Festival Summercase 2007 (Barcelona y Madrid, 13-07-07) Parte II

Sergi Serrano | 24 Julio 2007  

Segunda parte del Festival Summercase 2007 que se celebró el 13 y 14 de Julio de 2007 en las ciudades de Barcelona y Madrid. La primera parte la puedes leer aquí.

Sábado 14 en Barcelona, Viernes 13 en Madrid:

The Sunday Drivers
BCN, Terminal O, 19:10h.


A los toledanos The Sunday Drivers les tocó un mal horario (demasiado temprano), pero un buen escenario (el grande y a la sombra). Eran pasadas las siete de la tarde cuando Jero y compañía salían a la palestra ante un reducido público. Lo hacían principalmente para presentar su último disco, Tiny telephone (Mushroom Pillow, 2007) y en la formación encontramos a faltar, y mucho, los teclados de Julián. Recordemos que ha abandonado el grupo recientemente y que para suplirle vimos a un muy entregado Charlie Bautista, ex-Havalina Blu y que toca ahora con Amigos Imaginarios y con Christina Rosenvinge. De las canciones que tocaron los Sundays hay que destacar el gran tirón en directo de Do it. Un buen concierto, pese a su temprana hora, favorecido por una brisa marina que llegaba desde el cercano mar, donde se podían ver algunas pequeñas embarcaciones navegando.

Bradly Dawn Boy
BCN, Terminal E, 19:55h.


De espaldas al mar y a pleno sol, Damon Gough se subía al escenario con su inseparable gorro de lana. El espectáculo empezó con Born in the U.K., seguida de Six degrees of separation, ambas de su, hasta hora, último disco en estudio. El concierto tuvo momentos de brillantez y momentos sofocantes, quizás por las altas temperaturas de la tarde que provocaron algún que otro espejismo, hasta que Gough empezó a entonar Once around the block, del premiado y brillante The hour of the bewilderbeast (Beggars Banquet, 2000). Aunque también vivimos un momento mágico cuando se quedó solo en el escenario: con la guitarra acústica y la harmónica colgada del cuello (al más puro estilo Neil Young) interpretó The way we were. Un artista que esperemos que se recupere musicalmente en próximas grabaciones, porque este Born in the U.K. resulta bastante pobre.

James
BCN, Terminal O, 20:40h.


No sabemos el porqué de su vuelta, pero Tim Booth y sus compañeros se reunían de nuevo para dar juntos unos cuantos conciertos. ¿Acaso se añoraban y sentían la necesidad de volver a los escenarios, o quizás fue porque necesitaban dinero? La verdad, no tenemos ni idea. Lo que sí sabemos es que nosotros hubiéramos preferido que no hubieran vuelto.

Aunque su sonido fue bastante bueno, los de Manchester no consiguieron atraparnos como hicieran años atras, ni siquiera con la ayuda de la luz del día que dejaba ver el mar a la izquierda del escenario. Nos encontramos a un Tim Booth muy activo y bailarín. Sus movimientos parecían los del mal de San Vito, hasta el punto de que escuché entre el publico que alguien decía: “¡Mira, parece que tenga espasmos!”. La banda no dudó en agarrarse a sus grandes éxitos de los noventa (que no son pocos), como Laid, Tomorrow, Sometimes o Say something. En esta última, Booth se acercó al público a cantar y a estrechar manos. No valía la pena haber vuelto, la verdad.

Soulsavers feat. Mark Lanegan
BCN, Terminal S, 20:45h.


Todo un lujo fue poder escuchar la eclesiástica Revival en la carpa del escenario de la Terminal S. Las voces de las dos coristas de color, sumadas a la voz del Lanegan, llevaron a todos los espectadores a una especie de clímax momentáneo. Soulsavers, o lo que es lo mismo, la pareja formada por Ian Glover y Richard Machin, han tenido un colaborador de gran nivel para su segundo álbum en estudio. No es otro que Mark Lanegan, líder de los Screaming Trees y colaborador ocasional con Mad Season, Queens of The Stone Age y The Twilight Singers. Lanegan pone su voz en ocho de los once temas que figuran en el disco, y en el Summercase tuvimos la suerte de que también les acompañara en directo.

Fue uno de los conciertos del festival, sin duda. El siempre estático Lanegan hizo gala de su distinción encima del escenario y atravesó los oídos de los presentes con su inquietante y oscura voz. Al igual que la puesta en escena, siempre con focos tenebrosos para, a su modo de ver, evitar el protagonismo. Un apunte final: destaquemos también la interpretación de la canción Jesus of nothing, que podemos encontrar, junto a la ya nombrada Revival, en su último trabajo It’s not how far you fall, it’s the way you land (San Quentin Recorders/Sinnamon Records, 2007). Disco y directo imprescindibles.

Jarvis Cocker
BCN, Terminal S, 22:00h.


