Death cab for cutie – Plans
Ana F. | 29 Noviembre 2005
Quinto trabajo de estos estadounidenses que, poco a poco, van dejando claro que son una de las mejores bandas de pop del panorama musical alternativo. Plans tiene de todo: un poco de melodía, un mucho de armonía y multitud de detalles, tantos, que es imposible percatarse de todos ellos en una primera escucha. Resulta admirable encontrar un disco en el que todos sus elementos estén tan integrados, aunque ésta es una de las mayores virtudes de Death cab for cutie.
Letras como I will follow you into the dark, en la que se habla de amor y muerte, ponen los pelos de punta. Algo parecido ocurre con armonías tan deliciosas como What Sarah said, cuyo piano empasta perfectamente con la guitarra, reproduciendo constantemente los mismos patrones sonoros, como ocurre también con Brothers on a hotel bed. Estas frecuentes repeticiones, tan innatas en la banda, resultan excepcionales, ya que son los detalles efectistas que antes se han mencionado los que definen la personalidad de este grupo.
No se puede dejar de insistir en la calidad de la producción de Plans, muy trabajada y repleta de sonidos de fondo que crean ambientes cálidos e intimistas. Pero eso no es todo, las melodías de voz de Crooked teeth y canciones como Someday you´ll be loved hacen que resulte muy fácil sentir una gran empatía con los sentimientos de Gibbard.
Comparar dos discos de un mismo grupo puede ser bueno, pero no en el caso de Death cab for cutie, ya que este álbum no tiene mucho que ver con sus anteriores obras, especialmente con el aclamado Translanticism. De acuerdo, a quien le encante este trabajo seguramente no encuentre en Plans tanto preciosismo sonoro pero, de algún modo, hay una evolución, quizá porque sus canciones son más sencillas, más compactas y con estructuras menos complicadas. Lo mejor que tienen los discos de Death cab for cutie es que, si se presta la atención adecuada, en cada escucha se puede descubrir algo nuevo.
Wintercase 2005 (Barcelona, Noviembre 2005) Parte II
Sergi Serrano | 29 Noviembre 2005
Viernes 18 Noviembre, Sala Razzmatazz 1 Barcelona:
Clovis y The Tears fueron los dos únicos grupos que actuaron la noche del domingo 13, la caída a última hora de Kaiser Chiefs no pudo ser remplazara a tiempo por otro grupo.
Clovis es el proyecto de Fino y Cristina. Ha tenido desde el principio un gran apoyo de Sinnamon que ha publicado en su sello el primer álbum Respira (Sinnamon, 2005). Muchas eran las ganas de escuchar esos temas en directo y como ellos mismos comentaron estaban un poco “acojonados”. El primer tema con que abrieron el concierto fue La caída de un imperio incluido en el ep Mundo (Sinnamon, 2005). En casi toda su totalidad sonaron muchos de los temas que se incluyen en su ultimo trabajo como la magnifica Leches i galletas pero también hubo tiempo para escuchar temas antiguos como 1975, Winter o Tonight.

Clovis
Cerraron el concierto con uno de los temas que ha sido la banda sonora de este Wintercase, la canción Mundo remató de una manera espléndida la actuación de Clovis dejando paso a The Tears.
The Tears era uno de los reclamos de este Wintercase, ver en directo de nuevo a Brett Anderson y a Bernard Butler después de su separación en el segundo disco de Suede era muy sugerente y buena parte del publico de las primeras filas eran fans incondicionales de la extinta banda. The Tears empezaron con la tranquila The ayslum de, hasta el momento, su único disco Here comes the tears (Independiente, 2005). Menos mal que después fue Brave new century la seleccionada para empezar a dar un poco más de ritmo, del que no faltó tampoco con Refugees, un single pegadizo que en directo suena la mar de bien.

