Belle And Sebastian – The Life Pursuit
Francisco José Fernández | 28 Enero 2007
Tal vez sea yo uno de los pocos que pueda aportar una visión algo distinta sobre este disco. Es decir, me refiero a que yo no escuchaba a Belle And Sebastian porque me daba pereza, tenía prejuicios y pensaba que no me perdía mucho pese a las múltiples recomendaciones (tardé tiempo en ponerme algo siniestro y escuchar su obra más reconocida). Con Dear catastrophe waitress (Rough Trade/Sanctuary, 2003) tuve mi primer contacto con ellos, pero ha sido a partir de este The life pursuit (Matador, 2006) cuando he comenzado a escucharlos con agrado y ser yo quien haga las recomendaciones oportunas sobre el grupo. Incluso fui a verles en directo y salí del concierto más ilusionado y contento que a la entrada.
Stuart Murdoch y sus compañeros ofrecen un tratado de pop brillante, luminoso y de una riqueza, en todos los sentidos, abrumadora. Las voces, la variedad instrumental y la aparente sencillez de las piezas dan como resultado un buen puñado de momentos irresistibles y, en algunos casos, irrepetibles. Golosinas como Another sunny day, Funny little frog (cómo gustan los Zombies, ¿eh?) o Sukie in the graveyard se bastan ellas solas para que este álbum se cuele entre lo mejor del pasado año casi sin despeinarse.
Es un tanto injusto señalar aquí sólo los nombres de algunos temas (por cierto, Bowie y Marc Bolan, éste desde el paraíso glam, deben de gozar especialmente con The blues are still blue y White collar boy), pero haz la prueba de poner el disco en selección aleatoria o del revés, es igual: te gustarán todos y cada uno de ellos.
Standstill – Vivalaguerra
Colaboradores | 28 Enero 2007
“Un, dos, tres“. Es complicado empezar de una manera más manida un disco más atípico. Si esa última palabra la cambiamos por “atrevido”, “sincero”, “avanzado” o sencillamente “grande”, ya podríamos tener un crítica bastante certera de Vivalaguerra (Buena Suerte / Pias, 2006). Segundo disco en español para Standstill, nuevo paso al frente para la banda. O un nuevo viaje interestelar en zapatillas, pues este álbum no deja de ser otra bofetada de cotidianidad -a veces doliente, a veces luminosa- que nos llega desde un rincón musical que se empieza a parecer a una galaxia lejana (y muy cercana).
Varios cambios les han llevado hasta aquí. Buscando horizontes más abiertos, han dejado BCore para pasarse a la autoproducción con su Buena Suerte. Por otro lado, Elías y Rubén abandonaron la formación en buenos términos, tan buenos que siguen aportando cosas en este disco. Han dejado su puesto al multiinstrumentista Ricky Falkner y al DJ Chus Portela, que ya colaborara en el anterior espectáculo de la banda. Al pie del cañón siguen Enric Montefusco (voz, acústica, samplers), Piti Elvira (guitarras eléctricas, coros) y Ricky Lavado (batería, percusión, coros), y el resultado final de sus esfuerzos bien merece un, dos, tres millones de escuchas.
¿Que de qué estamos hablando? De batallas, de guerras del día a día por tener un hueco a la medida que creemos merecer. De soldados que viajan juntos en el autobús sin mirarse a las caras. De romper silencios en el momento apropiado. De coger aire. Del miedo que nos damos a nosotros mismos. Del tiempo que se nos escapa. De risas que hacen que merezca la pena vivir. ¿Y ahora qué? Pues de todo. Porque tras esa amalgama de frases cogidas aquí y allá del disco se encuentran un montón de ideas en las que, según profundizamos, descubrimos pensamientos que sorprenden tanto por directos (La mirada de los mil metros) u oníricos (La risa funesta), como por resultar nada obvios (Yo soy el presidente de la escalera). Seguramente todavía habrá escépticos, y gente que directamente no haya aceptado el cambio, pero es un hecho: Standstill acertaron de pleno al pasarse al español. Hablando de cosas ordinarias logran imágenes que nos permiten ir más allá, hacerlas nuestras, darles nuestro propio sentido. Ése que nos obliga a tararearlas una y otra vez, y que nos parece que le da a todo una explicación.
