Fleetwood Mac
Colaboradores | 25 Octubre 2005
Integrantes: Peter Green, Mick Fleetwood, John McVie, Christine McVie, Stevie Nicks, Lindsey Buckingham (estos los mas destacados; pero por la banda han pasado también otros 10 músicos).
Cuando empezó su carrera: 1967 (Formado por ex-miembros de los Bluesbreakers de John Mayall)
Un par de albums (los más populares): Then Play On, Rumours, Tango In The Night. Leer más
Teenage Fanclub – Man made
Francisco José Fernández | 19 Octubre 2005
Primer álbum en cinco de años de Teenage Fanclub, si no contamos aquel Words of wisdom and hope (Alternative Tentacles, 2002) junto a Jad Fair. Para la producción de este Man-made (Merge, 2005) escogieron a John McEntire, líder de Tortoise y que gustosamente ofreció a los escoceses el estudio de grabación que posee en Chicago. Una vez más, el trabajo de composición se reparte entre Blake, Love y McGinley, con cuatro aportaciones cada uno.
Ya con el comienzo de It’s all in my mind podemos apreciar los pequeños cambios con respecto a sus discos desde Grand Prix (DGC, 1995). La batería y las guitarras suenan diferentes, algo tratadas y más artificiales, además de efectos sonoros que otorgan a los temas unos matices que se nos irán revelando en sucesivas escuchas. Pero, pese a la mano de McEntire, las canciones mantienen la misma esencia de siempre. Falling leaves y Time stops, por ejemplo, sirven perfectamente para definir este nuevo trabajo. Y es que, aunque en un principio pueda parecer lo contrario, los estribillos y las melodías que han acompañado al grupo durante estos últimos diez años siguen estando ahí. Las influencias de los Byrds, Big Star, Beatles o Beach Boys siempre aparecen cada vez que se habla de la banda, ya sea una biografía, un directo o, como en este caso, un nuevo álbum. Pero es que acaba siendo necesario tras escuchar armonías tan acertadas como las de Save o la deliciosa Cells. A destacar también Only with you, de lo más básico y delicado que han grabado en mucho tiempo. Un bello tema construido alrededor de un piano y un loop de batería que resulta de lo más directo y encantador de Man-made.
De nuevo podemos concluir con una valoración positiva de un disco de Teenage Fanclub (y van…). Man-made es un pequeño paso al frente manteniendo el espíritu de siempre. No lo encontraremos entre lo más destacado de su discografía, ni siquiera entre lo mejor del año en la multitud de listas que se confeccionan. Pero es igual, ya que aquí hay buenas canciones para escuchar repetidamente, algo en lo que los escoceses se licenciaron hace mucho tiempo.
Nacho Vegas (Madrid, 07-10-05)
Colaboradores | 15 Octubre 2005
Salió Nacho Vegas en solitario, con chaqueta negra y sin efectos de voz. Empezó cantando Cerca del cielo, y no fue hasta la última estrofa cuando dieron la cara Las Esferas Invisibles, un tanto frías al principio. La pequeña sección de metales que de vez en cuando hacía aparición por escena era la principal novedad. El pretexto fue la presentación en sociedad del Ep Esto no es una salida (Limbostarr, 2005), del que realmente no se tuvo noticia porque ni se había publicado aún ni el asturiano cantó nada extraído del mismo. En los bises se escuchó un solo estreno (canción muy a lo Nick Cave en From here to eternity, con una puesta en escena realmente memorable), pero, al fin y al cabo, ¿acaso hace falta excusa alguna para ver a Nacho Vegas en directo?
Entre sus canciones y los ácaros de la moqueta del teatro Calderón, más de uno se fue de allí con urticarias de cuerpo y alma. “Una noche salí, vi a un anciano morir, me quedé y le robé su dentadura postiza; y ahora sí, ya te puedo mirar y lucir a la vez una enorme sonrisa”. Canción a canción fue escribiendo su estatuto de autonomía, con buena letra y ganándose a un público que aplaudió a más no poder temas como Blanca o Al norte del norte, desempolvados para la ocasión.
Si El Canto del Loco reivindica las zapatillas (¿¡!?), Nacho Vegas coge el rock’n’roll y se pone las botas. Tomemos, por ejemplo, Canción de Palacio #7 o Perdimos el control, repartiendo minas antipersonas por las butacas. El que antaño se proclamaba “nuestro cantautor de extrema izquierda favorito”, sigue su perenne maduración en los palos del rock con las constantes deontológicas de artistas de su corte: actitud nihilista, apología de la intoxicación, exaltación del suicidio para solucionar problemillas… Pero nada de esto debe condicionar nuestro juicio: la calidad de Nacho Vegas se sale de los percentiles.
