Jarvis Cocker (Barcelona, 22-12-06)
Sergi Serrano | 28 Diciembre 2006
La sala Razzmatazz, antigua Zeleste para los mas nostálgicos, celebraba hace cinco años su primer aniversario. Lo hacía, nada más y nada menos, con la banda de pop británico Pulp, además de otros grupos. Ahora, la misma sala celebra su sexto aniversario, curiosamente con el líder de esa histórica formación: Jarvis Cocker. Hace ya cuatro años de la disolución de los míticos Pulp. En 2001 editaron lo que sería su última grabación, We love life, y en el 2002 anunciaron su separación. Durante este tiempo el artista ha seguido trabajando, escribiendo canciones para Nancy Sinatra o la banda sonora de Harry Potter, y ha dejado su país para irse a vivir a París.

El día: 22 de diciembre. ¡Nos ha tocado la lotería! Bueno, el Sorteo del Gordo de Navidad no, pero nos ha “tocado” Jarvis en la sala Razzmatazz de Barcelona. No es lo mismo, lo sabemos, pero tenemos la gran suerte de haber podido presenciar uno de los cuatro conciertos exclusivos que ofrece el británico en Europa para la presentación de su disco en solitario, titulado simplemente Jarvis. Sin duda uno de los álbumes más interesantes que han salido en este final de 2006.

El concierto supo a poco. Apenas una hora y cuarto con un Jarvis más preocupado por hablar que por cantar, aunque tenemos que decir que es todo un frontman, y que las interpretaciones fueron muy buenas. Y es que el repertorio estuvo compuesto casi en su totalidad por los temas de su último trabajo. Empezó con Fat children, Don’t let him waste your time y la maravillosa Heavy weather, con Jarvis ayudando con una guitarra acústica a los cinco músicos que le acompañaban -entre ellos el bajista de Pulp, Steve Mackey-. Poco después le siguieron la tranquila I will kill again, From a to i, y una de sus canciones más bonitas, Tonite, que tiene ese aire a Richard Hawley tan característico. Y poco después de que las bragas de alguna jovenzuela del público aparecieran encima del escenario (cosa que a Jarvis le hizo mucha gracia), abordaron la recta final previa a los bises con Disney time y -aunque se ayudaron de un sampler- una de las mejores de la noche, Black magic.

En los bises, que fueron dos, Jarvis interpretó el single que publicó en exclusiva en su página de myspace, (Cunts are still) Running the world -una de las sorpresas que podemos encontrar como pista escondida en su disco-, y para finalizar el concierto nos regaló una versión del Satellite of love de Lou Reed. Y eso fue todo, y tras setenta y cinco minutos Jarvis se despidió entre una gran ovación. Sólo nos queda felicitar a la sala Razzmatazz por estos seis años ofreciendo buena música en directo.
Fotos y Texto: Sergi Serrano
Zoo – Versión 1.5
Samuel Benito | 24 Diciembre 2006
Si el pasado año los madrileños Zoo ya nos sorprendieron con su homónimo debut, al atreverse a utilizar otros estilos diferentes al un tanto repetitivo hardcore de su antigua formación Nuevenoventaicinco, en este EP parecen desquitarse del todo de esa linealidad ampliando con mayor empeño su variedad estilística. Quizá se trate de un punto y aparte para empezar a trabajar en su nuevo disco, demostrando la total amplitud de miras que empezará a tomar la banda.
Versión 1.5 (La incubadora/Universal, 2006) se compone de cinco temas, cuatro de ellos con colaboraciones. El único que realiza la banda por cuenta propia es Tu mensaje, single en toda regla donde se intuye ese regusto guitarrero a los Queens of the Stone Age. En la lírica siguen demostrando su malestar general contra la sociedad, en este caso atacando a la televisión: “Hay alguien vendiendo su intimidad / y hombres sin rostro que aplauden sus frases / las risas grabadas y el presentador / quieres dejar tu mensaje”. La colaboración que mejor encaja, dado el contexto estilístico del grupo madrileño, es la resultante con The Secret Society en Cosas que nos explotan en las manos, llevando a cabo un ejercicio de slowcore en toda regla, dinamitando así la sensación de languidez que sigue a una separación amorosa.
