Roger Waters (Barcelona, 21-04-07)
Francisco José Fernández | 26 Abril 2007
Roger Waters plays…The Dark Side Of The Moon. Roger Waters se presentaba en Barcelona con las entradas agotadas desde hacía semanas. El Palau Sant Jordi, donde no había asientos en la pista como parecían indicar las localidades, presentaba un aspecto realmente festivo. Camisetas, gorras y carteras de Pink Floyd, entre otras cosas, se mezclaban con la emoción que muchos teníamos ante el acontecimiento que íbamos a presenciar. Antes de introducirnos en el recinto pudimos disfrutar de una de las mejores frases de la noche. La lanzó al aire un tipo que repartía publicidad sobre algún concierto de Sydbarretina: “¡David negocia ya!”. Lo cierto es que ver a Pink Floyd al completo en directo es algo con lo que todo buen aficionado a la música sueña. El Live 8 nos dio algunas esperanzas, pero poco tiempo después nos las arrebató de un plumazo. El caso es que íbamos a ver a la cabeza pensante de aquel grupo que para muchos quedó a la deriva (pobres) tras el viaje alucinante de Syd Barrett. Y por si fuera poco, entre otras cosas, iba a interpretar el The dark side of the moon (EMI, 1973) al completo.
Deseábamos con impaciencia que llegaran las nueve y media de la noche. En la espera, y una vez ya dentro del Palau, pudimos observar detenidamente la gran pantalla (custodiada por dos más pequeñas a los lados) ocupada por la imagen de una radio antigua. De vez en cuando aparecía una mano para cambiar de emisora, ofreciendo principalmente pildorazos del mejor rock’n'roll clásico (Abba no duró ni dos segundos “en antena”). También hacía acto de presencia para agarrar el whisky mientras el humo de lo que fuera que se estaba fumando inundaba el paisaje.

Pasados dos o tres minutos de la hora Roger Waters, más canoso que nunca, apareció sobre el escenario. Le acompañaba una banda que ya tiene más o menos consolidada, a saber: Andy Fairweather Low, Snowy White y Dave Kilminster (guitarras), Ian Ritchie (saxo), Graham Broad (bateria), Katie Kisson, Carol Kenyon y PP Arnold (coros), Jon Carin (teclados) y Harry Waters, hijo de Roger, en los sintetizadores. El repertorio del concierto no cambió nada (ni falta que hacía) respecto a las demás fechas de la presente gira. Tres actos donde Waters repasaría gran parte de la trayectoria de los Floyd, dejando de lado la primera época del grupo.

El primer tema, In the flesh, sonó apabullante. La gente quedó impresionada con el juego de luces y explosiones, y algunos incluso levantaban sus puños cruzados rememorando todo aquel majestuoso The wall (EMI, 1979). Mother sirvió para que Roger Waters se enfundara la guitarra acústica, dándonos cierto respiro. Con Set the controls for the heart of the Sun fueron apareciendo en la pantalla imágenes los primeros Floyd paseando por la playa (todo muy Pompeii). Tras su finalización, muchos exclamaron de placer al escuchar los primeros compases de Shine on you crazy diamond, recortada para la ocasión y con imágenes de Syd Barrett de fondo (más ovaciones). Les siguió Have a cigar y Wish you were here, con muchísima gente levantando sus móviles (también se podía distinguir algún mechero). El público flotaba como el astronauta que pasó por encima de nosotros: un muchacho a mi lado se tocaba los pelos balbuceando como si estuviera en éxtasis mientras otro canturreaba que ojalá estuvieras aquí. Y uno que yo me sé no podía ni cerrar la boca del asombro.