Mientras el numeroso público (indie indie) echaba cuentas y apostaba por qué canción del disco pondrían como “canción del año” en la Rockdelux, llegó El Salitre, La canción de la duermevela o Etcétera. Intercalaba estos temas de discos anteriores, con los del último Desaparezca aquí (Limbostarr, 2005), que casi se cepilló entero. “Y la fiesta se acaba, ahora que yo empezaba a sentir que aquel juego era cruel…”, eso es lo que se experimentó en la sala cuando tras hora y tres cuartos sonó El jardín de la duermevela y el concierto acabó; pero antes, ya había despachado la triste y preciosa estampa dibujada en Ocho y medio y había sorprendido con los arreglos de metales en El hombre que casi conoció a Michi Panero, (arreglos que le dieron una dimensión épica e incluso festiva).
Es obligatorio destacar el homenaje a Leonard Cohen adaptando The stranger song al castellano. Todavía recordamos que esta canción ya estaba en su repertorio en aquel concierto de hace unos cuatro años en el Village Green de Málaga. Que tomen nota los que tanto se quejan de lo mal que va la industria musical: en cuatro años un disco doble, dos largos y cinco cortos, junto con variadas colaboraciones literarias y cinematográficas. Fruto de todo esto, el ex Manta Ray puede presumir de tener más de una docena de muy grandes canciones (entre ellas, la más celebrada del concierto sin duda fue Nuevos planes, idénticas estrategias).
En fin, al ver a Nacho Vegas se nos pasan por la mente, al menos, un par de asuntos: que no nos importaría invitarle algún día a un buen plato de los montes y que esperemos cumpla con su magno plan y nos sobreviva unos cuantos discos más.
Texto: Alfonso García
The Winnerys (Madrid, 4-10-05)
Ana F. | 12 Octubre 2005
The Winnerys volvían a tocar en la sala Moby Dick con motivo del aniversario de Pop Madrid. La noche prometía estar cargada de temas nuevos, ya que estos madrileños tardarán poco en sacar su segundo lp al mercado. Comenzaron a sonar los primeros acordes de Everyday, perteneciente al disco And…the winnerys (Rock Indiana, 2003), seguido de nuevas canciones llamadas Get into my life, Your fantasy y Evil devil, esta última con un cierto toque rockabilly que gustó mucho al público. Llegó el tema It must be…, cantado por Fausto, uno de los guitarristas del grupo, y acompañado por unos coros dignos de admiración, no sólo por la perfección de sus notas sino también por la complejidad armónica de cada melodía. Le siguió That magical wonder y otro corte nuevo, My daily ray of sunshine, esta vez algo más alejado de la tónica pop a la que Winnerys nos tiene tan acostumbrados.

Breaking the ice es uno de los temas más conocidos del grupo y, cómo no, de los más coreados y bailados por el público; esa noche no fue diferente, y se llevó el premio a la canción más aplaudida. Tras ella, How I miss you, otro tema nuevo, y la divertida Mr. Cupid´s puppet show, que fue acompañada por solos de batería alternados con golpes efectistas de guitarras. The guy with to houses, que la banda dedicó al público, fue uno de los temas con los que los músicos parecían bailar más que los presentes en la sala. Más novedades, Your credibility´s shot, estupenda canción con buenos coros vocales y rítmicamente muy variada, y Urban lady blues que, como su nombre indica, posee un punto de blues y soul bastante marcado, incluyendo un largo solo de guitarra.

The Winnerys abandonaron el escenario y un potente foco de luz quedó iluminando uno de los amplificadores del grupo. Parecía que el show no había acabado, y así fue como el escaso público que ocupaba la sala aplaudió tímidamente para pedir más temas. El grupo volvió al escenario y, tras dar las gracias correspondientes a su público, discográfica y organización de Pop Madrid, ofreció dos temas más de antiguo repertorio, I´ll be waiting for you -quizá una de las interpretaciones menos relucientes de aquella noche- y It´s up to you, repleta de energía y perfecta para terminar una velada llena de nuevas melodías pop y canciones pegadizas perfectas para terminar un nuevo día a ritmo de los sesenta.

Autor: Ana F.