Y como rareza tenemos el experimento flamenco-rock con el cantaor Pitingo, derivándose en Por tierra con unos Zoo liberados de riffs y utilizando en mayor medida la steel guitar y punteos más orientados hacia el flamenco que los guitarrazos rock marca de la casa. Otro experimento lo encontramos en la versión de Dónde Dónde estáis, incluida en su disco anterior, Zoo (La incubadora/Universal, 2005), y en la cual cuentan con Mojo Project para reinterpretarla con el siempre resultón electro-rock. Como punto final se emparejan con la China Patino de Cycle para versionar el clásico These boots are made for walking.
Nueva entrega de los Zoo, con quizá mejor actitud que resultados, pero que sin duda puede esperanzarnos de cara a un futuro más variado estilísticamente hablando y rico en matices. El tiempo lo dirá.
Sr. Chinarro – El mundo según
Colaboradores | 24 Diciembre 2006
El año pasado se habló mucho y para bien -también en nuestra web- del trabajo que había hecho Sr. Chinarro en El fuego amigo (El Ejército Rojo, 2005), y con razón. Viviendo un momento muy dulce, Antonio Luque cogió sus maletas en busca de más medios para publicar con una de las grandes El mundo según (Mushroom Pillow, 2006). Difícil es pensar que no ha tomado la decisión correcta cuando está escribiendo canciones simplemente brillantes.
Unas cuantas escuchas de su nuevo trabajo nos permiten disfrutar de un puñado de juegos intelectuales y coqueteos con el folclore inmersos en melodías realmente pegadizas. Esplendor en la hierba y su historia de barqueros y niñas bonitas es un comienzo perfecto, que por supuesto no se queda ahí. La mejor manera de comprobarlo es escuchar los tres cortes consecutivos que componen el cuerpo central del álbum, y que siendo tan distintos entre sí (y a la vez tan propios de Sr. Chinarro) nos muestran a las claras a dónde ha llegado el talento de este buen hombre y de la gente de la que se rodea. Hablo de la alegre candidez de G. G. Penningstone, que resulta ser una dedicatoria a su hijo (y puedes leer en esta entrevista de dónde viene tan peculiar nombre). Le sigue un tema mayúsculo, Gitana, donde debo decir que épica y sentir flamenco me dejan con la boca abierta cada vez que lo escucho. Y a continuación El lejano oeste, una anécdota de viajes revestida por capas de violines y un enorme clarinete que logran un efecto tremendamente sugestivo y cautivador.
Queda dicho arriba, pero hay que remarcarlo: qué gran banda ha reunido Antonio Luque en Sr. Chinarro. No hay más que prestar atención a los acompañamientos instrumentales de La decoración o No dispares, por poner dos ejemplos. Envoltorios de primer nivel para composiciones tan redondas como Ni lo sé ni lo quiero pensar, Ángela, o Del montón, otra de mis debilidades gracias a su genio andaluz y una frase tan rotunda como “pudo ser un amor del montón, pero todo el montón era mío”. Resulta toda una aventura indagar en sus letras, y descubrir mensajes obvios y no tan obvios. Ahí queda ese “barco en una botella” que encuentra “unas cartas marcadas de navegación” en El mar de la tranquilidad, o un desalentador alegato contra el ajetreo diario de traje y oficina en Militar. Para cerrar, nos ofrecen un divertido enfoque a una triste ruptura bajo un título tan apropiado como La última cena.
Total, doce nuevas canciones para ampliar y mejorar el ya bastante impresionante acervo musical de la banda. Un álbum completísimo de un grupo que lleva más de doce años publicando obras imprescindibles y nunca suficientemente publicitadas. Por mi parte desconozco si Antonio Luque frecuenta el gimnasio o si los años no pasan en balde y la curva de la felicidad empieza a imponer su ley, pero no cabe duda de que Sr. Chinarro se encuentra musicalmente muy en forma.
