Bombones – Bombones
Colaboradores | 29 Septiembre 2004
El año pasado, Rock Indiana organizó la I Edición del Concurso de Maquetas 5euros.com para descubrir y promover nuevas bandas. Los ganadores fueron los sevillanos Bombones, que tras un año publican su álbum debut homónimo. La grabación, mezcla y producción del disco ha corrido a cargo de Paco Loco, que ha grabado y producido a grupos como Australian Blonde, Sexy Sadie, Nacho Vegas, Carrots o Manta Ray. Además, Paco ha grabado teclados, guitarras y pedal steel en algunos temas junto a Juano (voces, guitarra y teclados), Francis (guitarras, coros y armónica), Eduardo (bajo) y Goyo (batería y percusión). Como resultado más evidente cabe destacar la excelente calidad que un grupo nuevo como Bombones presenta, si bien es cierto que se podría haber incidido con mayor intesidad en las peculiaridades de la banda en aras de obtener un sonido más personal.
El disco arranca con Mary Jane tema homenaje a Spiderman de contundente y guitarrero pop que avanza con bastante fidelidad cuáles van a ser los rasgos recurrentes de la música de los Bombones. Un error en la composición del disco hace que el segundo tema del CD no sea Blue tal y como dice la carátula sino This guy is in love with you, una balada de corte clásico en la que los arreglos de sintetizador empañan la sutileza de su composición. Nos encontramos entonces, ahora sí, con Blue, el mejor tema de todo el disco. Es una de esas canciones de corte sencillo, con una armonía casi inmutable a lo largo de la composición, pero que exprime al máximo los cambios de intensidad y la superposición y alternancia de instrumentos. Si además le añadimos unos coros pegadizos en el estribillo y un final de esos que te dejan con ganas de más, nos encontramos con una Gran Canción, con mayúsculas.
Tras este buen comienzo nos encontramos con una sucesión de temas bastante irregulares que alternan la presencia preeminente de las guitarras o de los teclados. De los temas guitarreros destacan Mr. Sun (The king of Galaxy), el contundente Love shines y el gran cierre del disco Bugs and birds. De entre aquellos en los que el órgano es el instrumento predominante hay que mencionar Lily o el increíble grove de The joint is on the ground. Mención aparte merecen dos canciones: por un lado tenemos una bella composición acústica propia de Nick Drake llamada It’s really hard to say no y por otro, Photographs, con un final guitarrero digno del mismísimo Andy Summers.
En resumen, las composiciones de Juano son buenas y tienen muchas posibilidades. Otra cosa es su materialización que, si bien está muy lograda y presenta notables aciertos en lo que se refiere a arreglos, deja la impresión de no haber aprovechado todo el potencial de la banda. Si siguen por este camino, Bombones habrán llegado para quedarse y pasarán a engrosar las listas de “talentos consagrados” en lugar de la de “jóvenes promesas”.
Bombones – Bombones
Colaboradores | 27 Septiembre 2004
El año pasado, Rock Indiana organizó la I Edición del Concurso de Maquetas 5euros.com para descubrir y promover nuevas bandas. Los ganadores fueron los sevillanos Bombones, que tras un año publican su álbum debut homónimo. La grabación, mezcla y producción del disco ha corrido a cargo de Paco Loco, que ha grabado y producido a grupos como Australian Blonde, Sexy Sadie, Nacho Vegas, Carrots o Manta Ray. Además, Paco ha grabado teclados, guitarras y pedal steel en algunos temas junto a Juano (voces, guitarra y teclados), Francis (guitarras, coros y armónica), Eduardo (bajo) y Goyo (batería y percusión). Como resultado más evidente cabe destacar la excelente calidad que un grupo nuevo como Bombones presenta, si bien es cierto que se podría haber incidido con mayor intesidad en las peculiaridades de la banda en aras de obtener un sonido más personal.
El disco arranca con Mary Jane tema homenaje a Spiderman de contundente y guitarrero pop que avanza con bastante fidelidad cuáles van a ser los rasgos recurrentes de la música de los Bombones. Un error en la composición del disco hace que el segundo tema del CD no sea Blue tal y como dice la carátula sino This guy is in love with you, una balada de corte clásico en la que los arreglos de sintetizador empañan la sutileza de su composición. Nos encontramos entonces, ahora sí, con Blue, el mejor tema de todo el disco. Es una de esas canciones de corte sencillo, con una armonía casi inmutable a lo largo de la composición, pero que exprime al máximo los cambios de intensidad y la superposición y alternancia de instrumentos. Si además le añadimos unos coros pegadizos en el estribillo y un final de esos que te dejan con ganas de más, nos encontramos con una Gran Canción, con mayúsculas.
Tras este buen comienzo nos encontramos con una sucesión de temas bastante irregulares que alternan la presencia preeminente de las guitarras o de los teclados. De los temas guitarreros destacan Mr. Sun (The king of Galaxy), el contundente Love shines y el gran cierre del disco Bugs and birds. De entre aquellos en los que el órgano es el instrumento predominante hay que mencionar Lily o el increíble grove de The joint is on the ground. Mención aparte merecen dos canciones: por un lado tenemos una bella composición acústica propia de Nick Drake llamada It’s really hard to say no y por otro, Photographs, con un final guitarrero digno del mismísimo Andy Summers.
En resumen, las composiciones de Juano son buenas y tienen muchas posibilidades. Otra cosa es su materialización que, si bien está muy lograda y presenta notables aciertos en lo que se refiere a arreglos, deja la impresión de no haber aprovechado todo el potencial de la banda. Si siguen por este camino, Bombones habrán llegado para quedarse y pasarán a engrosar las listas de “talentos consagrados” en lugar de la de “jóvenes promesas”.
Andrés Cabanes
Marbella Grill Festival (Marbella, 18-09-2004)
Francisco José Fernández | 25 Septiembre 2004
Del 9 al 18 de septiembre tuvo lugar el primer Marbella Grill Festival. Durante más de una semana se celebraron multitud de actividades relacionadas con el mundo de la música y todas ellas de forma totalmente gratuita. Una propuesta más que interesante y necesaria, ya que son pocas las ocasiones en que podemos disfrutar de eventos similares en la Costa del Sol. El Cortijo Miraflores sirvió de escenario para las mesas redondas: una dedicada a la industria discográfica y otra a la relación entre la música pop y el cine. También se proyectaron (cine de verano) la muy recomendable 24h. party people y 1, 2, 3 al escondite inglés. Además, desde el día nueve pudimos disfrutar de una exposición dedicada a Subterfuge Records y a la Fotografía y la Moda en la Movida (ésta última se prolongó hasta el día 24).
Y, por supuesto, también hubo muchas y buenas dosis de música en vivo. Alfonso Santiesteban y Jose Manuel Ramírez (del grupo Tabletom) estuvieron en Miraflores mientras que Teenagers y Caradefuego actuaron en el Premiere Club. El concierto del día 18 en el Parque Vigil de Quiñones sirvió para cerrar estos diez días de festival. Con el olor de las chuletas y la cerveza siempre presente, a las una de la tarde comenzó a sonar la música en el Escenario Aperitivo por el que pasarían multitud de dj’s: Jesús Ordovás, Florent y yo (de Los Planetas), Josema Dalton, Antonio Díaz, Chaparro, Gorrila, Juanito Morales, Fabí, JRíos, Dillys e Iván Espejo & Dj Hens junto a Ninfah. Y, a partir de las cinco, se pondría en marcha el Escenario Picnic con un cartel más que interesante: Ganjazz, Airbag, Profesor Popsnuggle, Lori Meyers, Mastretta y Alfonso Santiesteban & The Free Soul Band.
El primer grupo en aparecer sobre el Escenario Picnic fueron Ganjazz. La historia de estos malagueños se remonta hasta hace un par de años, cuando Emilio, Jose, Lucas y Torres comenzaron a tocar juntos gracias a distintas jam sessions organizadas a lo largo de la costa. Pronto se uniría a ellos Adrián, procedente de Cuba, que se convertiría en el flautista de la banda. Mientras ofrecían sus conciertos y la formación se iba consolidando, Ganjazz buscaban a alguien “que coronara nuestra música con descargas reivindicativas de carácter social y que estuvieran bañadas de una mijilla de alegría, ironía y sobretodo frescura”. El mijeño Ale encajaba perfectamente en el perfil requerido y el grupo se completó al fin. ¿Qué ofrecen en concierto? Ni más ni menos que lo que pretenden: buenas dosis de funk, jazz y rock que sirven de apoyo para unas letras que, como ellos mismos buscan, tratan diferentes temas sociales. Todo ello sin perder el humor, los bailes y una tremenda energía que puso en moviemiento a los asistentes al Parque Vigil de Quiñones.