Una de las mejores actuaciones de la noche le correspondió al señor Jarvis Cocker, en un concierto que nos recordó mucho a su actuación de diciembre de 2006 en la sala Razzmatazz. Hizo en el Summercase un concierto muy similar, empezando con la directa y acelerada Fat children, a la que fueron siguiendo piezas de su último disco en estudio tales como Heavy weather, la siempre emotiva I will kill again, la preciosa Tonite, Big Julie, Black Magic… para finalizar con (Cunts are still) running the world. Aunque Jarvis aún tenia ganas de más, como demostró al anunciar que en lugar de hacer una pausa y salir para luego regresar a interpretar el bis final, se quedaba encima del escenario para tocarlo seguidamente. Y sorprendió, diría que bastante, con una versión del Eye of the tiger de Survivor, con la que finalmente se cerró uno de los conciertos de la noche.

The Jesus and Mary Chain
BCN, Terminal O, 23:15h.


Por la mañana un rumor nos sacudió a todos: Scarlett Johansson, que estaba rodando junto a Woody Allen en Barcelona, podía subir al escenario a interpretar unos temas junto al grupo, ya que la actriz y los miembros de la banda son muy amigos desde que Scarlett trabajó a las órdenes de Sofia Coppola en Lost in translation. La actriz al final no salió a cantar, pero sí que la vieron por el backstage.

La verdad es que después de varios problemas con el sonido, The Jesus and Mary Chain supieron llegar al público. La reconciliación de los hermanos Reid es quizás lo más destacado de su regreso; una vuelta a los escenarios que no es sino una mera excusa para poder ofrecer conciertos plagados de nostalgia y de buen noise-rock. Su disco debut Psychocandy (1985), cuando aún se encontraba a la batería Bobby Guillespie (Primal Scream), es todo un referente para numerosas bandas.


Muchos fueron los temas que sonaron dentro de un repertorio que se disfrutó, y bailó, con intensidad. Canciones como April skies, Side walking o Catchfire fueron seguidas atentamente por el público. Si bien cuando sonaron Just like honey, rescatada como hemos dicho antes para el film Lost in translation, y Some candy talking, a muchos se nos puso la piel de gallina. También hicieron una versión bastante correcta del tema de Syd Barret Vegetable man. Terminaron con Reverence y nos quedamos con ganas de más. Uno de los reencuentros que mejor sabor de boca dejaron.

Air
BCN, Terminal E, 00:40h.


Jean-Benoît Dunckel y Nicolas Godin, vestidos de un blanco inmaculado, subieron a la Terminal E acompañados de un par de músicos (éstos vestidos de negro) que les ayudaron en algunos temas. La banda francesa venía para presentar su último trabajo, Pocket symphony (Astralwerks/EMI, 2007) del que interpretaron Napalm love. Su puesta en escena, con unas interesantes videoproyecciones y su ensoñadora música, hizo que temiéramos lo peor al inicio del espectáculo, por el ritmo tan lento que imprimieron a Venus. Menos mal que la cosa empezó a cambiar cuando tocaron Highschool lover, el fabuloso tema de la banda sonora de Las vírgenes suicidas. Finalmente, uno de los mejores momentos de la noche tuvo lugar cuando interpretaron Sexy boy con todo el público entregado.

Kaiser Chiefs
BCN, Terminal O, 02:05h.


El quinteto británico, después de su exitoso concierto en la extinta carpa Movistar, volvía a acercase al Par del Fòrum, esta vez a un escenario mucho más grande y con mayor capacidad. Su último álbum, Yours truly, angry mob (Universal, 2007), es un conjunto de poderosos hits que tocados en directo se convierten, en muchos casos, en auténticos himnos de la banda. Con tan sólo dos discos a sus espaldas, la banda liderada por el “loco” Ricky Wilson ofrece unos conciertos que no dejan a nadie indiferente. Por cierto, ¿nadie le encuentra parecido con Kiefer Sutherland, el Jack Bauer de la serie 24?

Comenzaron su actuación con Everyday I love you less and less, de su disco debut Employment (Universal, 2005). Y poco tardó Wilson en subirse a los monitores: su inagotable energía se transmite al espectador en cada una de las canciones. Al llegar a Everything is average nowadays decidió acercarse al público para sentir su calor, y después llegó uno de los grandes éxitos del primer álbum, Na na na na na, que consiguió que gran parte de los asistentes y la propia banda vibrasen al unísono. Y con Ruby más de lo mismo, confirmando que su concierto desprendería mucha energía. Aunque, para un servidor, una de sus mejores canciones en estudio y en directo es sin duda alguna The angry mob. Por último, Oh my God fue la encargada de cerrar uno de los mejores conciertos de la noche.

!!!
MAD, Terminal S, 02:30h.