Brick
Colaboradores | 24 Diciembre 2006
Estamos ante una de esas películas que pasan desapercibidas en la cartelera española, pero que, a mi parecer, merece la pena echarles un vistazo. Primero presentemos un poco el film. Brick es la opera prima del director Rian Johnson y se ha erigido, junto con Pequeña Miss Sunshine, como una de las propuestas indie del año. En el Festival de Sundance 2006 se llevó el Premio Especial del Jurado, además del Premio Citizen Kane al Director Revelación en el pasado Festival de Sitges.
Brick cuenta con la interpretación de Joseph Gordon-Levitt (Oscura inocencia, 2004) en el papel de Brendan, un joven estudiante de instituto que se ve inmerso en una oscura investigación por el submundo de las drogas en un pueblo del sur de California. Brendan es un joven listo y avispado, que se sabe mover entre el poder dirigente (en este caso el subdirector de su instituto) y las mafias de la droga lideradas por The Pin (Lukas Haas), un chico de 26 años. Envueltos en la acción encontramos diferentes personajes, cada uno más singular y misterioso que el anterior: la brillante niña rica Laura (Nora Zehetner, Heroes), el matón Tugger (Noah Fleiss) o Brian (Matt O’Leary), el compañero de pesquisas y un freak de lo más tradicional, ataviado con las típicas gafas de pasta, marginado y muy inteligente.
En Brick se usa el recurso in media res para, en un principio, dejarnos ver la muerte de la joven Emily (Emily de Ravin, Perdidos), ex-novia de Brendan. Acto seguido nos traslada a dos días antes, cuando Brendan recibe una extraña llamada de Emily diciendo cosas de lo más bizarras: Brick, The Pin, Tug… Al cabo de unos días se encuentra a Emily muerta, así que decide emprender una investigación sin decir nada a la policía. De esta forma el posible papel de justiciero de Brendan queda ocultado detrás de una máscara de venganza, aunque no nos deja ver, en ningún momento, cuáles son sus verdaderas intenciones.
Rian Johnson consigue unir perfectamente el entorno del cine negro con el de un instituto americano cualquiera, con todo lo que eso conlleva. De esta forma consigue aportar un toque curioso a los personajes arquetípicos de este género. Vemos que el capo de la mafia es un joven que vive con su madre, y el jefe de policía se convierte en el subdirector del instituto. El mundo de la farándula también tiene cabida en Brick, donde observamos una vertiente sexual y enigmática detrás de los aparentemente normales estudiantes. Así pues, la oscuridad con la que Johnson dota la investigación se refiere más al guión que a la estética de la película en sí, que, si bien acoge un poco la iluminación dramática del cine negro, opta más bien por exteriores diurnos.
A lo largo del film vemos que nada es lo que parece. Cada personaje se oculta detrás de una máscara creando cierta incertidumbre sobre cuál será el porvenir de cada uno. En ese sentido, tal vez el personaje más plano sea The Pin, siempre vestido con una capa negra y un bastón. Así, lo que en un principio para muchos puede parecer irreal y demasiado paródico, llega a convencer. A los veinte minutos de película absolutamente todo lo que pasa en pantalla resulta creíble. Con referencias -en más de un punto- al inquietante e incomprensible David Lynch, la película consigue atarte a una investigación extraña, confusa, en apariencia sin sentido, pero visualmente muy potente e intrigante.
Finalmente, me gustaría hacer hincapié en la preciosa banda sonora compuesta por el hermano del director, Nathan Johnson, y miembro del grupo musical inglés The Cinematic Underground. Con instrumentos construidos por ellos mismos, la banda ha creado una bella música que recoge a la perfección los objetivos de la película y favorece la estética que han querido dar a la cinta. Película más que recomendada para todos los amantes al cine policíaco y para los fans del cine negro que, evidentemente, quieran probar nuevas opciones. Por no mencionar que para todo indie que se precie es de visionado obligatorio.