Ganjazz
El Escenario Picnic había comenzado con un muy bien ambiente mientras, a pocos metros, el Escenario Aperitivo continuaba con su imparable sesión de música para todos los gustos (desde grupos como Oasis o Los Planetas hasta Rafaella Carrá pasando por Raphael… Una gozada, y lo decimos en serio).
¿Tocaron Airbag toda su discografía en los apenas cincuenta minutos que estuvieron encima del escenario? Creemos que no, pero poco les faltó. Su influencia musical más importante son Los Ramones (reconocido por ellos mismos), y muchas eran las camisetas que recordaban al recientemente fallecido Johnny (incluso Pepe llevaba una pegatina de ellos en el bajo), lo que llevaba a pensar que aquello podría convertirse en un improvisado homenaje. Sin embargo, los protagonistas fueron ellos y sus trallazos guitarreros de dos minutos y medio que conforman Mondo cretino (2000), Voy a acabar con el invierno EP (2001) y Ensamble cohetes (2003), sus tres trabajos de estudio hasta el momento. Temas como Big acuarium, Quiero verano (de lo mejor) o La chica nueva hicieron las delicias, sobre todo, de un buen puñado de seguidores que se sabían las letras al dedillo. Nos alegramos por ellos, pero Airbag, pese a su buen hacer, llegan a saturar en algunos momentos.

Airbag
Gran concierto el que dieron los almerienses Profesor Popsnuggle. Presentaron casi al completo su nuevo disco, Turismo, un maravilloso compendio de buenas melodías guitarreras que, como ellos mismos han comentado, recuerdan a ”los años 60, hoteles, Torremolinos, playas y guateques”. Vamos, que su actuación venía de perlas en este Marbella Grill Festival. Lejos ha quedado la época, allá por el 97, en que les comparaban con Los Planetas. Su estilo es completamente diferente en la actualidad, tanto musical como estéticamente. Ataviados con ajustadas camisas, corbatas y alguna chapa (¡viva los mods!), comenzaron su actuación ofreciendo pinceladas de todo lo que vendría después: melodías bien construidas y pegadizas, letras desenfadas, buenas guitarras… Todo ello sin olvidar los coros al más puro estilo Beach Boys y unos teclados deliciosos que convierten a Profesor Popsnuggle (nombre sacado de una serie televisiva de los ochenta) en un grupo más que interesante. Sólo hay que escuchar temas como No sé que hacer, Eterno masculino, La maleta o El turismo. Hubo menos público que en la actuación de Airbag, pero más carcajadas y bailoteo. Y, por supuesto, mejores canciones.

Profesor Popsnuggle
Casi todo el mundo sabe que Viaje de estudios de los granadinos Lori Meyers es uno de los discos revelación de este 2004. Lo mejor de todo es que, tanto los juegos de voces como las guitarras del disco, están llevadas de forma muy correcta a un más que notable directo. Comenzaron con la canción que da título al álbum para seguir con casi todos los temas que conforman el mismo. Parapapá (de lo más psicodélico que tienen) fue uno de los mejores momentos junto con Tokio ya no nos quiere. Pero es díficil quedarse con alguna: Mujer esponja, De superhéroes, Ya lo sabes… Tras casi una hora de concierto, el grupo terminó con un tema inédito y que, según ellos, saldría en breve. Una canción (de la que no dijeron el título) que sirvió para mostrarnos, una vez más, su poderío encima del escenario. El tema comienza lentamente, apoyado en un ritmo de batería similar al de Tomorrow never knows para, poco a poco, introducir unos coros que terminan con una explosión de guitarras y que sirve para que el grupo desaparezca del escenario Picnic. Dejaron muy buen sabor de boca entre los asistentes al Parque, que contó con la mayor afluencia de público desde que se abrieran las puertas.