Con nuevo álbum a las espaldas, los vitamínicos !!! salieron a por todas con la intención de demostrar por qué, desde 2004, en toda ciudad por la que pasan desatan un incombustible directo que deja a más de uno con la boca abierta. Si bien sus directos ensombrecen un tanto sus discos, la fuerza de Louden up now (Warp, 2005) o Myth takes (Warp, 2007) les ha llevado a apartar su otro proyecto paralelo, Out Hud, que parecía tomarse desde un principio como guía interpretativa del los de Nueva York. La novedad respecto a aquellas giras de 2004 y 2005 ha sido una cantante negra, incluida para infundir carácter negro a la voces secas y susurrantes de Nick Offer. El resultado del concierto quizá no estuvo al nivel de otras ocasiones, pero ello no debe dar lugar a equívocos, ya que desde hace tres años el nivel de la banda estadounidense ha sido más que notable.


El repertorio se compuso en mayor medida, como era lógico, por su último álbum Myth takes, del cual fueron soltando Must be the moon, Myth takes, Bend over Beethoven, la magnífica Yadnus, con ese rítmico toque glam, y la mística Heart of hearts. De su primer LP no pudieron faltar los clásicos Pardon my freedom, Hello? Is this thing on?, y por supuesto el megahit Me and Giuliani down by the school yard, que puso patas arriba la carpa, llenándola de un ambiente totalmente festivo.

The Chemical Brothers
BCN, Terminal E, 03:30h.

Después de ofrecernos un último álbum irregular y con importantes altibajos, los hermanos químicos aterrizaron en el Summercase dispuestos a hacernos disfrutar con una sesión de electrónica marca de la casa. Y como su último disco no ofrece nada nuevo bajo el sol, tuvieron que sacarse de la manga unos ases escondidos en forma de previsibles hits. Buen ejemplo de ello fueron la machacada Hey boy, hey girl o algún que otro clásico de su segundo disco como Block rockin’ beats. En cualquier caso, concierto típico sin más, propio de festival veraniego, donde no faltan las canciones que les hicieron grandes, y donde quizás sobran las que los mantienen en la brecha como Do it again y We are the night. De todas formas, alborotaron al personal y transformaron el sonido en energía vital, como ayuda para mantenerse de pie y bailoteando hasta altas horas de la madrugada.

Conclusión

Esta segunda edición del Summercase ha demostrado, una vez más, que pueden convivir varios tipos de festivales durante todo un año. Y que tener esos espacios cerca de Madrid y Barcelona es todo un lujo y casi un éxito asegurado. Pero, del mismo modo, esta segunda edición ha demostrado que aún quedan cosas por mejorar de cara a futuras ediciones. Una de los asuntos sin duda prioritarios está relacionado con la comida que se despacha en el recinto, donde se deberían crear distintos puntos de venta para evitar, de esta manera, las aglomeraciones y las largas colas de público. Y un poco de variedad tampoco sería pedir demasiado. En cambio, uno de los puntos fuertes ha sido la cuestión de la bebida, que se ha subsanado muy positivamente este año, con un pequeño ejército de camareros y camareras que han evitado colas durante los dos días de festival. Aunque los precios para poder beber agua eran de esos de “arriba las manos, esto es un atraco”. Tres euros por una botellita de agua lo encontramos muy desorbitado.

Otro elemento a destacar este año ha sido la mejora en la programación de los conciertos, atenuando la coincidencia de horarios. Después de las grandes críticas del año pasado, en esta segunda edición se ha podido seguir sin problemas a muchos más grupos. Aunque encontramos mejorable la situación de la Terminal S. S de sauna, por cierto. Aún no entendemos por qué no se habilita el escenario con gradas próximo al mar que tan bien funciona en el Primavera Sound.

Finalmente, este Summercase 2007 nos ha dejado mejor sabor de boca de lo que esperábamos en un principio. Estaremos a la expectativa ante la tercera edición, y ojalá que el año próximo podamos disfrutar una vez más de grandes conciertos.

Textos Barcelona: Sergi Serrano y Jose Lluis Gallego (The Chemical Brothers)
Textos Madrid: Samuel Benito (!!!)
Fotos: Sergi Serrano

Festival Summercase 2007 (Barcelona y Madrid, 13-07-07) Parte I

Sergi Serrano | 23 Julio 2007  

Introducción

El Summercase se anunciaba de nuevo bajo la fórmula del puente aéreo entre Madrid y Barcelona. Las fechas escogidas, de nuevo en mitad de julio (viernes y sábado), y un buen cartel, vaticinaban su consagración como festival veraniego en pura competencia con el FIB de Benicassim.

Las expectativas para esta nueva edición eran bastante elevadas, puesto que en la primera se consiguieron cumplir algunas metas, aunque también se suspendieron algunas asignaturas. Esperábamos, por tanto, que un año más tarde se hubiesen superado esas malas notas en determinados apartados. No fue el caso en la mayoría de ellos, pero quizás será mejor que hablemos primero de las bondades del festival y dejemos para el final de la crónica las conclusiones.