¿Y qué hay del sonido? Pues una continuación no tan natural de Standstill (BCore, 2004). El conjunto es mucho más heterogéneo, y la sección rítmica ya no es una apisonadora que se dedica a recorrer el álbum al unísono. No sólo se vuelven a desdoblar para conseguir percusiones a ratos deslumbrantes, sino que, volviendo a ese concepto reiterativo del silencio, son capaces de desaparecer por completo hasta el momento justo, para volver a hacer mutis por el foro más adelante. No hay más que prestar atención a Sí, quiero para quedarse con la boca abierta. Los samples se complementan con los juegos de voces, algunos de ellos impresionantes, como en ¿Por qué me llamas a estas horas?. Otros experimentos, como el bajar una octava la voz de Enric en 1, 2, 3 sombra, extrañan y sorprenden a un tiempo. También hay palmas y programaciones, una orquesta de vasos y cucharas en 1, 2, 3 sol, y arreglos más complejos como la impagable combinación del piano con el resto de instrumentos en Noticias del frente. Una interpretación perfecta, tanto en lo que se refiere a ejecución, como al concepto más cercano al teatro y relacionado con la intensidad y los matices con los que enfocan cada tema.
No resulta fácil escribir un pequeño párrafo que, a modo de epílogo, condense apropiadamente la casi total perfección de Vivalaguerra. Afortunadamente, Eric Fuentes de The Unfinished Sympathy comentó en una reciente entrevista en Muzikalia que “Standstill te gustarán o no, los entenderás más o menos, pero son, sin duda, el grupo con más cojones de este país”. Poco más se puede añadir que sea más cierto.
Grupo De Expertos Solynieve – Alegato meridional
Francisco José Fernández | 20 Enero 2007
El proyecto comenzó llamándose Montero Castillo Y Aguirre Suárez, en homenaje a dos defensas que pertenecieron al Granada F.C. cuando éste rockeaba por los campos de fútbol españoles. Después, J (Los Planetas) y Manuel Ferrón (amigo de los granadinos y colaborador ocasional) cambiaron de denominación y completaron la alineación con Víctor Lapido (Lagartija Nick, 091), Miguel López (también de Los Planetas) y Antonio Lomas (Lapido). La grabación transcurrió en armonía, sin prisas y en casa. Normal, pues, que aparezca un disco de “tinto, jamón y queso”, que es como lo ha llegado a definir recientemente J en la revista Rolling Stone. Con todos ustedes, el Grupo De Expertos Solynieve.
En un principio podemos pensar que estamos ante el mismo sonido que ha acompañado a Los Planetas durante su última etapa, ya que El sur, el mediodía y la libertad (¿a alguien se le ocurren tres cosas tan maravillosas?) y Alegato meridional no se alejan mucho de la estructura, guitarras y voces del grupo granadino. Las cosas cambian con La balada de Buscando mi destino, versión del Ballad of Easy rider de Roger McGuinn, y que aparece aquí como una suerte de country andaluz rebosante de tranquilidad. En la letra, adaptación más o menos fiel de la original, encontramos una de las muchas frases que definen el concepto del álbum: “Lo que quería / era estar en paz / y eso fue lo que pasó al final”. Claro y meridiano es uno de los cortes más certeros de este Alegato meridional (El Ejército Rojo/PIAS, 2006). Y es que escuchar a J cantando por sevillanas y bulerías era algo difícil de imaginar, pero lo cierto es que la mezcla, siempre con grandes dosis de rock, funciona.
Par de flamenquines cuenta con dos versiones: mientras que la primera es algo convencional, la segunda, subtitulada Mucho de lo mismo, es más alegre, sureña y sabrosa. En ambas J se desmarca con un acento andaluz algo forzado en ocasiones, recurso que utiliza en varias ocasiones a lo largo del disco. También hallamos aquí más fragmentos líricos que resumen a la perfección el llamamiento general del álbum (por ejemplo, en ese “Aunque insistas me quedo aquí / tan agustito”). Las otras dos versiones que han incluido son Sureños (de Silvio) y Déjame vivir con alegría, una fantástica y luminosa revisión de Vainica Doble. Otras piezas como Se ve que hay calidad, Una pila de cosas o La próxima vez resaltan con orgullo el carácter sureño que desprende este Alegato meridional.
En definitiva, buen debut de esta particular selección andaluza. Más que nada por ese genial concepto que incluye el tomarse las cosas con calma mientras decimos aquello de “ya pondremos más empeño la próxima vez”. Y porque, a pesar de contener algún que otro tema que pasa desapercibido, Alegato meridional es un artefacto extraño y necesario dentro del cada vez más difuso panorama indie nacional.
Oasis
Santi Hurtado | 20 Enero 2007
Integrantes: Noel Gallagher, Liam Gallagher, Gem Archer, Andy Bell.
Cuando empezó su carrera: A comienzos de la década de los 90, cuando Liam Gallagher, Paul “Bonehead” Arhurs, Paul McGuigan y Tony McCaroll forman el grupo The Rain. Más tarde se les uniría Noel Gallagher, hermano de Liam y que venía de trabajar como rodie de los Inspiral Carpets. Gracias a sus canciones, Oasis (el nombre está cogido de un local de los años 60 de Manchester) entraron a grabar su primer álbum, Definitely maybe, que se editaría en 1994 cosechando un gran éxito.