Lori Meyers
Después vendrían las actuaciones de Mastretta y Alfonso Santiesteban & The Free Soul Band a las que, desgraciadamente, no pudimos asistir.
Desde aquí solo podemos dar la enhorabuena a los organizadores de este primer Marbella Grill Festival. Un evento completamente novedoso en el sur de España, donde hemos podido disfrutar de muchas e interesantes actividades, conciertos, debates… y todo ello con una organización a la que no podemos poner ni un pero. A seguir así.
Texto y fotos: Francisco José Fernández Luque.
Ron Sexsmith – Retriever
Santi Hurtado | 16 Septiembre 2004
En este álbum, que hace el número siete en la carrera de Ron Sexsmith y que comenzara allá en 1991 con Grand opera lane, el artista -y delineante- canadiense se rodea de grandes amigos para lograr un sonido más optimista de lo habitual. De esta novedad nos percatamos desde el comienzo de el contagioso From now on, donde el ritmo trepidante del bajo de Martín Terefe -a la sazón productor del disco- se combina con el piano de Ed Harcourt, colaborador también en otros dos temas del álbum. Este optimismo se mantiene en Not about to lose, ayudado por los arreglos de cuerda, o en Happiness.
La influencia de Elvis Costello es notable a lo largo de todo el disco, sobre todo en temas como el citado From now on, Imaginary friends o la brillante Wishing wells (probablemente la mejor canción del álbum). El ritmo se rompe con alguna balada, como Tomorrow in her eyes con ecos a Rufus Wainwright, o la sedosa Whatever it takes, donde Ron Sexsmith demuestra con su voz que es capaz de abarcar diversos estilos. En este último caso aborda el soul más clásico, evocando a Marvin Gaye o Bill Withers, al modo en que Lambchop han adoptado en sus discos más recientes.
Además del citado Ed Harcourt, también colabora el batería de Travis, Neil Primrose, en cuatro canciones. En alguna de ellas, como en Dandelion wine, la impronta de Paul Mc Cartney también es visible. El productor y compositor Daniel Lanois, protector y amigo de Ron Sexsmith, curiosamente no aparece entre los créditos como colaborador del disco, sino como autor de las fotos del mismo, tal vez para hacer notar que este músico no necesita grandes padrinos para demostrar su valía.
The Devastations – The Devastations
J. Ismael Rodríguez | 16 Septiembre 2004
Australia es un lugar único dentro de la cultura popular. Una isla-continente que se ha forjado un lugar propio en el mundo del entretenimiento. Cuna de actores y actrices de éxito, base de algunos de los hallazgos más interesantes del cine popular y, en lo que más nos afecta para esta crítica, origen de algunos grupos de gran interés. Desde el pop-rock puro de INXS a la naturaleza torturada de un Nick Cave.
Este último es en el que nos tenemos que detener en esta ocasión, pues tanto en él cómo en su primer grupo, The Birthday Party, nos podemos encontrar la génesis de estos recién llegados a la escena musical. Una génesis necesariamente oscura que ha tamizado a un conjunto de músicos que ya habían demostrado su solvencia de sobra con su anterior banda, Luxedo. Tras desbandar a esta en plena gira, inmediatamente se inició esta nueva aventura, que ya ha sido aplaudida por gente como Rowland S. Howard (antiguo guitarrista de The Birthday Party) o les ha servido para ser teloneros de Tindersticks en su gira europea.
Desde luego su orientación queda clara viendo quienes les avalan, y ésta no es otra que la melancolía, con una gran presencia del sentimiento de pérdida en todo momento. Rowland S. Howard dice que su música gira en torno al silencio, a llenar el silencio, y posiblemente tenga mucha razón, porque cuando The Devastations suenan es casi inevitable olvidarse de lo que nos rodea, sumergirnos en nosotros mismos.
Las cartas se ponen sobre la mesa desde un principio, un instrumental maravillosamente ejecutado en He wasn’t like that when I knew him que establece el camino a seguir en la escucha. Las cuerdas aportan sentimiento, el piano tranquilidad, parecemos deslizarnos frente a un paisaje desolado, que pronto se verá devastado. Porque el segundo corte del álbum consigue ir más allá, hasta el límite de la soledad. Loene es su nombre, claramente nacido del desierto australiano, de la carretera sin fin y del oeste de leyenda. Contundente desde sus primeras notas y dejando que la voz femenina de Emilie Martin (también ex-Luxedo, aunque no miembro de The Devastations) dé el contraste con sus frases en francés. Una pareja de temas que nos dejan claro que estamos ante un disco que no nos va a dejar impasibles.
Tras ellas nunca se pierde el norte. En Previous crimes nos acercamos a los mejores Tindersticks, con un tono intimista que no tiene nada que envidiar a éstos, potenciado por un uso tremendo de las cuerdas. En Hold me nos presentan por vez primera su locura guitarrera para romper un tema que, hasta esas explosiones, mantiene el ritmo reposado de los cortes anteriores.
Ausencia, el segundo instrumental del disco, significa un poco una fractura dentro del mismo. Corto y con un aire festivo se situaría a medio camino entre la barraca de feria y un cierto acercamiento a Piazzola. Nos sirve para iniciar el segundo bloque de este debut, formado por otros cinco temas. You can’t reach me now abre la senda en la dirección ya explorada por Previous crimes, mientras que We will never drink again da más importancia a la voz de Conrad Standish. Love doesn’t end like that, por su parte, es el momento más pop del disco, sin renunciar a que una atmósfera oscura y melancólica impregne todo el dueto de Standish y Martin.
Finalmente Under y Sleeping dogs cierran el álbum en un tono que oscila entre la pérdida y lo que sería, directamente, la desesperación. Under es el más duro de los dos, situándose en la línea de Hold me con el ataque instrumental mediada la canción que se repetirá al final de ésta. Sleeping dogs no deja de ser más tranquila y reposada, una canción ideal para regodearse en la propia desgracia, impregnada de noches sin sueño y de amores imposibles, pero con una ternura inusitada.
The Devastations dicen hablar de “pesar, rendición, lujuria, confianza y todos los sentimientos que puedas encontrar en medio”, y tienen razón. Su primer trabajo se erige en un disco que nos lleva de la mano a un paseo por el lado más tenebroso de la condición humana, condensado en 10 temas que se suceden de modo impecable frente a nosotros.
Azkena Rock Festival 2004 (Vitoria-Gasteiz, del 9 al 12 de Septiembre de 2004) Parte II
Sergi Serrano | 15 Septiembre 2004
Sábado 11 de Septiembre…