Una de las grandezas del festival es su ubicación, no nos cansaremos nunca de decirlo. En Barcelona, el espacio Fòrum es ideal para este tipo de eventos, como se ha demostrado en distintas ocasiones. Su amplitud, su proximidad al núcleo urbano y las vistas al mar son casi impagables. En Madrid, Boadilla del Monte es quizás un espacio menos indicado, pero su relativa cercanía con la capital propicia que se puedan organizar este tipo de acontecimientos sin demasiados problemas. Aunque, según me comentan algunos conocidos de Madrid, las piedras y el polvo son bastante insufribles…

Pero hablemos del cartel. Este año, la organización, Sinnamon, se ha centrado en atraer a grandes bandas y reunir un conjunto de grupos quizás más homogéneo y de actualidad que en la pasada edición. La inclusión del grupo del momento, Arcade Fire, la fiesta de confeti de los espectaculares The Flaming Lips, la reunión inesperada de The Jesus and Mary Chain, la elegancia de Jarvis Cocker o la visita casi en exclusiva de PJ Harvey para presentar sus nuevas canciones resultaban alicientes de tanto interés que los días previos al festival se nos hicieron interminables.

Repasemos lo que dio de sí esta segunda edición del festival Summercase:

Viernes 13 en Barcelona, Sábado 14 en Madrid:

The Hidden Cameras
BCN, Terminal E, 19:25h.


Bajo un sofocante sol, los integrantes de The Hidden Cameras subieron al escenario vestidos con una especie de burkha. Incluso el líder del grupo, Joel Gibb, salió con un anorak puesto encima; no sabemos si para desconcertar al personal o para protegerse de los rayos de sol. Él mismo comentaba al cabo de unas canciones: “¿Hace calor o somos nosotros que estamos calientes?”. Y mientras, las canciones de su último disco hasta la fecha, Awoo (ARTS & CRAFTS, 2006), se iban desprendiendo de esas “capas negras”. Una banda que en concierto no deja a nadie indiferente por la gran variedad de instrumentos que aglutinan encima del escenario y que hacen que su sonido parezca muy cuidado. Destacamos Learning the lie, de su último álbum, por el buen hacer del grupo al interpretarla.

Editors
BCN, Terminal O, 20:10h.


La banda británica Editors sacaron de sus estuches ganas para dar un gran concierto, presentando su segundo álbum en estudio, An end has a start (Universal, 2007). Y su gran similitud con Interpol (en mi opinión aún tienen mucho que aprender de la banda de Nueva York) hizo que su directo no estuviera nada mal. Abrieron con Fingers in the factories, y quizás lo que a primera vista más sorprendió en directo fue la voz de su cantante, Tom Smith, que adoptaba miles de poses encima del escenario, sobreactuando en múltiples ocasiones. Pero los temas de su nuevo disco son muy inferiores a los de su debut, The black room (Universal, 2005). Es por eso que cuando sonaron canciones como Munich, Bullets, All sparks o Blood la gente se volcó y enloqueció más que con las nuevas. Un grupo de cuatro singles mal contados.

Guillemots
BCN, Terminal S, 20:45h.


Con casi toda la gente repartida entre el escenario grande, donde actuaban Editors, y la carpa pequeña, donde hacía lo propio Sr. Chinarro, en la carpa grande del festival los integrantes de Guillemots sorprendían a los pocos asistentes que se acercaron puntuales a su concierto. Con la preciosa Trains to Brazil se inició ese pequeño viaje que supone escuchar todas las canciones de su primer disco en estudio, titulado Through the windowpane (SINNAMON, 2006). La banda, cuyos miembros son originarios de Brasil, Escocia, Birmingham y Canadá, ofreció todo un conciertazo. La voz de Fyfe Dangerfield consiguió que en determinados momentos a un servidor se le pusieran los pelos de punta (o la piel de gallina). Y es que hay que destacar la calidad de todos los integrantes del grupo y que cada uno de ellos tenga su pequeño papel protagonista. En los apenas 50 minutos de su actuación, recordamos especialmente la interpretación de Through the windowpane y We’re here. Pero lo mejor lo dejaron para el final: Sao Paulo fue la encargada de cerrar, de manera espectacular, el concierto. Y es que al igual que en su disco, la canción va de menos a más para desatar la locura de todos los instrumentos. Un grupo de sonidos emocionantes, que lo da todo encima del escenario y al que hay que intentar ver en directo siempre que se pasen por nuestro país. Esperemos que no tarden mucho en volver.

PJ Harvey
BCN, Terminal S, 22:00h.