Autor: Bernat Gil
Garrett Wall – Daylight, nighttime
Colaboradores | 22 Diciembre 2006
Aunque no lo sepas, es más que probable que ya hayas escuchado al irlandés Garrett Wall. ¿Dónde? En unos cuantos anuncios, interpretando canciones como Thinking out of the box (Toyota Corolla), o Looking inside you (Beefeter). También puede sonarte por su canción These days, de la banda sonora de la película Amor en defensa propia (Virgin Records/Universal Pictures, 2006). Esto podría ser algo anecdótico, si no fuera porque su música tiene bastante que ver con la publicidad y el cine.
Las canciones de Garrett Wall encajan perfectamente en esa especie de subgénero conocido como adult contemporary music en las radios anglosajonas y que, aquí en España, han adoptado como fórmula de éxito emisoras como M-80 o Kiss FM. Y básicamente eso es lo que nos encontramos en este Daylight, nighttime (Junk Records, 2006). Aunque creo que con la explicación anterior se entiende perfectamente a lo que me refiero, para concretar podemos decir que se trata de pop sencillo, cercano, y de calidad. Encaja perfectamente en la etiqueta –también anglosajona– de easy listening. Entre las canciones que mejor se ajustan a esta clasificación nos encontramos con Space, Never too late, Life is worth living o Daylight, night time.
En el álbum también encontramos reminiscencias country (Do it all again) y folk (When it comes), siempre desde una perspectiva pop que “facilita” su escucha. Y como siempre hay quien gusta de comparaciones, podríamos decir que cuando Garrett Wall emplea registros más graves su voz recuerda a la de Fran Healy de Travis, como en Elizabeth. Si hay algo que destaca por encima de todo es la cuidada producción del conjunto, mano a mano entre el propio Garrett y José Luis Chicote, responsable también de la grabación y la mezcla en su estudio de Madrid. Y, también muy por encima de la media, están las interpretaciones: los bajos de Paul Moore, la batería de Ger Farell, las cuerdas de Livia Sohn, Bojan Cvetreznik o John Stokes entre otros, la guitarra y la pedal steel de Carlos Raya y, cómo no, la propia voz de Garrett. También colabora en el disco, en Expanding universe, el rapero cubano Nilo MC, toda una sorpresa -por lo menos para mí lo fue, era algo que no esperaba encontrar aquí-.
Como curiosidades, este Daylight, nighttime incluye dos ¿bonustracks? La interrogante surge al preguntarme por qué ha decidido llamar así a las dos últimas canciones del disco, si ésta es su primera edición en España y, hasta el momento, no ha salido tampoco en ningún otro país. Entre dichos temas se encuentra Here comes the rain again de Eurythmics, en el que Garret canta únicamente acompañado por la guitarra, un violín y una mínima percusión.
Si decía que era un disco bien producido, con buenas interpretaciones y con calidad en general, ¿qué es lo que le falta? No sabría decirlo exactamente, pero lo cierto es que el álbum funciona a la perfección como hilo musical, como fondo para un anuncio o una banda sonora, pero en conjunto resulta algo lineal. Digamos que le falta “chispa”. Seguro que cualquiera que lea estas líneas y escuche el disco sabrá a lo que me refiero.