Fotos: Andrés Cabanes
Quique González – La noche americana
Colaboradores | 9 Octubre 2005
El “cantautor” (que difícil es aplicar a veces este término dadas las connotaciones que tiene) madrileño Quique González le hizo un corte de mangas a la industria musical después de varios encontronazos con discográficas y managers. Desde entonces se autoedita los discos a través de su propio sello aunque, eso sí, ahora le distribuye El Diablo. Lo bueno que tiene esta forma de producción es que a uno le permite hacer lo que le dé la gana (siempre que la economía lo permita, claro), y vistos los resultados de su quinto y último disco, La noche americana (Varsovia Records/El Diablo, 2005), parece que merece la pena. Sobre todo si se tiene la suerte de contar con Richard Dodd (Tom Petty, Johnny Cash o George Harrison ) para su masterización.
El álbum está producido por dos colaboradores habituales del madrileño: José Nortes y Carlos Raya. Este último, a la sazón guitarrista en el disco, se convierte en una presencia imprescindible, de forma que define con claridad el sonido de todas sus canciones, ya desde la primera, Vidas cruzadas. Aunque quizás sea en temas como Kid Chocolate -con unos potentes riffs de guitarra cercanos a músicos como Stevie Ray Vaughan- o Me agarraste -en la que participa Jorge Drexler aportando su voz a los coros- donde se “luzca” más el guitarrista.
El disco destila, en lo musical, influencias americanas por los cuatro costados: en algunos momentos podría recordar a Ryan Adams o a Tom Petty. Incluso canciones como la irónica Justin y Britney se acercan a la búsqueda de los orígenes musicales americanos de Mark Knopfler. En lo literario nos encontramos con escenas y pasajes cien por cien cinematográficos, como la historia de El campeón, en ese verso robado a Sabina sobre Steve McQueen (Días que se escapan) o en Hotel Los Angeles, inspirada en Toni Soprano (protagonista de una serie de televisión más cinematográfica que algunas de las últimas producciones de Hollywood).
La noche americana es, en comparación con su anterior trabajo, Kamikazes enamorados (Varsovia Records, 2003) –toda una delicia acústica y minimalista, presente en éste en canciones como Nunca escaparán– un disco muy roquero, que combina la fuerza de sus canciones más potentes (la mencionada Kid Chocolate) con la delicadeza de las más introspectivas como Hoteles solitarios, o incluso los temas evolucionan desde uno a otro como 73 (¿he hablado ya del bien hacer de Carlos Raya a la guitarra?).
En fin, hablamos de trece grandes canciones (sin contar las cinco grabadas en directo que incluyen las diez mil primeras copias en una edición limitada) de uno de los músicos a los que no hay que perder de vista, porque se ha hecho un hueco, con todo derecho, en este pequeño y difícil lugar que es el mercado musical español. Quizás la única pega que podría ponérsele es su estilo para cantar, como si no pudiera separar los dientes (expresión robada a Pablo de PopMadrid y que define muy bien al madrileño). Pero si Bob Dylan, Leonard Cohen o, por poner un ejemplo más cercano, Joaquín Sabina han podido lograr el estatus que tienen, será por algo. Y como siga así, seguro que Quique González también lo logrará.
Andrés Cabanes
Franz Ferdinand – You could have it so much better
Francisco José Fernández | 6 Octubre 2005
La banda del momento, Franz Ferdinand, se enfrenta al temido y difícil segundo álbum. Y más después del apabullante éxito tanto de crítica como de público de su debut el pasado año, con Take me out al frente de un puñado de temas divertidos, ingeniosos y bailables. Todo ello con unas estructuras en donde predominaban los cambios acelerados de ritmo y melodías pegajosas y aparentemente sencillas. Más difícil aún: tenían que demostrar que no eran un “hype” (como los Who o los Kinks en su momento, digo yo) y, por tanto, grupo de un buen disco y adiós muy buenas.
You could have it so much better (Domino, 2005) aprueba con nota alta. Muy alta. La razón es que han hecho un disco prácticamente redondo. Tal vez si hubieran grabado uno o dos pelotazos más en vez de meter algo más prescindible (Walk away, por ejemplo, y aun así puede ser un éxito bastante apañado) se quedaría en redondo a secas. Pero habrá que esperar. Por lo demás, nada que reprochar a este segundo trabajo. Siguen utilizando la misma fórmula pero con mejores ingredientes. Además de piezas sonoras deslumbrantes (The fallen, Do you want to, This boy, etc.), el grupo ha sabido introducir elementos innovadores dentro de su característico e imitado sonido. Ahí están la delicadeza y amargura de Fade away o Eleanor, put your boots back on, esta última una deliciosa golosina con sabor a Ray Davies y a The Beatles.