Sin cambiar de escenario, la reina del festival, PJ Harvey, hacía que se quedara pequeña esa “carpa-sauna”. Y es que la expectación era tan grande que no cabía nadie más. Ataviada con un bonito vestido blanco, PJ se valió por sí sola para interpretar su repertorio. Se dice que su esperado nuevo disco, titulado White Chalk (Island, 2007), que estará a la venta después del verano será una vuelta a la era Dry. Y curiosamente con Oh my lover fue con la que abrió su concierto. El público se entregó completamente con ella desde el primer instante, y después de Send his love to me la artista se acercó al piano para interpretar algunas de las nuevas canciones. Fue el caso de Song for the devil y When under ether, para más tarde, con Snake, volverse a colgar la guitarra eléctrica. Una de los mejores momentos de la noche fue sin duda su interpretación de Dress. Y aunque repasó diferentes álbumes, nos dejó para el final un Ride of me que nos recordó a su interpretación en el FIB de 2004. Y como bis, Water.

Phoenix
MAD, Terminal O, 22:05h.

Cabezas de cartel para aquellos que no querían descubrir nada nuevo en el Summercase, los franceses tuvieron que competir en horario con PJ Harvey. En su actuación demostraron que no sólo son un grupo blandito y de chicos guapos: en directo pueden sorprender bastante con la fuerza que tienen en el escenario (sentí lo mismo cuando vi por primera vez en vivo a Travis). Su sonido fue impecable en todos los sentidos y sólo por eso se merecen destacar por encima de otras propuestas, a priori, más interesantes –The Flaming Lips o Arcade Fire, por poner un par de ejemplos–, aunque no contasen con una puesta en escena tan espectacular.

Repasaron lo mejor de su repertorio, desde su primer gran éxito If I ever feel better, de su debut United (Astralwerks ,2000), hasta los hits que abren su It’s never been like that (Astralwerks/EMI, 2006): Long distance call, Consolation prizes, Napoleon says y One time too many. Dicen que tocaron a tal volumen en Boadilla que no dejaban oír el concierto de PJ Harvey. No sé si es cierto, pero para mí fueron lo mejor del día.

The Flaming Lips
BCN, Terminal E, 23:15h.

Como ya hicieron el año pasado en la edición del Primavera Sound, los Flaming Lips, capitaneados por Wayne Coyne, casi abandonaron sus casas exclusivamente para venir a tocar al Summercase. Esta vez traían una gran cantidad de globos de color verde que desataron una desmesurada locura en el escenario N. Acompañados por los “Papá Noeles” en un lado del escenario y por las chicas alienígenas en el otro, también tuvimos la oportunidad de ver la bola mágica -”the magic ball”- en la que Wayne se introduce para rodar por encima del público. El show estuvo en su casi totalidad reservado a sus tres últimos trabajos. Empezaron, como siempre, con Raze for the price, y no tardaron en comenzar el repaso de su último disco con Free radicals, Pompeii am Götterdämmerung o The yeah yeah song, esta última parece que destinada a ser parte de su propia campaña “antibush”. Pero también tuvimos la suerte de escuchar Waitin’ for a Superman, Fight test o una Yoshimi battles the pink robots interpretada en un formato casi acústico.

Los de Oklahoma se despidieron con Do you realize?, gran cantidad de serpentinas y grandes cañonazos de confeti. La voz de Coyne, por si alguien lo pregunta, como siempre: poca le queda ya.

The Arcade Fire
BCN, Terminal O, 00:40h.


La banda del momento. Los canadienses Arcade Fire ofrecieron un gran concierto. Empezaron con Keep the car running, a la que siguió la festiva No cars go, ambas de su último disco Neon Bible (Rough Trade, 2007). Hay quien dice que las canciones de este nuevo álbum no entran tan bien en directo como las de su debut. Bobadas. Del disco Funeral (Merge, 2005) pudimos escuchar Haiti, a la que siguió Black mirror. Más tarde, una auténtica explosión de júbilo se produjo con Neighborhood #2 (Laika). Y es que la gente reunida no paró de cantar y saltar. Algo parecido ocurrió en la recta final del concierto con varios de los mejores temas de la banda: Neighborhood #3 (Power out), Rebelion (Lies) o Intervention, esta última una de las canciones que mejor suenan en su último disco. Pero la ganadora, por goleada, fue sin duda Wake up, convertida ya en un himno de sus conciertos. Podemos decir que fue el “singalong” del festival.

The Pigeon Detectives
MAD, Terminal N, 01:30h.

La botella puede estar, según se mire, medio llena o medio vacía. Algo parecido puede pasar con los de Leeds tras su actuación en el Summercase. Si lo que uno buscaba en el festival era descubrir “the next big thing”, encontraría la botella medio vacía al descubrir sobre el escenario a unos seguidores de Kaiser Chiefs -de hecho fueron sus teloneros a petición del propio grupo-. Si lo que se quería era pasar un buen rato, olvidarse de lo que es un hype y disfrutar de las canciones de su disco Wait for me (Sinnamon Records, 2007), la botella estaba a rebosar de cerveza. Y más que una botella, yo diría que era una buena pinta.

Bloc Party
BCN, Terminal E, 02:05h.