Maquiladora – The gulf
Samuel Benito | 20 Enero 2007
Desde hace once años los californianos Maquiladora se vienen reuniendo de vez en cuando para dar cabida a una suerte de discos, EPs y singles surgidos sin la predeterminación que suelen tener la mayoría de bandas, tanto indies como las de carácter más comercial, a la hora de fabricar un álbum. Y es que sorprende y agrada la personalidad altruista de la banda, formada por un pintor, un actor de teatro y un director de colegio que se dedican a tocar cuándo y dónde pueden por amor al arte sin ningún tipo de objetivo lucrativo.
Para este 2006, y gracias a Acuarela, nos han “donado” este EP llamado The gulf (Acuarela, 2006), cuyo sonido nos transmite tanto ese carácter libre de la banda como una calidez evocadora de las aguas que se sumergen en el golfo de California. Si atendemos a las bases de las canciones, a sus raíces, podemos aludir al country, folk, americana, etc., herederos de aquel profundo Harvest (Reprise/WEA, 1972) de Neil Young, pero sometido a un ritmo mucho menor (slowcore), aportando un toque más embriagador y enigmático por momentos, como se puede observar en Have you ever wanted to be high. Para ello también se sirven de instrumentos apropiados para tal causa, ya sea el violín, un acordeón, el piano, sintetizadores, una mandolina…
Los seis temas que completan este The gulf aportan melancolía y tristeza, trazadas por momentos con una belleza deslumbrante (The ballad of sexual dependency), aunque también tratan de variar un tanto la propuesta con un par de temas más dinámicos, como son Vanishing moments y Couple’s skate around. No cabe duda de que la cuidada y enriquecida melodía le da una gran armonía al disco, pero quizá suena demasiado farragoso y pesado en algunos momentos, sin por ello desmerecer la calidez de la propuesta.
Babel
Colaboradores | 19 Enero 2007
La nueva propuesta del mexicano Alejandro González Iñárritu cuenta con siete candidaturas a los Globos de oro 2007. Entre ellos, a la mejor película, mejor director y mejor actor para Brad Pitt, que sin duda alguna está reconduciendo muy positivamente su carrera, consciente de que ya tiene una edad y que debe empezar a buscar papeles donde su atractivo físico no sea lo más destacable. En Babel, este actor convence y nos ofrece una buena interpretación, contenida pero sin perder el punto de dramatismo y desesperación que debe tener su personaje. Cate Blanchett, por su parte, cuenta con un papel más pequeño y menos agradecido que el de su compañero de reparto. Y si nos desviamos a las otras dos historias, encontramos a Adriana Barraza (Amores perros, 2000) en el papel de una inconsciente niñera mexicana, a Gael García Bernal (Diarios de motocicleta, 2004) y a la pareja de “rubitos” Nathan Gamble y Elle Fanning (Una mujer difícil, 2004). Y en la trama japonesa tenemos a Kôji Yakusho (Memorias de una Geisha, 2005) y a Rinko Kikuchi.
González Iñárritu es conocido por la fragmentación que aplica a la trama, un recurso que usa para confundir al público y jugar con las expectativas de éste. Babel, sin embargo, no llega a la fragmentación de 21 gramos. De hecho, se acerca mucho más a Crash en su composición narrativa: tres historias que se cruzan pero que no suceden simultáneamente. La primera de ellas y a la que podríamos llamar generatriz está situada en Marruecos, donde un matrimonio (Pitt y Blanchett) disfrutan de un viaje para aliviar la tensión que hay en su relación. Allí Blanchett recibe un disparo y resulta herida de gravedad. Esto genera un conflicto internacional que impide trasladar a la herida desde pleno desierto hasta un hospital, pues el gobierno de los Estados Unidos está convencido de que se trata de un atentado. La segunda historia sucede entre EEUU y México. En ella, la niñera del matrimonio del primer relato está cuidando de sus dos hijos cuando empiezan los problemas en Marruecos. El hijo de ésta se casa ese mismo día y ella cruza la frontera con los dos niños para asistir a la boda junto con su sobrino (Gael García Bernal). Finalmente, la última de las historias se sitúa en Japón, donde una chica sordomuda vive con su padre y afronta la reciente muerte de su madre.
Babel podría haber sido una nueva Syriana, y de hecho ante este título uno se espera mucho más de lo que el director mexicano ofrece. En vez de centrarse en las relaciones diplomáticas entre los países, incluso en las dificultades para comunicarse en un país extranjero por las diferencias de cultura, idioma, etc., nos cuenta tres historias un tanto planas, que tal vez individualmente funcionan, pero el relato tiene una falta de coherencia global que provoca que no llegue a convencer del todo. Tal vez esta falta de “globalidad” sea porque la historia generatriz queda pobre. Si ésta ahondara más en las implicaciones políticas que desencadena un posible atentado terrorista funcionarían mucho mejor las otras dos historias. Por otra parte, la trama japonesa es, individualmente, muy fuerte e impactante, más a nivel sentimental, pero no aporta demasiado a la película. Esto sucede porque las historias de Marruecos y México están fuertemente unidas, mientras que la japonesa no tiene nada que ver con la segunda y su relación con la primera es muy débil.