The Tears
La gran duda era si Brett y Bernard tocarían alguna canción antigua de sus aclamados Suede, la verdad es que en todo el gig repasaron su actual disco. Nos brindaron una nueva canción Berlin del que seguramente será su segundo álbum. La gran actuación de Bulter a la guitarra fue pletórica y demostró que los Suede sin él perdieron agarre y fuerza. Justo antes de los “pactados” bises se marcaron una tremenda Apollo 13 que dejó a más de uno tiritando con la voz de Brett Anderson. De vuelta al escenario Butler esta vez se puso manos al piano para interpretar A love as strong as death. Para finalizar entonaron Two creatures y se despedían con un hasta pronto esperanzador.

The Tears
Domingo 27 de Noviembre, Razzmatazz 1 Barcelona:
Último día de festival: tarde de domingo, un poco con el bajón habitual de final de semana, pero esperanzado por conocer algo más sobre Dirty Three, el directo de The Decemberists y la vuelta (por segunda vez este año en Barcelona) de Mercury Rev, un grupo al que siempre es todo un placer verlos.
Aún hay gente que se pregunta porque The Decemberists tocaron los primeros y tuvieron esa escasa media hora para hacernos disfrutar con su música. Y es que muchos de los presentes hubiéramos preferido que ese escaso tiempo lo hubiera usado Dirty Three.

The Decemberists
Colin Meloy y sus compañeros de viaje nos presentaban los nuevos temas de su reciente álbum Picaresque (Kill Rock Stars, 2005). Empezando por el principio de éste, con The infanta, un tema con mucho ritmo que hizo que entráramos pronto en calor. Siguieron con un tema antiguo The legionnaire’s lament de su primer disco Castaways and Cutouts (Kill Rock Stars, 2002). En un escenario repleto de instrumentos pintorescos (banjo, contrabajo, violín, acordeón, xilófono…) The Decembertists seguían adelante con su pop íntimo de influencias irlandesas. We both go down together sonaba pasional con ese violín novelesco. Momento digno de enmarcar fue el que tuvo The bagman’s gambit con un principio en solitario con Meloy y su guitarra y con un desenlace inolvidable con el resto de la banda. Después siguieron con Eli, the barrowboy y la festiva The Sporting Life. El tiempo se les echaba en cima y remataron su mini concierto con Sixteen military wives y The mariner’s revenge song que fue un final de fiesta con músicos y publico balanceándose de un lugar a otro como si estuviéramos en un barco pesquero en alta mar.
Warren Ellis sorprendió a muchos de los presentes al empezar a probar su violín en las “pruebas” de sonido. Dirty Three es una banda formada por el Bad Seeds, Jim White, y Mick Turner. Tratan de experimentar siempre que pueden ya que colaboran en multitud de proyectos paralelos. Superadas esas “pruebas” salieron al escenario a interpretar algunas de las canciones que se incluyen dentro de su último disco titulado Cinder (Touch & Go, 2005). Buena demostración de ello fue Ever since donde el dolor se funde con la melodía llegando a la desesperación racional. Si nos tenemos que quedar con un tema seguramente The zither player sería el elegido ya que su fuerza y sus idas y venidas fueron de lo mejor de la noche. Pero una cosa esta clara y es que la monotonía de su concierto fue alarmante aunque salvable por la enorme calidad que supieron desprender en momentos puntuales.

Dirty Three
Mercury Rev llegaban al Wintercase con su nuevo disco bajo el brazo, el algo grandilocuente pero siempre reconfortante y repleto de recovecos The Secret Migration (V2, 2005), y la impaciencia de aquellos que no los habían visto nunca (y porqué no, también los que ya los habíamos visto), dio comienzo una actuación repleta de buenos momentos.

Mercury Rev
Secret for a song abre la veda y empieza a invadir la atmósfera esa sensación de quietud y expectación que generan sus actuaciones. A partir de aquí, poco a poco van sumergiéndose en buena parte de su discografía, combinando canciones de trabajos anteriores con sus nuevas creaciones. A destacar la interpretación de temazos de la talla de Holes, uno de los grandes de su mejor disco hasta la fecha: Deserter’s Song (V2, 1998), del que también tocaron con maestría, Opus 40 y la maravillosa The Funny Bird. También sonaron cortes de su, criticado por falto de corazón All Is Dream (V2, 2001), que se vieron crecidos en directo. Como por ejemplo The dark is rising o Tides of the moon.