Nacho Vegas (Córdoba, 16-12-06)
Francisco José Fernández | 18 Diciembre 2006
El día anterior Nacho Vegas había estado tocando en Jaen. Junto a su road manager se dirigió a comprar aceite, pero primero preguntaron dónde podían conseguirlo a buen precio, en grandes cantidades y todo eso. Cuando obtuvieron la información, ambos se dirigieron rápidamente al lugar indicado. Al llegar, les recibió un hombre que portaba, literalmente, un rifle entre las piernas. A su lado aparecieron dos efebos grandes y bien formados que parecían proteger al hombre-rifle. Nacho les comentó el motivo de la visita, y ellos le vendieron el aceite a veintiocho euros cada botellita. Por lo visto era caro. A continuación, pasaron a una sala cuyas paredes estaban adornadas con narices y antifaces similares a los que se utilizan en los carnavales. De fondo, sonaba una y otra vez una canción del primer disco de Pink Floyd…
Llegados a este punto, Nacho Vegas comentó que no sabía bien a qué venía toda esta historia. Pero daba igual, las más de cien personas que estábamos en la sala Metrópolis reíamos como tontos. De todas formas, la mayoría mostraba ya desde el principio una agradable sonrisa, a pesar de que el concierto comenzó con más de una hora de retraso. El asturiano, acompañado de Xel Pereda con otra guitarra y banjo ocasional, ofreció en algo más de hora y media un interesante repertorio. No faltaron cosas como El hombre que casi conoció a Michi Panero, En el jardín de la duermevela, Ocho y medio o Noches árticas, con la que comenzó la velada. También pudimos escuchar dos de los temas que estarán incluidos en el disco de canciones tradicionales asturianas que está preparando. Álbum que no pinta nada mal, si bien es cierto que en estudio pueden sonar totalmente diferente si lo comparamos con la desnudez instrumental a la que se vieron sometidas en la noche de ayer. En una de ellas, Pereda fue quien puso la voz.
Muy bien recibidas fueron las composiciones incluidas en El tiempo de las cerezas (Capitol, 2006). No es para menos: funcionan igual de bien con dos guitarras, con violines, con Bunbury, sin él… Días extraños se confirma como uno de los temas nacionales del año y seguro que agradeceríamos, de cara al futuro más próximo, más canciones como El cazador en el jugoso repertorio del asturiano. Hubo hasta invitados en la pequeña (casi íntima, un lujazo) fiesta. Antes de comenzar con La pena o la nada, Nacho comentaba “aquí tendría que cantar conmigo J, pero creo que está indispuesto”. Pero no, J, totalmente planetario, bajó, se puso a su lado e hizo los coros, mientras Xel Pereda se quedaba en un segundo plano.
Cosas como éstas se piden en un concierto que se presenta como acústico: risas, sorpresillas, buen ambiente, mejores canciones, historietas psicodélicas… Poniéndonos más serios, digamos que sigue mereciendo la pena, ahora más que nunca, asistir a un concierto de este hombre. Es decir, después de verlo dos veces en apenas quince días, uno ya espera impaciente la próxima oportunidad para ir a otro concierto suyo. Y eso no lo consigue cualquiera.
Bauhaus
J. Ismael Rodríguez | 18 Diciembre 2006
Integrantes: Kevin Haskins (Batería), Daniel Ash (Guitarra, Saxofón), Peter Murphy (Voz), David J (Bajo).Cuando empezó su carrera: En 1978, en Northampton, los miembros del grupo The Craze (Daniel Ash, David J y Kevin Haskins) conocieron a Peter Murphy. Juntos forman Bauhaus 1919, en referencia a la escuela artística alemana. En agosto de 1979 ya han abandonado la referencia al año y editan su single debut, Bela Lugosi’s Dead, en la independiente Small Wonder Records.
Octubre – Cuando todo parecía perdido
Colaboradores | 11 Diciembre 2006
Octubre se dieron a conocer en Murcia durante aquella explosión musical a mediados de los noventa llamada NOM (Nueva Ola Murciana). Pero fue con su debut, Mi última y mejor oportunidad (Bip Bip Records, 2001), cuando comenzaron a sonar por todo el país. Y pese al mal augurio del título, cinco años después –con un EP, y varios conciertos y festivales destacables de por medio– presentan este Cuando todo parecía perdido (RockIndiana, 2006).
Las composiciones de Octubre tienen cierta esencia beat y de la escena inglesa de los sesenta en general, cercana desde la óptica de grupos españoles como Los Flechazos (en cuyo disco-homenaje participaron haciendo una versión de Lágrimas negras) o Cooper. Aunque –para gustos, colores– me parece que Octubre resultan mucho más frescos y cercanos que cualquiera de los proyectos de Alejandro Díaz.
Los ejemplos más claros de esencia sixties los tenemos en canciones como Todo es mentira (con armónica y voces a lo beatle), La vida es sueño, Déjame en paz (o la insoportable levedad de lo cool) (impresionante ese teclado saturadísimo) y La gran evasión.