Waters también dedicó su tiempo al denostado The final cut (Columbia, 1983) con Southampton dock y The Fletcher Memorial Home (ésta última especialmente intensa) y a composiciones en solitario como fueron Perfect sense part 1 & 2 y la recién parida Leaving Beirut (una pieza que podría cantar Bob Dylan y que contiene fuertes ataques a Bush y Blair). Aquí se nos iba mostrando en la pantalla la letra de la canción a través de un curioso cómic. Para finiquitar esta primera parte, un gigantesco cerdo sobrevoló el Palau Sant Jordi mientras Sheep sonaba atronadora. De lo más punk de la noche. Entonces Waters anunció que volverían en quince minutos para ofrecernos el The dark side of the moon. La luna se iba acercando…

El punto álgido de la noche pasó muy rápido. La interpretación del mítico álbum fue algo único, bello e irrepetible. Escuchar en vivo temas como Breath, Time, Money, The great gig on the sky o Eclipse es algo que ninguno de los allí congregados podremos olvidar jamás. Las sensaciones y emociones fueron varias, algo difícil de contar. Menuda gozada la pirámide y los láser de la parte final… La ovación fue espectacular y la gente estaba muy excitada. Pasados ya unos días, aún me resulta extraño pensar que estuve allí y viví todo aquello. Realmente se trataba de un sueño hecho realidad. En los bises, Waters y su banda ofrecieron un pequeño set dedicado a The wall, con The happiest days of our lives / Another brick in the wall (part 2) para comenzar (con casi todo dios bailando y gritando), Vera, bring the boys back home (donde brotaron muchísimas explosiones) y Comfortably numb para el orgasmo final.
Poco más que decir. La noche fue prácticamente de matrícula y, al menos para el que escribe, el concierto superó todas las expectativas (y eran, creedme, muy altas). Si eso de “¡David negocia ya!” no funciona, esperemos que al menos los componentes de la banda sigan girando. Gracias, Roger.
Texto: Francisco J. Fdez.
Fotos: Sergi Serrano
Delco (Córdoba, 14-04-07)
Colaboradores | 17 Abril 2007
La Comuna 76, fue el escenario pintoresco donde Delco, entre paredes que homenajeaban a Roy Linchestein y discos de vinilo y maniquíes como elementos decorativos propios del arte más kitsch, quisieron dar lo mejor de sí mismos. Los pocos que el pasado sábado asistimos a su concierto en Córdoba no sentimos menos que impulsos eléctricos activar nuestros cerebros, hasta trasformar una simple emoción en algo más trascendental. La noche se hizo esperar, pero esta vez no fue por los músicos. Una hora hizo falta para que el difícil público cordobés hiciera acto de presencia, aunque en una minúscula representación.

Sin embargo, aquéllos que bien por disfrutar de buena música en directo, bien porque los conocían o bien por el simple hecho de tomarse unas copas, quedaron mágicamente encantados por una voz casi onírica que despertó, al menos, sinceros propósitos de interés sobre estos tres chicos que, con sencillas pero armoniosas melodías, nos impresionaron. Sin, aparentemente, desmedidas pretensiones y quizá algo nerviosos, los miembros de Delco cogieron sus instrumentos y no en menos de treinta segundos Manu, la voz y la guitarra del grupo en perfecta sincronización con el teclista, entonó Stopped clocks la primera pista de su álbum debut Beautiness (2Fer Records, 2006). Así se encendió una pequeña chispa, esa pequeña conexión imperceptible pero necesaria que empuja a los más escépticos a dar dos pasos al frente y despegarse de la barra del bar.

Seguida vino A good place que casi sin respiro y por seguir el orden del disco, nos dejó a algunos las pistas necesarias para intuir que la próxima sería una de las mejores canciones del álbum, When you think i’m gone. El elegante violín y el ritmo extraídos de una casi perfecta composición, logró arrancar largos aunque solitarios aplausos. Out of tune continuó la línea marcada. Sus cambios de ritmo y una atmósfera concienzudamente trazada por un bajo y una batería precisos, hizo evidente lo que algunos en la sala ya sabíamos. Un talento vital y derrochador que no hizo a Delco amedrentarse ante la falta de seguidores fue la nota que imperó en canciones como Lucky, Yours maybe y Raindrops, ésta última únicamente disponible en la versión on-line del disco. Por otro lado, How old am I y Sara, ambas canciones del primer EP que editaron en 2005, supieron estar a la altura de las nuevas y maduras circunstancias.