Mercury Rev
Así pues un regalo (como siempre) de actuación, donde la magia y la buena música se dan de la mano. Como en la versión especial que hicieron de In the wilderness, con un inesperado final que bien podían haberlo incluido en el disco. Bueno, esperemos que en alguna futura reedición…
Textos: José L. Gallego y Sergi Serrano
Fotos: Sergi Serrano
Sigur Rós + Amina (Madrid, 21-11-2005)
Colaboradores | 27 Noviembre 2005
Tuvimos como entremés las canciones marcianas del cuarteto de cuerda que acompaña a Sigur Rós en sus conciertos, Amina. Las chicas representan la cara más naíf de Sigur Rós, de los que no se desmarcan más que para entrar en el terreno de otros islandeses, Múm. En directo ofrecen muchos fuegos de artificio con copas de agua, instrumentos improvisados como serruchos, mucho arco de violín, pero se traducían en temas demasiado largos y planos que se enredan alrededor del tedio del patio de butacas. Veredicto: exóticas pero aburridillas.
Tras ellas, el plato fuerte. Sigur Rós se presentó tras una cortinilla translúcida sobre la que se proyectaban sus sombras con distintos focos. Esta gente no es dada a los excesos visuales y esta visita no fue una excepción. Menos mal que semejante atrezo duró una sola canción porque, si normalmente se les tacha de fríos con el público (no se recuerda un set donde cruzaran con la concurrencia más de dos palabras, ¿cosas de las barreras lingüísticas?), todo un evento con un manto entre artistas y fans podría haber sido devastador para una banda que se sustenta en el calor que aportan sus seguidores a sus ambientes estériles.
Trece temas se dejaron escuchar de sus distintos discos. De Takk… (EMI, 2005) destacaron, como no podía ser de otra manera, Glosolí, con la que abrieron, y su primer single Hoppípolla. Pero los momentos álgidos de su actuación llegarían siempre que recuperaban el Agaetis Byrjun (Pias, 1999) del que, por fin, se dignaron a interpretar en directo Vidrar vel til loftarasa, hito que la gente supo agradecer con una apasionada ovación.
Hay quienes mantienen que esta gente está fuera de onda, que su rock experimental vive de la candidez y/o ignorancia de quien ve en ellos la recuperación de la ópera rock. Pero lo cierto es que, sea uno fan o no, todo el mundo debería ver a Sigur Rós en vivo, y si no, al menos en vídeo. El simple hecho de comprobar que no hay trampa en la voz de Jonsi, ni cartón en el juego de guitarras, ya lo justifica. O sencillamente para ver tres violines y un chelo, cosa inaudita en el actual panorama de melodías pregrabadas.
Después de un breve descanso y tras dejarnos sin Haffsol (siempre que vienen a Madrid tienen prisa por irse y nos dejan con un tema menos de los inicialmente previstos), acometieron como apoteosis final Pop Song, tema habitual de sus fin de concierto, que firma la sentencia por la que tienen tantos fans y confirma que son únicos a la hora de crear ambientes en los que crece la tensión hasta una explosión de furia.
Autor: Jorge García
Coldplay (Madrid, 22-11-2006)
Colaboradores | 27 Noviembre 2005
Vendido todo el papel desde prácticamente el día en que se pusieron a la venta las entradas, éste era uno de los acontecimientos del invierno 2005, tal vez el contrapunto perfecto al concierto del verano de este mismo año, la macro-gira de U2.
Como aperitivo se escogió a la banda de Allison Goldfrapp, suponemos que por no dar aún más alicientes al evento, porque la nueva diva del pop-sexual ya nos había visitado en su propio tour apenas veinte días antes. Para colmo, cuando apenas habían desgranado cinco temas de su repertorio se produjo un apagón. Tuvo que ser cuando acometían su mejor tema de largo, Train: se bajaron del escenario y no volvieron a aparecer. Lamentable. Por lo menos así dejó de machacarnos con los cortes de un tercer disco del que diremos, siendo condescendientes, que no está a la altura del anterior.
Una media hora después, arreglados los problemas técnicos y cruzando los dedos para que no se repitieran en el auténtico show, salían Chris Martín y compañía. Centraron el concierto en A rush of blood to the head (Capitol, 2002) con el que nos dimos un atracón de épica rock. Es posible que el mejor álbum de la banda sea Parachutes (Parlophone, 2000) pero desde luego Politik, In my place, The scientist y demás hits de su segundo lp se musculan con las drogas blandas que le suministra el marido de la señora Paltrow, a saber: un piano que alargo por aquí, un estribillo que repito cuando mis compañeros ya han dejado de tocar, otro que canto a medias con el público, manos al cielo, chapurreo de castellano y demás chucherías con las que entretener a las quinceañeras, cámaras de foto en ristre, de las primeras filas.
También tocarían Clocks, Green eyes y God put a smile upon your face, la que por cierto pervirtieron metiendo con calzador el típico homenaje a los Beatles, esta vez con el estribillo de Yellow submarine. Hablando de Yellow, apenas acudieron a su debut con este tema y con Trouble¿cansados de su fama tal vez?.
Sin embargo, no descuidaron tanto el nuevo disco-excusa para salir de gira, X & Y (Capitol, 2005), que si bien escuchado en casa no es capaz de hacernos prestarle atención más de cinco minutos seguidos, ante un auditorio abarrotado cobró una nueva dimensión, con un puñado de temas llena-estadios como White shadows o Talk, que salvan los menos centrados como Swallowed in the sea. La grandilocuencia de Speed of sound (sí, la que tiene un tufillo a Clocks) te obliga a saltar, Square one a mover el culo y Fix you te remata como himno de las sad songs que abanderan los londinenses poniéndonos la piel de gallina.
Apenas hicieron un bis en el show donde para mayor gloria de su frontman, Will, Guy y Jon de nuevo cumplieron su faceta de banda profesional y correcta pero sin exceso alguno que les saque del segundo plano y pueda eclipsar al Bono del siglo XXI. Precisamente Bono fue el encargado de despedir al público desde el anuncio que emitieron de OXFAM, que hizo las veces de segundo bis y de moralina que mascar de camino a casa.
Autor: Jorge García
Bloc Party (Barcelona, 19-11-2005)
Sergi Serrano | 25 Noviembre 2005
El hype nos abre sus puertas…Primera actuación de los británicos en Barcelona, y ya lo hacen en una sala tan emblemática como Razzmatazz. Triunfo ya de entrada, para un directo que no dejó impasible a nadie. Como único punto negativo, la pésima interpretación de los teloneros Sluts Of Trust, un mini-grupo (sólo dos componentes, guitarra y batería) cuyos temas se iban sucediendo uno tras otro como una orgía rockerometalera de digestión difícil.