Hay otro tipo de canciones que, curiosamente, se retrasan una década en su sonido, más setentero, como Nunca más, que con cierta épica estructural y armónica recuerda vagamente al Hotel California de los Eagles. Pero también hay composiciones más pausadas, de corte más sencillo, como Ludivine, un tema de esos que son prácticamente redondos, o Como Johnny Guitar.
A pesar de la buena factura del conjunto, hay detalles en Cuando todo parecía perdido que o no entiendo o no me terminan de hacer gracia, como volver a retomar por unos breves segundos el final de Cuando todo parecía perdido o la pista número once, que no aparece en los títulos pero que los reproductores que identifican el nombre de las canciones aparece titulada como Octubre, y que no es otra que el tema que abre el CD, la citada Como Johnny Guitar, pero al revés.
Pete Yorn – Nightcrawler
Santi Hurtado | 11 Diciembre 2006
He leído en varias revistas que con este álbum el músico de New Jersey culmina una trilogía que comienza con su debut Musicforthemorningafter (Columbia, 2001) y sigue con Day I forgot (Columbia, 2003). Esto estaría muy bien si diéramos por hecho que todos los artistas que publican al menos tres discos estuvieran siempre pensando en elaborar una trilogía. Pero Pete Yorn no es Peter Jackson ni este álbum es mucho menos El retorno del Rey. Y me temo que al cantante americano no le van a conceder un premio especial por los tres LP’s, y con alfombra roja de por medio.
Es cierto que resulta difícil superar un álbum tan excepcional como Musicforthemorningafter, hecho que se pudo comprobar en su mediocre sucesor, y con este nuevo disco tampoco ha levantado demasiado el vuelo. Se echa de menos la producción que Brad Wood (Placebo, Liz Phair) realizó para su primer trabajo, y los primeros temores se avistan en esos coqueteos con la electrónica: querencias disimuladas en ocasiones (Undercover), descaradas en otras (Same thing o Georgie boy, con tintes de Talking Heads).
La producción, ahora a cargo de los veteranos Michael Beinhorn, Don Fleming y Butch Walker, resulta sin embargo un lastre, y es únicamente en el terreno en el que Yorn sabe moverse bien donde el álbum se salva: Splendid isolation -con poco mérito, ya que es una versión de un tema de Warren Zevon, incluida en el disco de homenaje al fallecido artista-, el single For us o Alive. Si entramos en terrenos más pop, me quedaría con How do you go on?
En resumen, estamos ante un trabajo mediocre; y los que sabemos que Pete Yorn nunca ha sido un hype creemos que es capaz de hacer mejores cosas, o que al menos queden a un nivel comparable al de su debut.
Primavera Club 2006 (Barcelona, 1y2-12-2006)
Sergi Serrano | 10 Diciembre 2006
La primavera musical volvía a florecer, esta vez en invierno, con el Primavera Club, hermano pequeño del Primavera Sound que llega de la mano de sus mismos organizadores. Celebrado durante los días 1 y 2 de diciembre en el recinto del Fòrum, los distintos conciertos tuvieron lugar en el Auditori y en el Centro de Convenciones Internacional de Barcelona (CCIB). A continuación os contamos algunos de los concietos más destacados de cada jornada.
Viernes 1 de diciembre de 2006
The Twilight Singers feat. Greg Dulli & Mark Lanegan
Los Twilight Singers, capitaneados por Greg Dulli, no empezaron con buen pie. El inicio, con Esta noche y I’m ready, fue bastante malo debido a los problemas iniciales de un sonido que dejaba mucho que desear, tanto que un servidor ya pensaba que si no lo mejoraban sería la decepción del festival. Menos mal que se fue arreglando la cosa.

Greg Dulli (The Twilight Singers)
De pronto, uno de los nombres esperados: Mark Lanegan salió al escenario, recibiendo una gran ovación. Cantó los temas Live with me (versionando a Massive Attack), Boogie boogie y Sideways in reverse, y tan tranquilo se fue por donde había venido. Aparición estelar que a muchos de nosotros nos habría gustado que hubiese permanecido al lado de Dully por más tiempo.