Pero, sin lugar a dudas, la sorpresa final tras las peticiones de los allí presentes que no saciados demandábamos más y más, fue la salida en solitario del cantante que, con guitarra en mano y apartando en ocasiones el micrófono, demostró lo que su voz era capaz de provocar, evocando en los allí presentes las emociones más humanas que existen a través de esa belleza que sólo la música es capaz de representar.
Texto y fotos: Beatriz Lancho
The Beatles
Francisco José Fernández | 12 Abril 2007
Integrantes: Paul McCartney, John Lennon, George Harrison y Ringo Starr.
Cuándo empezó su carrera: Paul McCartney se une a los Quarry Men, el grupo de John Lennon. Meses después llegaría George Harrison. En enero de 1960 y tras varios conciertos y cambios de nombre del grupo (Johnny & The Moondogs, Long John & The Silver Beatles o The Silver Beetles), completarían la formación Stuart Sutcliffe (bajo) y Pete Best (batería). En junio del 61 graban My boonie (entre otros temas) junto a Tony Sheridan, que meses después se edita y llama la atención del empresario Brian Epstein. Éste se convertiría en el manager de la banda a finales de año. En enero de 1962 fueron rechazados por Decca Records y en abril fallecía Sutcliffe por un derrame cerebral. En junio del mismo año firmaron un contrato para publicar un single con George Martin, que dos meses después expulsaría a Pete Best del grupo. El sustituto sería Ringo Starr. Después llegaría Love me do y el resto… es historia.
Centro-Matic – Operation Motorcide
Ana F. | 9 Abril 2007
No han pasado ni dos años y los norteamericanos Centro-Matic ya han regresado con un EP de ocho temas, editado en Europa por el sello Houston Party Records. El proyecto más conocido del prolífico Will Johnson (también compositor y músico de South San Gabriel y Undertow Orchestra) deja de lado el protagonismo de las guitarras y los ritmos uniformados y abre paso a un álbum algo más variado que su anterior trabajo Fort recovery.
Operation motorcide es un claro ejemplo de cómo unir en un mismo álbum canciones pop (Atlanta) o piezas de folk-rock como Blood on the floor, con una original entrada vocal y riffs de guitarra que tocan muy de cerca al blues. Todo ello sin olvidar los temas más dulces como A celebrated grime o All this fresh mutiny, donde silencios y efectos hacen de ésta una de las canciones más bellas del álbum. Para las siempre presentes guitarras, con ese sonido rasgado al que Centro-Matic nos tienen acostumbrados, han optado esta vez por jugar con menos notas, dejando más espacio a otros instrumentos como los teclados, los detalles electrónicos y las percusiones, como ocurre en 74 cuts, 74 scars, todo ello unido a las suaves y prolongadas melodías vocales tan comunes en Will Johnson.
Tras tanta descripción objetiva, mi más humilde opinión: Operation motorcide es un álbum que se disfruta plenamente. Tal vez la frontera entre South San Gabriel y el propio proyecto de Johnson en solitario se vea mucho más disipada con la aparición de estos nuevos temas, aunque una cosa está clara: Centro-Matic suena a Centro-Matic, ni más ni menos, y en ello reside la grandeza de este álbum. ¡Chapeau por los tejanos!
Delco (abril 2007)
Colaboradores | 9 Abril 2007
Recién estrenada la gira de su primer disco Beautiness (2Fer Records, 2006), el grupo madrileño Delco lo tiene muy claro: “queremos pasar un buen rato”. Hace tan sólo dos años comenzó su andadura y desde entonces ya han debutado en los conciertos de Radio 3 y hemos podido leer reseñas suyas en varias revistas nacionales. Y es que su power pop, algo melancólico y electrizante, era ese algo que muchos ya estábamos esperando y, desde luego, Delco ha cumplido con creces nuestras expectativas. En la furgoneta donde Manu (voz y guitarra), Pablo (bajo) y Ernesto (batería) recorren las carreteras de la geografía española, tiene lugar una entrevista que, bastante cómoda y sosegada, más parece una conversación entre colegas en la que contar sólo lo que de verdad importa es una de las premisas.