Pasado el susto, y tras una espera que se hizo un poco larga, salen al escenario Kele Okereke (cantante), Russell Lissack (guitarra), Matt Tong (batería) y Gordon Moakes (bajo), y comienzan con la luminosidad pop de So Here We Are. Ambiente perfecto para las posteriores descargas de rock sin fisuras con lineas de bajos contundentes, como la inmediatamente posterior Positive Tension. Y claro si después de esa demostración, nos tocan Banquet, Blue Light (con ese final tan divertido) y She’s Hearing Voices, pues efectivamente se meten al público en el bolsillo y luego a estos, lo que venga. Con lo que, para no defraudar a nadie, intercalaron algunas perlas de sus ep’s, como The Marshals are dead, Luno o Little Thoughts, con el resto de ejemplos de pop-rock musculoso y saltarín de su último y flamante disco, Silent Alarm (Vice, 2005). El bueno rollo de This Modern Love, la fuerza de Like Eating Glass o la pegadiza Helicopter, se acabaron de meter en todas y cada una de las cabezitas de todos los que abarrotaban la sala Razzmatazz.

Y para postre final, un bis con cuatro temas más de regalo que, menos Price Of Gas, eran todas rescatadas de ep’s anteriores. Actuación a la altura de los miembros de este cuarteto inglés que supieron ganarse al público con sus canciones y su buen carácter. Ahora sólo esperamos que, como ellos dicen, sigan siendo de los grupos que hacen canciones porque realmente les gusta y es su vida, y no porque quieran vender más.