Azkena Rock Festival 2004Kuraia:

Kuraia
El sábado fueron los vascos Kuraia los encargados de abrir fuego. Aún con la gente medio desperdigada, sobre las cuatro de la tarde empezaba a tocar el cuarteto, que dio muestras de fuerza, coraje y distinción, pero la hora no acompañó a una de las pocas bandas locales del Azkena. Illuntasunari barre es el nombre de su segundo disco, del que sonaron algunos temas.
Jonny Kaplan & The Lazy Stars:

Jonny Kaplan & Lazy Stars
Jonny Kaplan no defraudó, y aunque su actuación era de los primeras un nutrido grupo de asistentes ya llenaba el escenario Azkena. The Lazy Stars son grandes músicos que acompañan a Kaplan, y decimos grandes porque su labor es para quitarse el sombrero. Sí, ese gran sombrero que llevaba Bugsy el batería, con Rik Sanchez a la guitarra y Ted Kamp completando una formación auténtica que brilla sin demasiada pompa.

Rik Sanchez
El show no pudo empezar mejor, ya que nos regalaron un tema nuevo realmente bueno llamado Keep rolling. La banda presentaba su último trabajo Ride free, editado en Portugal y España en este 2004 por Bittersweet Recordings. Un disco a tener en cuenta, que destella ese country-rock tan cercano a Gram Parsons (ídolo de Kaplan), Tom Petty o incluso a la unión mágica que tuvo Bob Dylan con The Band, pero que sonó aún mejor en directo. Versionar Everybody knows this is nowhere de Neil Young fue sin duda una estupenda manera de finalizar el mismo.
The Silos:

The Silos
El hispano-cubano Walter Salas-Humara es el artífice de esa fusión tan característica que ofrecen The Silos. Parapetados tras una dilatada carrera (llevan casi veinte años tocando y sacando discos), ofrecieron en el escenario San Miguel uno de los conciertos más esperados por buena parte del público, y dejaron asombrados a los que aún no los conocían.

Walter Salas-Humara
The Silos llegaron al Azkena con nuevo disco bajo el brazo, ya que este año han publicado When the telephone rings, y no dudaron en tocar algunos de sus temas, como la magnifica apertura The only love, con una guitarra acústica electrificada y con distorsión de Walter Salas que deja a uno de lo más parado. La banda interpretó también cortes de sus anteriores discos, como I’m straight del Susan across the ocean -editado en 1994-, I relieve del Laser beam next door -editado en 2001- y Satisfied de ese mismo álbum, que cerro la actuación del trío americano. Todo un acierto traer a esta banda que dejó a muchos de los asistentes perplejos con lo que ofrecieron en directo.
Backyard Babies:


El nuevo glam rock de los Backyard Babies cercano al punk-rock en muchos momentos, hizo vibrar al público asistente, obligándoles a mover la cabeza siguiendo el ritmo frenético y agresivo que avala a estos suecos. Empezaron con mucha fuerza gracias a Everybody ready, de su hasta la fecha último álbum Stockholm sindrome -editado en el 2003-, que parte del público empezó a canturrear. De ese mismo álbum sonaron A song for the outcast y también Say when, no sin antes dedicarla a las “señoritas” presentes.

Backyard Babies
Los Backyard Babies lograron descargar su energía desbordada y supieron enlazar temas del ya citado Stockholm sindrome con otros de sus anteriores discos. Prueba de ello el tremendo Star war de Making enemies is good -editado el 2001-. La respuesta del público hizo que tuvieran que volver a salir al escenario para dar un par de bises, como Brand new hate y su manera de hacer enemigos. Uno de los conciertos más explosivos del festival.
Matthew Sweet:

Matthew Sweet
Matthew Sweet pisaba por segunda vez España y estaba entusiasmado. Se le veía con muchas ganas, y desde un primer instante hubo ese “feeling” entre artista y espectadores que favoreció su pop-rock mas íntimo. Pero las guitarras tan rasgadas y sus melodías tan “beatlelmaniacas” en algunos momentos, fueron los principales protagonistas de uno de los conciertos más esperados del festival.

Matthew Sweet
Llegaba al Azkena con nuevo disco titulado Living things, del que tocó varios temas, aunque desbordó todas las expectativas y regaló algunas canciones antiguas que nos permitieron ver a una banda realmente conjuntada. Disfrutamos con The ugly truth de Altered beast, Death smile de su Kimi ga suki * raifu, o algunos temas del redondo Girlfriend, como Evangeline justo antes de terminar su setlist.
The Wildhearts:

Wildhearts
Los Wildhearts daban un toque de rareza al festival: entre tanto grupo americano, estos ingleses supieron satisfacer al público vitoriano con su particular hard rock. Y es que los primeros compases de Vanilla radio de su disco del 2003 Wildhearts must be destroyed descargaron energía por doquier. Hasta tuvieron un momentazo tocando algún tema de su gran disco debut, Earth vs. The Wildhearts, como es el caso de Everlone. There’s only one hell fue uno de los temas más coreados por los asistentes, que se estremecieron con los Wildhearts hasta el último instante.
The Screamin’ Cheetah Wheelies:

Mike Farris
Los americanos pisaban por primera vez Europa, y su exclusiva visita no defraudó en absoluto. Estábamos ante uno de los mejores conciertos del sábado y posiblemente del Azkena. Su enorme semejanza con los Black Crowes puede ser discutida, pero lo que sí que es de agradecer es que ambas bandas sean portadoras de poderosos sonidos rockeros.