También podríamos hablar de una producción más pulida o temas más “arriesgados” (Outsiders) aunque igualmente efectivos. Pero no hace falta, el conjunto habla por sí mismo. You could have it so much better es de los pocos discos de este año que conjugan de forma acertada todas las virtudes de un grupo en forma de canciones, que al fin y al cabo es lo que importa.
La costa brava – Costabravismo
Colaboradores | 5 Octubre 2005
En un nuevo ejemplo de inspiración y creatividad, La Costa Brava ha publicado un nuevo CD, Costabravismo (Mushroom Pillow, 2005), el segundo que publican con la discográfica madrileña y que, al tratarse de una edición limitada, sólo se puede comprar a través de una gran superficie comercial dedicada a la música y de la tienda online del sello. Con el subtítulo de “el experimento es el experimento”, no es ni un álbum, ni un EP, sino un single, o al menos eso es lo que dicen ellos, porque hablamos de un compacto que recoge diez temas (!). En palabras del propio Sergio Algora, se trata de “un single que sigue las directrices que el costabravismo se autoimpone como forma de vida y para matar el tiempo”. ¿Y qué es el “costabravismo”? Ni el propio Fran Fernández lo sabe.
En lo musical, encontramos diversidad de estilos: desde la balada con sabor añejo a lo “década de los 50″ (Nadie sabía que estaba muerto) a melodías que podrían ser propias del folklore castellano (Novias con el pelo largo), pero en general lo que tenemos en este “single” son una serie de canciones al más puro estilo de La Costa Brava. Eso sí, a veces da la sensación de que , en comparación con el buen resultado obtenido en su anterior trabajo, Llamadas perdidas (Mushroom Pillow, 2005) es mucho más pobre en cuanto a arreglos y acabado final.
Para rematar el CD, nos encontramos con tres de los mejores temas del disco. Como no podía faltar una versión, en Costabravismo se incluye una cover de Can’t Take My Eyes Off You, rebautizada al castellano como Super poder. Le sigue No me importa, una bella canción de amor y, para cerrar este particular single, Olvida el ayer, broche de oro para este “experimento”. La verdad es que da gusto encontrarse en el negocio musical gente que, como Fran Fernández y Sergio Algora, todavía mantienen este tipo de inquietudes por no quedarse estancados en el mercado.
Andrés Cabanes
CocoRosie – Noah´s Ark
Ana F. | 4 Octubre 2005
Cocorosie se mantienen fieles a su caja de música llena de sonidos oníricos y letras que critican algunas cosas que andan mal por este mundo, aunque también queda espacio para hablar sobre mundos paralelos en el que todo lo malo de nuestra realidad se torna en un buen sueño.
El arca de Noé se abre con K-hole, sorprendentemente parecido a ciertos temas de La maison de mon rêve (Touch and Go/Green Ufos, 2004), el anterior trabajo de las hermanas Casady. Beautiful boyz enamora con las voces de Antony (de Anthony and the Johnsons) y Bianca, los sonidos animales de Bear hides and buffalo inquietan y los coros de Armageddon recuerdan a algo místico. Estos son algunos de los ejemplos que podemos encontrar en el nuevo disco del curioso duo formado por Sierra y Bianca, que esta vez han contado con colaboradores de lujo como Devendra Banhart, el mencionado Antony, Grez Rogove (batería del grupo Flesh) o Diane Cluck (cantautora folk).
Noah´s ark (Touch and Go/Green Ufos 2005) es, quizá, un disco con temas muy originales y más trabajados a nivel melódico que su predecesor, aunque los arreglos de samplers y grabaciones de objetos varios como acompañamiento no han cambiado mucho su forma. Sin embargo, aún podemos descubrir sorprendentes efectos como las burbujas que suenan en The sea is calm o la letra de Brazilian sun, interpretada en un castellano más o menos comprensible. Aunque Cocorosie intenta mantener ese sonido lo-fi que tanto les caracteriza, parece que este nuevo trabajo ha sido elaborado de forma menos visceral y más razonada, lo cual se nota positivamente en temas como Noah´s Ark, con una bonita letra, o Bisonnours, una canción redonda y que, a modo de curiosidad, tendría muchas papeletas para ser un gran éxito comercial si estuviera producida según los cánones del pop convencional actual.
El caso es que Cocorosie no pretenden apearse del estilo con el que comenzaron sus andaduras: sus letras siguen siendo críticas con la sociedad, las melodías vocales continúan con ese toque oldie, siempre acompañado por un sonido rasgado, cálido y ensoñador. Probablemente, lo más recomendable sea escuchar Noah´s ark varias veces antes de tener una opinión definitiva sobre el disco, ya que con el paso del tiempo las canciones van ganando en solidez.