Texto: José L. Gallego
Fotos: Sergi Serrano
David Bowie
Colaboradores | 25 Noviembre 2005
Ha sido parte de: The Buzz, Hype, Davie Jones & The King Bees, The Lower Third, The Manish Boys, Tin Machine, aparte de trabajar solo.
Cuando empezó su carrera: En 1966 un jovencito de 19 años sacaba un disco llamado “World of David Bowie” luego llegaría el reconocimiento mundial con su primer éxito “Space Oddity”.
Un par de albums (los más populares): “The Rise and Fall From Ziggy Stardust And The Spiders From Mars”, “Hunky Dory”, “Let’s Dance” o el reciente “Heathen”. Leer más
Tarik y la Fábrica de Colores – Sequentialee
Colaboradores | 23 Noviembre 2005
Lo primero que uno piensa tras escuchar Sequentialee (Mushroom Pillow, 2005) es en Deluxe. El disco tiene cierto aroma retro, combina canciones en español y en inglés, comparten discográfica… pero nada más lejos de la realidad. Xoel López parece que dejó atrás el inglés y las influencias más evidentes con su último trabajo, Los jóvenes mueren antes de tiempo (Mushroom Pillow, 2005), después de dos discos en los que la búsqueda de una identidad propia le llevó a la experimentación guiada por su pasión hacia el sonido de los sesenta y los setenta y a “juguetear” con la electrónica. En el caso de Tarik, pseudónimo del cordobés Álvaro Muñoz, parece que el empleo de ese gusto por lo añejo está más que sentado para conformar una identidad clara pese a la variedades que se encuentran en el álbum.
Y es que Sequentialee –homenaje al estudio de grabación en el que se gestó, propiedad de Pedro Cantudo (Jubilee), a la sazón productor del disco– tiene, grosso modo, dos tipos de canciones: aquellas que podríamos denominar como básicamente pop, de corta duración y cantadas en español; y otras en las que se prima el desarrollo instrumental, con tintes psicodélicos y cantadas en inglés. Entre todas destaca la instrumental que cierra el disco: Un apartamento en Pere Lachaise (cementerio de París en el que están enterrados entre otras celebridades Jim Morrison o Edith Piaf).
Aquellas cantadas en castellano forman una suerte de mensajes que, en primera persona, están dirigidos directamente a la persona amada: desde A balón parado, pasando por Oyendo canciones –de forma epistolar– y Porque es domingo hasta Sé que algún día, canción que cierra el disco. Estas canciones gustarán a los seguidores de grupos como La habitación roja o Los Planetas (cuyo batería Erik Jiménez ha colaborado en la grabación del disco). Los temas compuestos en inglés –un binomio formado por Wasted song y I forgot the lyrics al que hay que sumar la particular versión del Cinnamon Girl de Neil Young– destacan, como decía, por sus digresiones musicales y su carácter desenfadado sobre las que planea la sombra del Bowie de los setenta.
Sequentialee supone el regreso por la puerta grande de Álvaro Muñoz. Esperemos que no tengan que pasar otros ocho años, como pasó desde que publicó su anterior trabajo On the radio, para poder degustar su música.
Andrés Cabanes
Maxïmo Park + Brakes (Madrid, 12-11-2005)
Colaboradores | 18 Noviembre 2005
Mal día para dar un concierto jugando la selección española, y más si lo das a escasos mil metros del terreno de juego. De ahí, que el ambiente que se respirase a primera hora, al empezar la actuación de Brakes no fuera muy alentador. La sala no se llenaría con Maxïmo Park, pero es que a la hora que empezaron los teloneros la mayor parte del público todavía estaban tratando de acceder al recinto entre atascos y obras.
Abrió el cuarteto de Brighton, proyecto que tiene tintes de supergrupo underground. Su cantante Eamon Hamilton, que también forma parte de British Sea Power, estaba acompañado a la guitarra y la batería por los hermanos White, almas de Electric Soft Parade, y por Marc Beatty al bajo, también integrante de Tenderfoot, para rematar la banda. Curiosidades aparte, destacan por tener un primer álbum, Give Blood (Rough Trade, 2005) de menos de 30 minutos y 16 temas. Por tanto, nadie debe extrañarse de que los tocaran casi todos en su breve set. Destacaron los singles Heard about your band y All night disco party, mientras que la nota graciosa la ponía el fin de fiesta con Comma comma comma full stop cortísimo flash sonoro de 6 segundos y que repitieron 3 veces a petición del público asistente.
Por fin subieron Maxïmo Park al escenario de la sala Aqualung. Los 5 de Newcastle habían pasado ya este año por el Primavera Sound y el FIB Heineken. De aquellas ocasiones se extrajo que podían dar más de sí si Paul Smith no hacía tantas filigranas y se dedicaba a cantar. Dicho y hecho. Se les vió mucho más hechos y fueron desgranando los temas de A certain trigger (Warp, 2005). Abrieron con Signal and Sign, tras tocar una cara b se lanzaron a una excelente The coast is always changing, pasaron con ritmo electrizante por Graffiti, Postcard of a painting y una recrudecida por las guitarras I want you to stay.