The Screamin’ Cheetah Wheelies
Screamin’ Cheetah Wheelies se formaron en Nashville el 1990 y su principal virtud es la de fabricar buenos conciertos cada noche. Así, el que pudimos presenciar fue astuto y virtuoso, y además se pudieron explayar bastante por ser el último grupo en actuar en el escenario Azkena. Los guitarristas Rick White y Bob Watkins se fusionaron el uno con el otro y sus guitarras salpicaron clase y hermosura, aunque la voz de Mike Farris es la autentica batuta del grupo y su potencia y calidad es la que cuentan. La banda interpretó una buena muestra de las canciones más emblemáticas del grupo. Empezaron con I Dreamed de su fantástico disco Magnolia, siguieron con Shakin’ the blues de su primer disco homónimo Screamin’ Cheetah Wheelies editado en 1993. No dudaron en repasar su Big Whee (editado en el 2000) con su Boogie King y se dejaron para el glorioso final Ride The Tide con el publico del Azkena entregado al máximo. Privilegiados fuimos los que asistimos al estreno en el Viejo Continente de este sensacional grupo.
Violent Femmes:

Brian Richie
Y llego el turno a los Violent Femmes de empezar la recta final de grupos del sábado. La banda de Milwaukee empezó el concierto con ciertos altibajos que desconcentraron al público que tenia hambre de Flamin’ Groovies (al menos eso es lo que chillaban por las primeras filas). Pero bajo la tutela de Brian Richie la cosa se estabilizó y empezaron a ejecutar temas de su primer y exitoso álbum homónimo Violent femmes, editado en el 83. No dudaron en tocar la preciosa Blister in the Sun o la inquietante pero admirable Gone daddy gone, con ese xilofón tan esquizofrénico y característico. Un concierto memorable de una banda con una larga carrera y una gran experiencia encima de los escenarios, que hasta se atrevieron tocando Ring Of Fire del hombre que sería homenajeado el día siguiente, Jonny Cash.

Violent Femmes
Flamin’ Groovies:

Cyril Jordan
Una de las bandas más esperadas del festival, una de las grandes bandas de mediados de los 60, una de las mejores bandas de California, la respuesta americana a los Rolling Stones o a los mismos Beatles. ¡The Flamin’ Groovies tocaban en el Azkena!

Flamin’ Groovies
Empezaron a lo grande con ese Jumpin’ Jack flash homenajeando a los mejores Rolling Stones. Se les veía muy sueltos, con muchas ganas, pero el único miembro del grupo original, Cyril Jordan, no era suficiente para lo que pedía el público. Numerosos fans decepcionados ante tal concierto, al que muchos citaron como una tomadura de pelo. Los nuevos Groovies se centraron sobre todo en el disco Shake some action -editado en 1976-, ya que es uno de los favoritos de Cyril, y prueba de ello fueron los temas I can’t hide o Shake some action, que sonaron bien. Ésta era su única actuación del año, y dicen que la despedida de los Flamin’ Groovies. Se grabo todo el concierto para editarlo posteriormente en formato audiovisual, aunque tal vez no sea una buena idea.
Turbonegro:
Fue llegar al recinto del Azkena (apenas un par de horas antes del concierto) y ya pusieron pegas al ver que algunas cosas que habían exigido para tocar no estaban. Y querían romper el contrato como fuera, así que la organización tuvo que enviar a alguien a recorrerse Vitoria para encontrar esa botella de champagne francés tan especial para los Turbonegro.
Aun así los noruegos salieron al escenario, y con sus especiales y anecdóticas vestimentas repartieron su enigmático rock lleno de glam: Happy Tom el bajista del grupo con su sombrero de marinero, EuroBoy con su guitarra tan escalabrada y Hank Von Helvete haciendo de las suyas y liderando su banda.
Sin duda una gran edición la del Azkena Rock 2004. Veremos si el año que viene va creciendo en publico y calidad -difícil tarea– pero hay que destacar la labor de Last Tour International por su buena organización. Esperaremos ansiosos un año mas.
Fotos y Texto: Sergi Serrano.
Azkena Rock Festival 2004 (Vitoria-Gasteiz, del 9 al 12 de Septiembre de 2004) Parte I
Sergi Serrano | 15 Septiembre 2004

Azkena Rock Festival 2004El Azkena Rock Festival de este año ha sido la consolidación de un tipo de festival que tiene su público y que es un referente ya por su excelente organización y su grandeza que no para de progresar año tras año.
Viernes 10 Septiembre…
Stacey Earle & Mark Stuart:
Tras la presencia en la anterior edición de su hermano mayor, Stacey se presentaba en el azkena en compañía de Mark Stuart, su pareja sentimental, para presentar su maravilloso último trabajo, Never gonna let you go (2003, Envolver). A pesar de haber sido ubicados en principio a mediodía, la ausencia de los The Soundtrack Of Our Lives posibilitó que fuéramos muchos los que en base al retardo pudiéramos disfrutar del que a priori era uno de los platos más interesantes y sorprendentes del cartel de este 2004.