La banda liderada por Kele Okereke congregaba a muchos indies hambrientos de su música. Por si fuera poco para aumentar la expectación, meses atrás ya nos dieron muestra, en distintos conciertos, de su temperamento encima del escenario. Esta ocasión no era distinta, salvo quizás por la ubicación: no es lo mismo actuar en recintos pequeños que en grandes escenarios. Y siendo sinceros, su último disco es muy inferior a su debut. Algo que se nota en los directos, porque aunque los nuevos temas ganen mucho en vivo, no logran la magia de Banquet, Helicopter o Like eating glass. Si bien canciones como Hunting for withes, de su reciente A weekeend in the city (WICHITA RECORDINGS, 2007), suenan potentes y directas, un servidor se queda con This modern love por su belleza sonora y porque es una de esas canciones que provocan en uno ganas de saltar y bailar.

LCD Soundsystem
MAD Terminal S, 02:45h.

Si la madurez de James Murphy le proporciona la suficiente relajación e inspiración para facturar dos álbumes como el homónimo LCD Soundsystem (DFA, 2005) y el actual Sound of silver (DFA, 2007), el futuro musical del neoyorquino puede fructificar en su nombramiento como padrino del ritmo del siglo XXI (refiriéndonos al indie). Si la terminal E estaba abarrotada de gente deslumbrada por la capacidad frenética de Bloc Party y, más tarde, de la fiesta ochentera de Scissor Sisters, en la carpa instalada en la terminal S todavía goteaba el sudor del día anterior con el incombustible directo de !!!. Pero ello no inquietaba a Murphy, al cual se le nota desde hace tiempo sin presión alguna, haciendo lo que quiere, sin preocuparse ni de aspirar a una vanguardia exhaustiva, ni de entrar en el mainstream. Simplemente es él.

Con el recinto lleno al completo de un público altamente necesitado de bailar, los LCD Soundsystem salieron avasallando con los cortes de su último disco: Us and them, Sound of silver, la acelerada North American scum o la íntima languidez de New York I love you. Mención especial para Tribulations y All my friends (¿momento de la noche?), vitoreada por gran parte de los asistentes, que no pudieron resistirse el desenfreno y al baile impetuoso hasta el final del tema. La parte más funky salió, cómo no, de la que se puede considerar hija predilecta de George Clinton, Time to get away, o de sus ya clásicos Daft Punk is playing at my house y Losing my edge. Y la guinda del pastel la puso con la enorme duración de Yeah: más de quince minutos llenos de sudor, baile e intensidad. Quizá el mejor concierto de la jornada.

Scissor Sisters
BCN, Terminal O, 03:00h.


Poco podemos decir de Scissor Sisters. Su concierto fue de menos a más, pero no nos asombró tanto como lo hicieran en nuestra primera toma de contacto con la banda, allá por 2005. Sonaron todos sus éxitos, como Take your mama out, la siempre simpática Confortable numb y las “nuevas” I don’t feel like dancing y Kiss you off. La pareja formada por Jake Shears y Ana Matronic tiene mucha química y lo demostraron con creces. Estuvieron muy participativos con el publico, entablando una comunicación muy cercana, y lo dieron todo. Y al igual que Bloc Party, era la segunda vez que se acercaban por Barcelona tras su concierto en el Palau Sant Jordi, unos meses atrás.

Textos Barcelona: Sergi Serrano
Textos Madrid: Samuel Benito (LCD Soundsystem) y Andrés Cabanes (The Pigeon Detectives y Phoenix).
Fotos: Sergi Serrano

Joe Jackson

Santi Hurtado | 12 Julio 2007  

Cuándo empezó su carrera : Aprendió de pequeño a tocar al violín y el piano, y a los 16 años ya actuaba en bares. A los 24 fichó por A&M Records, grabando al año siguiente su debut Look sharp.

Leer más

Natural Music Festival 07 (El Ejido, 3-07-07 y 4-07-07)

Sergi Serrano | 12 Julio 2007  

Con gran ilusión recibíamos el anuncio del cartel de la segunda edición del Natural Music Festival. Los nombres fueron cambiando (Editors se cayó, mientras que Primal Scream desapareció para resucitar, etc.), pero la noticia era igualmente buena. Durante estas semanas previas, eso sí, la web oficial fue prácticamente abandonada, pese a la buena pinta que tenía todo. No ha llegado al lamentable caso del Azkena de este año, pero igualmente podrían haber aprovechado mucho más las posibilidades de internet, con foros o publicidad más trabajada, incluyendo, por ejemplo, el tema de la playa y el castillo. Sin embargo, tras el anuncio del cartel hace meses, sólo se han publicado dos noticias y los correspondientes datos, lo que nos hizo temer que algo no marchara bien. No obstante, pocos son los inconvenientes que podemos poner a este segundo Natural Music tras su celebración. Según nos comentan, la zona de acampada no estaba muy limpia (sobre todo las duchas), si bien es cierto que había más seguridad. Pero, dejando de lado este aspecto, tenemos que felicitar a la organización por sus aciertos, como los autobuses que cubrían el recorrido desde el recinto a El Ejido, el lavado de cara de toda la zona (más pequeña pero mejor distribuida), el doble escenario (ideal para no perderte nada y casi sin desplazarte, además de ayudar a conseguir una puntualidad británica a la hora de cumplir con los horarios) o los precios en las barras, donde las botellitas de agua estaban a un euro (dos por debajo del “robo” en el Summercase). En cualquier caso, vayamos con los conciertos. La sangre, al fin y al cabo, de este tipo de celebraciones.