Más tarde vendrían Limassol, Kiss you better, Fear or falling y Now I’m all over the shop. Se hizo un breve alto para presentar uno de los dos nuevos temas, mucho más calmados, que tocarían esa noche, My life’s universe, para coger impulso de nuevo con Once, a glimpse y la ansiada Apply some pressure, que fue aplaudida durante 3 o 4 minutos ininterrumpidos y que dejó atónita a la banda, que no sabían expresar su agradecimiento por el calor que el público les había brindado en los quince minutos que restaron al concierto. Aún con el nudo en la garganta la banda acometería The night I lost my head y el habitual bis, donde sonó el segundo tema inédito, Ghosts not bleed, que hacía presagiar un segundo largo de baladas y Going missing.
Fue una noche de ensueño para los fans del hype y una dignísima alternativa a los que odian el fútbol, a la selección española, o ambas cosas a la vez.
Autor: Jorge García
Devendra Banhart & Hairy Fairy vs El Inquilino Comunista (Madrid, 11-11-2005)
Colaboradores | 18 Noviembre 2005
El Inquilino Comunista se vuelve a subir a los escenarios con algunas canciones nuevas, más o menos efectivas. Recuperamos una de las bandas de culto nacionales de los 90. Mucho treintañero entre el público para volver a escuchar en directo los temas que los de Getxo dieron forma hace ya más de 12 años. No fueron pocas las ocasiones en las que se pudo oír el rumor “Todavía me acuerdo de esa letra” / “Ya no me acordaba de lo mucho que me gustaba este tema” y demás arranques nostálgicos. Si finalmente se deciden a sacar nuevo disco no podemos estar seguros de si les hará justicia, pero en directo no desentonaron con sus propuestas pasadas.
Terminado el largo set de hora y quince minutos que, para ser teloneros, ofrecieron los de casa apareció en escena Devendra Banhart flanqueado por los ya habituales Andy Cabic (de Vetiver), Otto Hauser (Espers) y un batería. Quizá contagiados por el ambiente de otro tiempo respirado minutos antes en la sala decidieron empezar sentaditos, con las luces muy bajas y apelando al silencio que la sala en su mayor parte respetó.
A medida que discurría el repertorio y la gente se iba animando Devendra se nutría de esa alegría para ir fortaleciendo su discurso. Había demasiado álbum que desmenuzar en tan breve espacio de tiempo de concierto, recordemos que desde su última visita han salido Nino Rojo (2004, ¡Pop-Stock!) y el reciente Cripple Crow (2005, ¡Pop-Stock!), sin contar que sus anteriores discos Oh me, Oh my… (2002, ¡Pop-Stock!) y Rejoicing in hands (2004, ¡Pop-Stock!) superan la veintena de temas. Ante la inabarcable tarea de resumir su trayectoria el neohippy optó por escoger sus temas de modo que el tono subiera más y más hasta la explosión de júbilo final en el bis.
Abrieron a lo grande pero con timidez, ganándose al público desde el primer instante, con uno de sus temas en castellano Quédate Luna. Sonó fantástica Heart Somebody Say, single de Cripple Crow (era evidente, si alguien tenía que reinventar alguna vez el Imagine de John Lennon no podía ser otro cantautor que no fuera el californiano). También destacaron sobremanera Will is my friend y Lazy Butterfly. Con Long Haired Child y su peregrina explicación “…tengo el pelo largo porque pasaba frío y como algún día se me caerá el pelo tendré que tener un niño con mucho pelo que me de su calor” cuando asegurado el calor de todo el público Banhart se levantase y diera rienda suelta al lado más alegre y trasgresor de su folk. Y así llegarían los temas This beard is for Siobhan y A sight to behold.
Por si esto fuera poco, y dejando de lado su cancionero, se atrevió a acabar el concierto para irse a descansar antes del bis pertinente con el Don’t look back in anger de los Gallagher en clave de bossanova. Para instantes después hacer el ejercicio contrario, convertir el Lost in the paradise de Caetano Veloso en un correctísimo tema rock.
Hecho genio y figura, se fue de la sala sabiéndose ganador del falso enfrentamiento que presentaba la entrada. Sólo queda esperar que no pierda su toque y nos visite siempre que pueda.
Autor: Jorge García
Wintercase 2005 (Barcelona, Noviembre 2005) Parte I
Sergi Serrano | 17 Noviembre 2005
Viernes 04 Noviembre, Sala Razzmatazz 2 Barcelona:
Los primeros en actuar el viernes fueron los jóvenes Delays, grupo formado por los hermanos Gilbert (Greg y Aaron) y Fox (Colin y Rowley). Con tan solo un disco en el mercado, Faded Seaside Glamour (Rough Trade, 2005) y con nuevas canciones preparadas para un inminente segundo álbum, los de Southampton desplegaron su romanticismo melódico. Era su primera actuación en Barcelona y se les veía con ganas de gustar al público. Tocaron canciones como Bedroom scene con la fastuosa voz en falsete de Greg o Nearer than heaven. El concierto lo cerraron con uno de sus mejores hits, Long time comming.