Stacey Earle & Mark Stuart
Aún así a primera hora de la tarde el auditorio era todavía escaso. El ambiente apocado y los alarmantes anuncios de tormenta se fundían bajo un sol de justicia. El contexto no invitaba al regocijo púlico, pero la cara de ambos a su entrada era de satisfacción y emoción, lo que acompañado de su clase y brillantez artística hizo que la audiencia se volcara con rapidez e interés a escuchar su música y disfrutar de la emotividad que desprendían. Dieron un exhaustivo repaso a su último trabajo interpretando temas como Cry night after night, Maybe That’s Just Me, Our world o la sensacional Never gonna let you go. Incluso se permitieron dejar de lado el radiante tema Me and man in the Moon sin que ello desluciera un ápice la valoración final de su interpretación.
[Oriol A.]
Mother Superior:

Jim Wilson
El guitarrista Jim Wilson es todo un espectáculo encima del escenario, gracias a esos movimientos perversos con su Fender Strato, descolorida con el paso del tiempo y los innumerables conciertos, en toda una relación de amor y poderío. Y es que los Mother Superior son algo mas que un grupo de rock: sus deudas setenteras con los Zeppelín o los Who no han sido olvidadas. Marcus Blake con su bajo y Jason Mackenroth a la batería completan el trío.

Marcus Blake
Venían al Azkena a presentar su ultimo trabajo 13 violets, pero más bien dieron un repaso a toda su discografía. Nos dejaron enormes temas como el Pretty in the morning del magnifico y casi insuperable Sin (editado en el 2002), con poses extras de Wilson enfilándose por los trastes de su guitarra. Buenas sensaciones tras ver a estos monstruos encima de lo más alto.
[Sergi Serrano]
Josh Rouse:
Tras su anterior paso por nuestro país, en pequeñas salas y como dúo acústico, el principal interés de volver a disfrutar de la música de este chaval de Nebraska recaía en el formato eléctrico con el que se anunciaba la actuación. Cuantiosos problemas de sonido no impidieron que Rouse ofreciera un concierto “casi” perfecto en el que desgranó los fabulosos temas de su último disco, a la vez que interpretó alguno de sus grandes éxitos como Miracle, Directions o Under cold blue stars.

Josh Rouse
En cualquier caso faltaba ambiente y comunicación con el público (bastante escaso), aunque varias veces él mismo intentó animarle sin excesivo éxito en temas tan amenos y radiantes como Slaveship o Love vibration. Si al hecho de ser un artista poco conocido para el gran público le sumamos que al Azkena acuden mayoritariamente rockeros de chupa de cuero y birra en mano, se deduce que aquel no era quizás su lugar. Una pena, pero a pesar de todo su calidad, elegancia y labor escénica es indiscutible, por lo que su presencia se salda con un merecido notable alto.
[Ana M y Oriol A.]
Urge Overkill:

King Roeser
Sí, el aura de Pulp Fiction les hizo famosos, pero menos mal que en el Azkena tuvimos Urge Overkill para rato: primero en la fiesta de presentación y después al día siguiente en el escenario Azkena. Elegancia y majestuosidad son las palabras que mejor caen sobre sus pies. Nash Kato con sus inseparables gafas de sol y King Roeser con sus mejores poses guitarreras ofrecieron un concierto plagado de buenas maneras y buen rock. A la batería Bonnie Queso que sustituyo a Nate Arling durante toda la gira.

Nash Kato y King Roeser
La reunificación de los Urge Overkill parece que es sólo temporal, ya que no tienen previsto sacar un nuevo disco. Sólo son pequeñas actuaciones para demostrar lo que no tenían que haber demostrado nunca, que el rock lo llevan en la sangre. Y sí, tocaron la versión de Neil Diamond Girl, you’ll be a woman soon con una clara ovación del publico de Vitoria. Lamentablemente era lo único que muchos habían ido a oír.
[Sergi Serrano]
Mark Lanegan:

Mark Lanegan
La oscuridad con la que Lanegan impregna su música se transforma en una pequeña obra de terror con su voz tan característica. Era una buena oportunidad de escuchar las canciones de su último trabajo Bubblegum (2004), y de las primeras sonó una de las mejores del disco y del concierto, Hit the city, aunque en esta ocasión la voz de PJ Harvey era suplida por la de una mujer con su sensual y parecida voz, en una combinación que sólo oír hizo que tembláramos de placer.

Mark Lanegan Band
Pero es que los temas este disco no pararon de sonar, como Methamphetamine blues, o ese Come to me tan frío y tan lóbrego como es habitual. Mark Lanegan sigue haciendo bien las cosas y estamos seguros de que no dejó a nadie indiferente esa noche.
[Sergi Serrano]
Fun Lovin’ Criminals:

Huey
Los neoyorquinos subieron al escenario del Azkena con una enorme tela detrás de sus espaldas en las que se adivinaba que estaban enamorados de su ciudad: “I Love NY”. Ahí estaban Huey (voz y guitarras), Mackie (batería y percusiones), y Fast, el hombre orquesta (bajo, trompeta, teclados, samplers y coros). El trío americano supo llegar al público con su mezcla de estilos que van desde el hip-hop hasta el funky pasando por el soul, rock…

Mackie y Fast
Los Fun Lovin’ Criminals se olvidaron de tocar sus ya clásicos, por así decirlo, pero se dejaron para el final ese Scoby snacks con el que consiguieron el éxito allá en 1996, cuando publicaron Come find yourself. Pero no se olvidaron tampoco de uno de sus ídolos, Barry White, en uno de los temas que lo homenajean, Love unlimited de su disco 100% Colombian. Un concierto con algunos altibajos, pero resulta realmente sorprendente lo que pueden hacer estos tres músicos americanos.
[Sergi Serrano]
Ryan Adams:

Ryan Adams
En busca de la heterogeneidad del público asistente, los organizadores del Azkena presentaron como cabeza de cartel a Ryan Adams, quien tras haberse fracturado la muñeca la primavera pasada retornaba a los escenarios para presentar sus dos últimos trabajos: Love is Hell y Rock & roll. Con algunos minutos de retraso salió al escenario portando guitarra y botella de vino en las manos, y saludando al público con inusual simpatía. Tras un “let’s have fun!” (vamos a pasarlo bien), comenzaron los primeros acordes de To be young. Impresionante, contundente, con un sonido fabuloso. Pero, sorpresa, no le acompañaban The Sweetheart Revolution, sólo Pemberton a la batería. El resto se asemejaba a una clásica banda de country, y sin dudar de la calidad de la misma, cabe preguntarse por la sorprendente ausencia de sus acompañantes habituales. Por momentos aquello parecía un ensayo y la improvisación y falta de espontaneidad eran constantes, lo que provocó más de un cambio en el set-list previsto. Faltaba energía, chispa, feeling, fuerza… Tampoco ayudaban los largos parones entre canción y canción, ni la estupidez de comentarios absolutamente innecesarios e incomprensibles para la audiencia. Pero fue la ausencia de sus temas más reconocibles y vibrantes y la cuantiosa interpretación de novedades y rarezas, lo que despertó el rechazo mayoritario del público presente.