Viernes 3 de Julio de 2007:

Second.Muchos de los asistentes más tempraneros del viernes se metían en la carpa, en unos casos huyendo del sol y en otros de Mago de Oz, que desplegaban su heavy rock de garrafón en el escenario mayor. Algunos también estaban allí porque tocaban Second, claro. Empezaron de forma un tanto accidental, ya que el micrófono del cantante José Ángel Frutos no funcionó correctamente durante las dos o tres primeras canciones. Aun así, el grupo siguió a lo suyo con una gran sonrisa en la cara (y con Jorge, el guitarrista, emulando a Keith Richards en uno de los descansos para arreglar el micro). Second podrían ser británicos y así vender más, pero vienen de Murcia y son mejores. Se metieron al público en el bolsillo y acabaron el concierto igual que lo habían comenzado: sonriendo. Lo que más disfrutamos, allí plantados entre la muchachada, fueron los ramalazos que demostraron tener de los primeros U2 o los divertidos Franz Ferdinand. Grata sorpresa, la verdad.

Mando Diao. Es cierto que Mando Diao no ofrecen nada original con respecto a los llamados hypes que han aparecido desde el fenómeno Strokes. Sin embargo, han mantenido una línea bastante notable con sus discos, adelantando a muchos de sus compañeros de generación gracias también a sus directos. Y es que, si estás en las primeras filas, es fácil que te llueva algo de la energía de estos chicos en forma de sudor. Las carencias que puedan tener las compensan de un plumazo a base de guitarras, gritos y grandes canciones, porque las tienen, amén de un vestuario impecable. Pocos se resistieron al embrujo de, entre otras, Long before rock’n’roll, God Knows o You can’t steal my love (la canción que deberían haber compuesto los Strokes tras su álbum debut). En definitiva, un concierto lo suficientemente entretenido como para querer volver a verlos de nuevo.

Razorlight. Johnny Borrell y los suyos se esforzaron para que su sonido fuera decente. Su discografía es más bien escasa, con tan sólo dos discos en estudio, y si bien empezaron con mucha garra y soltura en In the morning, después de unas cuantas canciones parecía que estuviéramos escuchando las mismas canciones con sutiles cambios de letra. Y es que, a pesar de que no podemos quejarnos del sonido, poco pudieron aportar al público ejidense. Eso sí, nos sorprendió mucho ver unas letras montadas detrás del escenario que formaban el nombre de la banda, como si de un grupo estrella se tratase. Déjense de tantas lucecitas y muéstrennos algo más.

Iggy & The Stooges. Diez años atrás no podía imaginar que estaría en un concierto de Iggy & The Stooges. Era uno de esos clásicos que tenía que ver fuera como fuera, pero una reunión de la banda resultaba poco probable. Sorprendentemente, ese reencuentro entre Iggy y los hermanos Ashenton (los Stooges) no sólo tuvo lugar, sino que se ha traducido en varias apariciones por España, donde se están convirtiendo ya en todo un clásico del verano. La del Natural fue la cuarta ocasión en que pudimos disfrutar de su directo; lejos queda aquella primera actuación en el Xacobeo de 2004. Ahora ya somos todo unos expertos en su sonido y poco nos podía sorprender del bueno de Iggy, pero, aun así, escuchar de nuevo éxitos de sus primeros dos discos como No fun -con una treintena de personas subiendo al escenario-, 1969 o I wanna be your dog fue sensacional. Esta última normalmente siempre la repiten, aunque esta vez nos quedamos con las ganas. También hubo hueco para alguna canción del último disco que han sacado al mercado, The weirdness (Virgin, 2007), con My idea of fun como la más destacada. Desde luego, una excusa perfecta para salir de nuevo de gira y permitirnos volver a vivir la experiencia de verlos encima del escenario.

Sábado 4 de Julio de 2007:

Lori Meyers. Los de Loja se presentaban en el festival almeriense para ofrecernos sus rodajas pop, sazonadas con ecos sesenteros. Pese al gallito de Noni nada más comenzar el concierto (del que él mismo se rió), los granadinos volvieron a dar muestras de su buen hacer encima de un escenario. No llegaron al nivel de sus directos del pasado año, pero consiguieron engancharnos igualmente a base de muchos de sus temas más conocidos como Dilema, La pequeña muerte o Viaje de estudios. Además, y para nuestro goce, presentaron una canción nueva que estará en su próximo álbum. Supo a poco la media horita.