Delays
La veteranía es un grado y eso lo saben muy bien los australianos The Go-Betweens que, desde que empezaron en esto de la música, nos han ido regalando hermosas piezas de pop, dulces, pegadizas e imperecederas. Llegaron al Wintercase con paso firme y nos ofrecieron un concierto muy disfrutable, sobre todo si conoces sus canciones. Bueno y si no, ¿quien se va a resistir a esos acordes y a la doble voz de la, obra maestra absoluta, Streets of your town?. Un duro reto para el único tema que escogieron de uno de sus mejores discos: 16 Lovers Lane (Capitol, 1988).

The Go-Betweens
Aunque no fue, ni mucho menos, el único momento reseñable. Un repertorio como el suyo tiene calidad para eso y más. Como muestra, la sorpresa de rescatar una canción más de los 80, la estupenda Head full of steam. Y para demostrar que en esta década (tan decadente en muchos aspectos) no están ni mucho menos en baja forma, interpretaron canciones de una tremenda calidad, como Caroline And I o Too much of one thing. También le tocó el turno a su última creación Oceans Apart (Yep Roc, 05), de donde extrajeron tres buenos ejemplos de que la madurez artística, después de años de buenas canciones, no es proporcional a la pérdida de calidad: Here comes a city, Finding you y la inolvidable (para el que escribe estas líneas) Boundary Rider. Feliz madurez…
Tras quince años de carrera y siete álbumes de estudio (incluyendo su último y genial Man-Made (Pias 05), Teenage Fanclub aterrizaban en Barcelona para una de sus cuatro actuaciones en el festival itinerante Wintercase. Además en uno de los días más atractivos que reunía a Delays y The Go-Betweens. El concierto, que duró poco más de una hora, nos enseñó a unos Teenage Fanclub en plena forma, creando melodías de pop ensoñador y a veces saltarín, que hicieron las delicias de los fans y de los no tan admiradores del grupo.