Greg Dulli & Mark Lanegan (The Twilight Singers)
El resto del concierto fue aceptable, buen rock. Una curiosidad: en el comienzo de Candy cane crawl Dully cantó la primera estrofa del Shine on de Pink Floyd. Un buen concierto, sin duda. La imagen de Greg Dully de rodillas en el Auditori diciendo “Barcelona, I’m on my knees for you” quedará en la memoria de algunos de los presentes.
Richard Hawley

Richard Hawley
Hawley volvía al recinto del Fòrum barcelonés para deleitarnos, de nuevo, con las canciones de Coles corner (Mute U.S., 2006) y alguna que otra pieza rescatada de trabajos anteriores. Esta vez pudimos disfrutarlo en el Auditori y la experiencia fue mejor que la del Primavera Sound, al menos para el que escribe. Mucho más relajado que entonces, Hawley ofreció lo mejor de su actual repertorio, alcanzando momentos de bella emoción con The ocean y Tonight. De esta última, el propio artista dijo que le gustaba mucho y que no la habían interpretado en demasiadas ocasiones. Al terminar, tras el humo, el silencio y los posteriores aplausos, alguno que otro comentaba entre sonrisas que su abono ya estaba amortizado.
Cansei de Ser Sexy

Lovefoxxx (Cansei de Ser Sexy)
Las chicas salvajes de Cansei de Ser Sexy ofrecieron su show bailable en el escenario Nitsa. Empezaron fuerte con el tema CSS Suxxx, repetitivo a más no poder, pero con un ritmo que obliga a moverse. Otros de los temas que sonaron fueron Alala y su exitoso single Let’s make love and listen death from above. A nuestras amigas brasileñas -no olvidemos que son cinco chicas y un chico a la batería- les perjudicó un poco la temprana hora de su actuación, ya que no me imagino lo que podría haber sido el concierto si lo hubiesen programado más de madrugada.
Sábado 2 de diciembre de 2006
Cat Power

Chan Marshall (Cat Power)
El carisma de Cat Power dejó opiniones bien distintas entre los asistentes. Para unos, la artista estadounidense estuvo demasiado suelta, sus coreografías fueron en muchos momentos absurdas y su interpretación resultó quizás poco trabajada, por lo que algunos vieron un ensayo en vez de un concierto. Pero para otros (entre los que se incluye el que escribe), la belleza y el carisma que desprende Chan Marshall, junto a su preciosa voz, fueron de lo más destacado de su actuación. Se rodeó además de una banda de lujo: a la guitarra tenía a Judah Bauer, de The Blues Explosion, y a la batería al gran Jim White, miembro de los Dirty Three.

Chan Marshall (Cat Power)
Del repertorio, gran parte de éste estuvo compuesto por su último disco, The greatest (Matador, 2006). Cabría destacar las interpretaciones de Lived in bars, The moon, Willie, o el final con la versión del I’ve been loving you too long (to stop now) de Otis Redding.
The Pipettes
La mayor parte de los asistentes se concentraba en el Auditori para ver a una sobrevalorada e irregular Cat Power (por lo que pude llegar a ver) mientras, casi a la misma hora, comenzaba el concierto de las Pipettes. Durante la actuación fueron llegando más y más invitados a la fiesta, preguntándose el porqué de las risas y los bailoteos de la gente. Y es que estas tres chicas gustan porque, a saber: 1) están de buen ver, 2) cantan bien y se mueven mejor, y 3) sus temitas pop entran de maravilla. Interpretaron casi todo su reluciente primer álbum, We are The Pipettes (Naive, 2006), en apenas cuarenta y cinco minutos donde se mezclaron las palmas, los bailes y los pensamientos impuros. A destacar, Your kisses are wasted on me, Dirty mind y Pull shapes, este último uno de los sencillos más deliciosos e intrascendentes del año. “Clap your hands if you want some more!” Divertidísimas.