Nacha Pop. La vuelta a los escenarios de Nacha Pop era toda una incógnita. La banda fue toda una institución en la movida madrileña, pero para nosotros era la primera vez y nos dejaron con un buen sabor de “orejas”. Salieron al escenario sin Carlos Brooking, bajista durante su primera etapa, que no les acompaña en esta gira de reunión. Quienes sí estaban al frente, liderando el grupo, eran Antonio Vega y Nacho García Vega. Empezaron con Antes de que salga el sol, a la que siguieron Vístete y Reloj de la oscuridad. Y así fueron desfilando un buen puñado de éxitos de la banda, para cerrar el concierto con una de sus canciones más conocidas, Chica de ayer, vitoreada por todo el público asistente. Estas reuniones, estas vueltas a los escenarios después de un tiempo, a veces sientan bien y otras veces no tanto. En el caso de Nacha Pop les ha sentado de maravilla.

The Charlatans. El grupo de Manchester sonó realmente bien en el escenario grande. Mejor de lo que muchos esperaban, en un concierto que estuvo enfocado a repasar su discografía, que no es corta. Iniciaron el viaje con North country boy, del que es su mejor disco, Tellin’ stories, flanqueados por una gigantesca pancarta con el nombre de la banda (un poco a lo Razorlight, pero esta vez con algo más de estilo). Un gran concierto, y con gran afluencia de público. Entre lo más destacado del repertorio, quizás, You’re so pretty, so pretty y The only one I know.

Primal Scream. Bobby Gillespie hizo su entrada muy tranquilo y relajado; una actitud que mantendría durante todo el concierto y que contrastaba con el desmadre que se vivía entre el público, sobre todo en las primeras filas. Mani, por el contrario, no escatimaba esfuerzos a la hora de saludar a alguna muchachita de buen ver, además de acercarse cada dos por tres al micro entre canción y canción. Una hora después ya podíamos confirmar que el concierto fue apabullante y tal vez de lo mejorcito, si no lo mejor, de esta segunda edición del Natural Music Festival. Y es que no nos esperábamos semejante setlist, centrado por igual en el mastodóntico y genial XTRMNTR (Astralwerks, 2000) y en su último y stoniano Riot city blues (Columbia, 2006). Es decir, cayeron Accelerator, Kill all hippies, Shoot speed / Kill light y Swastika eyes, ya casi al final (locura colectiva). Nos dejaron sin Movin’ on up, sí, pero nos hicieron sudar con Rocks, Jailbird, Rise, Country girl, Dolls, Burning wheel o Suicide Sally & Johnny Guitar. Todo ello apoyado por una banda atronadora (aunque no estuvieron las coristas) y un sonido al que no podemos ponerle pegas (algo que se ha mantenido prácticamente a lo largo de todo el festival). Puede que Bobby ya no corra como Jagger ni visite el camerino cada dos por tres, pero Primal Scream siguen manteniendo el estatus de grandes. De hecho, son enormes.

Keane. Hay que decir que en Alta Fidelidad, en general, no le prestamos mucha atención a Keane. La verdad es que es un grupo poco atractivo, al menos para el que escribe. Cierto es que tienen algunas melodías agradecidas, pero en conjunto no deja de ser, a la larga, una banda algo soporífera. Sin embargo, cómo no, asistimos a su concierto. Tom Chaplin, más delgado desde su ingreso voluntario en una clínica de desintoxicación por sus problemas de drogas y alcohol, danzaba y cantaba mientras Tim Rice-Oxley convertía su piano en guitarra. El festival alcanzó su máxima cota de asistencia durante la actuación del trío de Battle, con unas 14000 personas según datos de la organización. Temas ya clásicos en el repertorio de la banda como Somewhere only we know, This is the last time o Crystal ball, con la que comenzaron su repertorio, fueron coreadas por la mayoría de los asistentes con el Castillo de Guardias Viejas como imponente y silencioso testigo. Impecables en la interpretación, Keane fueron, sin lugar a dudas, unos de los grandes triunfadores de la noche del sábado y de esta segunda edición del festival almeriense. Desde aquí nuestro reconocimiento; yo es que no me los esperaba tan resultones, la verdad.

Para concluir, sólo podemos felicitar desde aquí a la organización. Cierto es que con el abandono de la web, como dijimos al comienzo, la cosa pintaba mal, pero una vez en el recinto fueron desapareciendo todas las dudas que pudimos albergar. Esperemos, desde luego, que haya una tercera edición. De momento, lo tiene todo para seguir creciendo y convertirse en uno de los eventos más llamativos del panorama nacional. Si mantienen el nivel de calidad de artistas y organización, apostamos a que el año que viene visitaremos de nuevo El Ejido.

Textos: Francisco J. Fernández y Sergi Serrano
Fotos: Fernando Moreno (Organización)