Teenage Fanclub
Así pues repasaron buena parte de su discografía, en gran medida casi todos temas de los noventa. The concept de su aclamado Bandwagonesque (DGC, 1991) (que fue un fantástico final de concierto), Radio de Thirteen, y las geniales About you y Don’t look back, ambas de su disco Grand Prix (DGC, 1995). Y, como no, también cayeron algunas de su (para muchos una obra maestra) Songs From Northern Britain (Columbia, 1997), como el trío compuesto por Ain’t that enough, I don’t want control y Your Love is The Place.

Teenage Fanclub
De su último disco también hubo buenas incursiones, como la sensacional Only With you (uno de los mejores temas del año), las guitarras incrustadas de Fallen Leaves, el pop infalible con It’s All my mind y la pegadiza Slow Fade. Así pues, un directo repleto de temas inolvidables, de esos que dejan huella en los asistentes y te hacen repetir cuando te enteras de que vienen a tu ciudad.
Domingo 13 Noviembre, Sala Razzmatazz 2 Barcelona:
Con un sold-out en taquilla empezaba la segunda noche del Festival Wintercase. I Am Kloot tuvieron escasos treinta minutos para actuar y dar a conocer su último trabajo en estudio titulado Gods and Monsters (EMI, 2003). Pudimos notar como cada vez van dejando de lado las guitarras acústicas, yendo hacia terrenos eléctricos, como tuvimos el placer de comprobar con la jazzística Strange without you o la embriagadora Sand and glue.
Los de Manchester tuvieron tiempo para rescatar viejas glorias de sus anteriores discos. De su primer álbum Natural History (We Love You, 2001) rescataron Storm warning a la que le siguieron Sold as seen del disco I am kloot (EMI, 2003) o la visión turbia de Life in a day con la voz de John Bramwell desgarrando hasta la ultima nota.
El concierto de Supergrass empezó con Gaz Combes y su guitarra acústica en solitario en la casi total oscuridad del escenario. Poco a poco, y a medida que iban pasando los temas, otros miembros de la banda, como el hábil bajista Mickey Quinn, se iban acoplando. Faltó Danny Goffey a la batería, que causo baja por su reciente paternidad y fue suplido por Loz Colbert.

Supergrass
El repertorio de Supergrass fue apoyado en gran medida por el último disco de la banda, Road to rouen (Capitol, 2005), con canciones como Sad girl o Tales of endurance (parts 4, 5 & 6), esta ultima con una brillante actuación. Pero también hubo tiempo para los grandes éxitos de la banda como Late in the day, la siempre bailable Kiss of life, Sun hits the sky, la magnifica Moving o uno de sus temas más fiestereros la tremenda Pumping on your stereo.
Ian Brown, líder de los emblemáticos Stone Roses, llegaba al Wintercase dispuesto a demostrar que él (en solitario) también tiene una discografía. Como no, comenzó el concierto tocando temas de los Stones Roses como el himno absoluto de los 90 que es I wanna be adored. Un buen comienzo que revolucionó a los asistentes y aplacó un poco la sensación de que en solitario no llega a la calidad que consiguió con su grupo. De su discografía repasó algunos temas de discos anteriores al Solarized (Fiction, 2004) (que recibió más protagonismo en el escenario). Por ejemplo golden Gaze o F.E.A.R., de los discos Golden greats (Interscope, 2000) y Music of the Spheres (Polydor, 2001) respectivamente.

Ian Brown
Pero ya decimos que fue Solarized el más representado. De él extrajo por ejemplo Longsight M13, Time is my everything (de las más interesantes del disco), la aburrida The Sweet Fantastic o la comercial Keep what ya got. En resumidas cuentas una interesante (y poco más) actuación de este inglés del que todos esperamos un trabajo que le ponga donde le corresponde. O quizás donde le gustaría estar.
Textos: José L. Gallego y Sergi Serrano
Fotos: Sergi Serrano

