de forma paralela por parte del entonces joven director Sydney Pollack, el problema principal fue de problemas técnicos con la sincronización de sonido, y dado que en aquellos años no había una manera fácil de restaurarlo en ese momento, la película permaneció en una bóveda hasta 2008, cuando fue entregada al productor Alan Elliott. Elliott hipotecó su propia casa para comprar el negativo de Warner Brothers sin saber sobre el problema de sincronización.

A Elliott le llevó dos años sincronizar la película, que se convirtió en un concierto de 90 minutos sin narración, sin entrevistas, solo Aretha respaldada por el Reverendo Cleveland y el Coro de la Comunidad del Sur de California. Con un proyecto inicial para lanzarla en 2011, Aretha, no quería que se estrenara la película a menos que se le garantizara una compensación adecuada. Cuando Elliott intentó proyectar la película en el Festival de Cine de Telluride y el Festival Internacional de Cine de Toronto, ella lo demandó y el proyecto se paralizó definitivamente en 2016, en protección de la propia imagen de la cantante. Después de la muerte de Aretha en 2018, Elliott fue convocado a Detroit por un amigo de sus familiares para que les mostrara la película, que ninguno de ellos había visto y la paz llegó finalmente a todos los involucrados. Finalmente, el pasado 31 de marzo Amazing Grace se estrenó oficialmente en la misma iglesia donde se rodó.

Los elogios son inevitables, porque todos los problemas técnicos los solventa la presencia de la voz de su protagonista. Así, para The Hollywood Reporter «Amazing Grace no entrará en el panteón de las películas sobre conciertos: es algo sin forma como para conformar una película y da poca sensación de comprensión emocional de su intérprete. Pero contiene momentos de felicidad: por sorprendente que parezca el canto de Franklin en 1972, verla ejecutarlo es aún mejor». Según The New York Times con el documental «obtienes la mirada más encantadora que una cámara profesional ha puesto sobre Aretha Franklin y algunos de los cantos más poderosos que jamás haya interpretado. La mujer prácticamente se elogia a sí misma. No te molestes con los pañuelos. Trae una toalla» . Para Los Angeles Times «Aretha Franklin no trascendió el gospel o la música gospel; Como primero su álbum y ahora este maravilloso documental nos recuerda, ella hizo más que nada para cumplir su potencial de verdad y belleza, devoción y arte». Para Vanity Fair «Amazing Grace es un objeto raro: algo verdaderamente mítico (…) La película es tan agotadora y hermosa como las sesiones de grabación que documenta, tan desbordante de esas cualidades inexplicables, esa capacidad sin cuantificar para llegar directamente al alma que solo se acercan las mejores obras de arte». Por último para The Independent «la película se presenta como una celebración de Aretha. Los cineastas no profundizan en su historia de fondo al estilo de documentales recientes sobre Whitney Houston o Amy Winehouse (…) Todo lo que importa, decidieron claramente, es la música».

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