Ryan Adams
Y a pesar de todo el concierto fue sublime. Se notó cierta recapacitación en la actitud escénica y una incuestionable recuperación física tras la grave rotura. Presentó temas de lo que suponemos será su nuevo disco (con evidentes semblanzas al Gold), que los afortunados allí presentes pudieron escuchar en primicia. El sonido de la guitarra y su voz sobresalían por encima de toda la banda, e impregnaban luminosidad a temas que como I see monsters (extraordinario momento musical), When the stars go blue o La ciénaga just smiled se encuentran entre lo más excelso de su repertorio. Cierto que esa introspección e intimismo no sean lo más idóneo para un festival de rock, pero aquellos que valoran su trabajo lo habrán agradecido. Ese New York, New York ralentizado devino aburrido y pretencioso, pero afortunadamente estuvo precedida de dos canciones como Touch, feel, lose o Don’t even know her name que seguro fueron celebradas por los fans allí presentes. Gran concierto que, ante la promesa hecha por Ryan de vuelta a Europa, incrementa las expectativas de cara a escenarios y audiencias más favorables.
[Ana M y Oriol A.]
DKT/MC5:

La presencia de artistas en claro declive suele estar atenuada por la estima que sus numerosos fans les brindan y por lo apreciable de poder escuchar temas clásicos de manos de sus propios autores. MC5 se presentaban con dos artistas invitados como Mark Arm (Mudhoney) y Lisa Kekaula (BellRays) que trataron de paliar con esmero la ausencia de Rob Tyner, pero que, a su pesar, no lograron evitar la mediocridad que el concierto desprendió.

Mediocridad acentuada por la imagen de espectáculo mil veces ensayado y carente de cualquier tipo de espontaneidad, rasgo característico del mismo en épocas ya muy lejanas. No cabe despreciar el trabajo hecho, pues su corrección fue incuestionable, pero sería propicio que el grupo se replanteara el seguir decepcionando con conciertos que desmerecen su legado artístico.
[Oriol A.]
Fotos: Sergi Serrano, excepto fotos Ryan Adams (Ana M).
The Hidden Cameras – Mississauga Goddam
Santi Hurtado | 12 Septiembre 2004
El numeroso grupo The Hidden Cameras hicieron un buen debut con su álbum The smell of our own el pasado año. Se han dado mucha prisa en sacar su siguiente disco, como si fuera una de esas bandas creadas desde la televisión que quisieran aprovechar su momento. Su sonido no puede considerarse demasiado original. Se encuentran más cercanos a The Proclaimers o Housemartins que a The Smiths (de los pocos grupos que sí se podían permitir el lujo de sacar un single cada mes y no despeinarse), pero con influencias del gospel y letras demasiado explícitas para ciertas emisoras de radio en el Reino Unido. Tampoco nos debería extrañar esta censura de los medios británicos, teniendo en cuenta que un grupo español, haciendo el mismo tipo de letras, difícilmente accedería a algún tipo de emisora comercial.
Ahora que tienen marcado un estilo, han decidido no hacer demasiadas concesiones. De esa forma, el ritmo de sus temas se asemeja demasiado a los de su anterior disco, por lo que el efecto sorpresa desaparece. En Mississauga Goddam se echa de menos algún que otro cambio de estilo (puede haber hasta 3 o 4 canciones sobre la misma base), y algún tema que destaque por encima del resto, como sí ocurría en su anterior album con canciones como A miracle o Smell like happiness.
En todo caso tienen una facilidad asombrosa para hacer melodías pegadizas, lo que no impide que alguna vez en las baladas se tornen demasiado almibarados, pese al contenido intencionadamente irónico de sus temas. En cuanto las letras, tal vez se han vuelto aún si cabe más explícitas en el terreno sexual que en su anterior álbum -como en That´s when the ceremony starts- sin perder un ápice el sentido del humor -como en In the union of wine, tal vez la mejor canción, o I want another enema- o ambos aspectos al mismo tiempo -Builds the bone-. En conclusión, un aceptable segundo disco (los segundos suelen ser una prueba de fuego fundamental) para un grupo cuya principal pretensión sea, seguramente, divertirse y divertir haciendo música, lo cual ya es un buen comienzo.
The Blue Nile – High
Vicente Bueso | 3 Septiembre 2004
Esperadísimo cuarto álbum de The Blue Nile y Paul Buchanan donde vuelven tras el ya habitual y largo espacio de tiempo entre disco y disco. Han pasado ocho años desde aquel estupendo Peace at last y veintiún años después de su estreno en el panorama musical. Desgraciadamente lo hacen con un disco menor y carente de ningún tipo de originalidad, con un resultado muy alejado de esas confortables extensiones sonoras que evocaban calles vacías y tristeza desoladora de sus anteriores obras. Todo en High es predecible, e incluso aporta pocas ideas y con resultado negativo al dilatado trabajo del grupo. Resulta incomprensible y es muy mala señal que trás veintiún años y tan sólo tres albums en el mercado se decidan a publicar un disco donde brilla por su ausencia lo que más ha caracterizado su obra, la búsqueda de sonoridades que creaban espacios en el vacío, que evocaban de imágenes momentos musicales cíclicos y minimalistas.
Los dos primeros temas, Days of our lives y I would never, reflejan el mal estado actual de la formación y la poca implicación de Paul Joseph Moore en la misma. Si bien Days of our lives resulta bastante interesante y nos hace recabar ciertas esperanzas, I would never, el segundo corte, no parece un tema de The Blue Nile: no hay marcas indentificativas del sonido de la banda en el mismo, tan sólo la preciosa voz de Buchanan o la tranquilidad de las guitarras. El álbum denota poca profundidad hasta el momento, pero rompe en la majestuosa Broken loves, probablemente lo mejor de High, un precioso tema que si hubiese sido la linea del disco nos replantearía muy seriamente esta crítica y su valoración final, aunque desafortunadamente no es así.
Because of Toledo y She saw the world siguen dando forma al momento quizá más brillante del álbum, momento que pronto finaliza con High y Soul boy. Estos dos temas recuerdan de alguna manera Let’s go out tonight de Hats y Love is war de Peace at last. Hay que recalcar que Soul Boy, que sin duda es un grandísimo tema, fue escrita originalmente para Mel C. (juro que esta cover no la he escuchado), un dato éste último que no tiene por qué significar nada, pero que resulta un tanto sospechoso, sobre todo por el hecho de que para crear un disco a estas alturas tengan que recurrir a un tema ya escrito hace tiempo y que ha sido interpretado por otros. Para finalizar el álbum, Everybody else demuestra que estamos ante una obra que carece de muchas cosas y Stay close, un tema largo y quizá algo predecible, en la linea de Soon, aunque contundente en sus formas y su emoción.
Aunque cualquier album de The Blue Nile suele estar en cuanto a calidad muy por encima de la media, no se puede sacar un disco después de tanto tiempo en el vacío musical y hacerlo de esta forma después de grandezas como Hats. Puede resultar ciertamente alarmante, en la carrera de The Blue Nile, la situación en la que se encuentra el grupo. Afortunadamente, temas como Days of our lives, Broken loves, Soul boy, Stay Close o High nos da esperanzas de cara a próximos lanzamientos de Buchanan y los suyos. El problema es cuándo. ¿En el año 2012?
Fra Festival 2004 (Alaquás Valencia, 27-08-2004) Parte II
Sergi Serrano | 2 Septiembre 2004
SÁBADO 28:
666