Jeff Tweedy
No es fácil describir en pocas líneas lo que muchos pudimos presenciar en el concierto que Jeff Tweedy nos dejó en el Auditori. Con sólo sus guitarras acústicas y sus armónicas salió al escenario y se puso a interpretar Sunken treasure, que próximamente se editará en un DVD que incluirá extractos de esas actuaciones en solitario.

Jeff Tweedy
Tweedy nos dejo momentos que no olvidaremos jamás, como cuando incitó al público a cantar con él la canción Jesus etc, o cuando sonaron Via Chicago, I’m the man who loves you o I am trying to break your heart. Pero fue quizás la interpretación de Spiders (Kidsmoke) la que hizo que a muchos de nosotros se nos quedara la boca abierta y no dejáramos de preguntarnos si lo que estábamos oyendo era real. Cuando un músico es capaz de reinventar una canción como ésa y trasladarla al formato acústico sin que pierda una pizca de emotividad estamos ante algo digno de alabar.

Jeff Tweedy
Otro de los mejores momentos del concierto tuvo lugar cuando Jeff animó al público a que pidiesen canciones que quisieran oír. Se disculpó humorísticamente porque no podía alcanzar a tocarlas todas, pero nos deleitó con She’s a jar, Radio king y How to fight loneliness. Y cuando pensábamos que se había terminado todo, se acercó al público y, sin micro, nos cantó a capella Acuff-Rose, con un silencio tan sepulcral de fondo que se oyó perfectamente desde cualquier sitio del Auditori. Sin duda el mejor concierto del festival y probablemente el mejor concierto del año (o puede que de nuestras vidas).
The New Pornographers
Pisaba por primera vez Barcelona el colectivo The New Pornographers. Sin Neko Case ni Dan Bejar, salieron al escenario Estrella Damm del CCIB capitaneados por AC Newman. Los canadienses intentaron defender su repertorio lo mejor que pudieron, pero les falló un poco la nefasta acústica del CCIB, que hacía rebotar su potente sonido por ser un espacio tan grande y estar tan vacío. Pero no por ello tenemos que hablar de decepción.

AC Newman (The New Pornographers)
Su repertorio fue de lo más variado, rescatando canciones de sus, hasta el momento, tres discos en estudio. De entre los temas más destacados que interpretaron podríamos nombrar Sing me spanish techno -del disco Twin cinema (Matador, 2005)-, que abrió el concierto, la pegadiza The laws have changed -de su disco Electric version (Matador, 2003)-, o Slow descent into alcoholism -incluida en su disco Mass romantic (Matador, 2000)-, que desató una gran respuesta por parte del público. Buen concierto si no fuera por culpa del sonido.
Teenage Fanclub (plays Bandwagonesque)

Norman Blake (Teenage Fanclub)
Durante el concierto de los escoceses pensé, en un par de ocasiones, que tenía mucha suerte de estar allí, viéndolos en directo. Antes de que saltaran al escenario me decía a mí mismo “van a tocar el Bandwagonesque enterito”, con contenida emoción y una sonrisa de oreja a oreja (aunque la verdad es que también esperaba escuchar algo de álbumes posteriores). La apertura, con The concept y Satan, hizo volar la emoción de la mayoría de los allí reunidos, que ovacionaban casi por igual el comienzo de un tema que la finalización del anterior. Difícil resaltar algo en concreto, pero What you do to me (una de las mejores canciones sobre felaciones de la historia) y el cierre con Alcoholiday, guiding star e Is this music? fueron algunos de los mejores momentos de este Primavera Club. Ya en los bises, Norman Blake y compañía nos deleitaron con God knows it’s true y, sobre todo, Everything flows. Definitivamente y sin lugar a dudas, este grupo hace feliz a los que les escuchan. ¡Benditos Teenage Fanclub!
Textos: Sergi Serrano y Francisco J. Fdez. (Richard Hawley, The Pipettes y Teenage Fanclub)
Fotos: Sergi Serrano