Resumiendo, Babel es una buena película, bien realizada, pero que queda corta en su contenido. Aunque nos brinda grandes actuaciones, principalmente la de Adriana Barraza, y a un Brad Pitt en una más que interesante interpretación.
Autor: Bernat Gil
Ectoplasma- Amor por lo paranormal
Santi Hurtado | 17 Enero 2007
En muchas ocasiones los discos realizados en nuestro país pasan completamente desapercibidos. Algunas veces por la pobre o nula promoción de su discográfica, por desidia en gran parte de los casos, o por falta de recursos en otros. No sabemos cuál podría ser el caso de Amor por lo paranormal, el debut en el sello independiente Pop & Co de esta banda viguesa que conforman Nicolás Pastoriza (voz y guitarras), David Rodríguez (trompeta, sintetizadores), Andrea Montes (violín), Saúl Puga (bajo), Hal 9000 (batería) y Paco Serén (guitarra). El grupo está formado por miembros de Los Piratas y La Marabunta (para los más desmemoriados, los que cantaban aquello de “soy un ignorante, no te veía y te tenía delante”). En este sentido, la banda ya cuenta con una base sólida para tener un lanzamiento apropiado.
El grupo, por otro lado, hace prácticamente todo, no sólo en el plano musical, sino también en el fotográfico y el videográfico. Amantes declarados de los Kinks -acaban de hacer una versión de Waterloo Sunset, titulada La tarde- pero también con influencias declaradas de Happy Mondays, Pulp, Gorillaz o Carlos Berlanga –como muestra el tema Astro o su versión de Ni tú ni nadie-, a algunos pueden remitirles a Los Enemigos -La mitad de mi cerebro-.
Producido por Pablo Iglesias, al disco no le falta una buena dosis de crítica y sentido del humor (Superhéroe en paro, Grammy latino), lo que ellos llaman la retranca “anglo- galaica”, aunque pierde fuelle en las últimas cinco canciones que -personalmente- hubiera sustituido por algunas de las que están en la maqueta y que se pueden descargar en la web de la banda. Esperemos que los directos del grupo -como suele ocurrir casi siempre en España- llamen la atención del público hacia un debut más que digno.
Pájaro Sunrise (enero 2007)
Colaboradores | 17 Enero 2007
Uno de los mejores discos del 2006 venía firmado dos jóvenes leoneses, Yuri Méndez y Pepe López, prácticamente unos desconocidos que bajo el nombre de Pájaro Sunrise han sorprendido con su debut homónimo [leer crítica]. Desayunamos con ellos una gris mañana de enero en franquicia de una famosa cadena de cafeterías al lado de la Plaza de España de Madrid, donde, tras los pertinentes cafés matutinos, se dejaron fotografiar amablemente.

Lo primero, ¿de dónde coño habéis salido?
Pepe: [risas] De debajo de una piedra.
Yuri: [risas] De León, o sea, de ningún sitio. El problema es que como no habíamos tocado nunca, porque empezamos primero a grabar, parece que venimos de ninguna parte. Leer más
Nina Simone
Santi Hurtado | 12 Enero 2007
Cuando empezó su carrera: Durante su primer concierto de piano en una biblioteca, cuando apenas contaba con 10 años, sus padres debieron abandonar la primera fila en la que estaban para dejar que un grupo de blancos se sentara. En 1954, a los 21 años, empezó a cantar en un club de Atlantic City para ayudar económicamente a su familia. Fue allí cuando cambió su nombre por el de Nina (tomado de la palabra castellana niña) Simone (de la actriz francesa Simone Signoret).
Will Johnson (enero 2007)
Ana F. | 9 Enero 2007
Will Johnson es miembro y compositor de Centro-Matic y South San Gabriel, tocando también con otros proyectos como Undertow Orchestra y actuando en numerosos lugares con sus temas en solitario. Su gira conjunta con Micah P. Hinson le ha traído a nuestro país. A las ocho de la tarde, en el backstage de la sala Moby Dick en Madrid, Will Johnson nos habló de sus proyectos, su música y su vida, quedando claro que para él todas son piezas inseparables entre sí.

¿Es la primera vez que estás en España girando sin banda?
Toqué con mi proyecto en solitario al principio del todo cuando vine a España. Ésa fue la primera vez que estuve en Moby Dick. Fue en la primavera del 2005, hace casi dos años.
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