666Como apertura de la noche del sábado nos encontramos con este grupillo, prácticantes de lo que se llama ópera rock u ópera metal. Y pese a que no lo hacen del todo mal encima de un escenario, sonaron tremendamente monótonos y planos. La voz de la cantante (forzada en muchos casos) mantuvo una cansina continuidad en un sonido que se hacia cada vez más pesado.

666Aún y así, en momentos puntualmente instrumentales se pudieron oír cosas interesantes que pudieron serlo más de no ser por su batería. Renovando la percusión y creando con las tripas, pueden mejorar muy mucho en todas y cada una de sus posibles nuevas creaciones. Suerte pues.
Atom Rhumba
Su ritual antes de subir al escenario (en círculo todos los componentes y grito de guerra como en el fútbol americano) hace prever que van a dar un conciertazo y así los Atom Rhumba son la sorpresa del festival. Apenas ha pasado un mes y medio de su aventura en Japón, donde participaron en el Fujirock y fueron declarados “the best new comer” (grupo revelación, por así decirlo). Y es que su actuación es de las que la gente se empieza a preguntar por qué no los ha visto antes.

Atom RumbaEl grupo establecido en Bilbao lo forman Rober (guitarra y voz), Javi (bajo), Nacho (batería), Álvaro (guitarra) e Íñigo (teclados y maracas). Hay que destacar al showman que está hecho Íñigo “Firehead”, que manejaba sus instrumentos a un ritmo digno de ver, con sus bailoteos y sus subidas a las etapas de potencia para menearse con ese funky desgarrador que consiguen siempre.

Atom RumbaUn sonido funk-rock y en algunos momentos punk-rock con aires de soul que hace que su directo sea sensacional. Desde el primer momento su sonido te entra por todo el cuerpo y hace que inconscientemente te muevas al ritmo de su música. Y una buena prueba de ello es escuchar Funky town de su álbum Dirt shots, editado en el 2000 por Munster Records. Aunque mayormente sonaron temas de su hasta el momento último trabajo, Backbone ritmo, editado en el 2004. Y es que escuchar Gone en directo es especial, atrapándote con ese riff de bajo desde el principio. También sonaron la hipnótica Eskimo bones, Take your time, New kind of virus y Constant déjà vu, esta vez sin el saxofonista que les acompaña a veces. Todo un espectáculo los Atom Rhumba, que asombraron al respetable allí congregado.
Yo La Tengo

Yo La TengoPese a que la cantidad de público congregado para ver su concierto era algo reducida (se merecen más), los chicos de Hoboken, con su particular talante repleto de sencillez, ofrecieron el concierto más amplio, esperado y sensacional de todo el festival. No hubo muchas variaciones respecto al que dieron en el Primavera Sound de 2003, pero dejaron constancia de que, tanto en estudio como en directo, son una de las mejores bandas alternativas que todavía sobreviven en la actualidad.

Georgia Hubley y James McNewCayeron clásicos de gran altura como Our way to fall, From a motel, o la pegadiza Stockholm syndrome, sin perder ni un ápice de la pasión y entrega que se les supone después de escuchar sus discos. También repasaron algunos temas de su último álbum, Summer Sun, que aún siendo algo flojo comparado con su anterior repertorio no desmereció en vivo, y así la gente disfrutó con Georgia vs Yo La Tengo, Winter a go-go o la maravillosa Little eyes a la voz de la multiinstrumentista Georgia. También con Nothing but you and me se marcaron una especie de performance muy acorde con la música y su personalidad.

Ira KaplanTuvieron tiempo además de tocar la ya mítica Blue line swinger, donde (y no fue en la única en la que ocurrió) Ira disfrutó haciendo rugir su guitarra y dejándose llevar por su sonido, totalmente absorbido por la esencia de un instrumento que en sus manos suena sobrecogedor a la vez que coherente. En pocas palabras un grupo con tres miembros que, sonando a lo que ellos quieren, han demostrado que son una banda imprescindible para los amantes de la buena música.
Asian Dub Fundation Sound System

Asian Dub Fundation Sound SystemMucha gente no lo sabía, por lo que se acabó convirtiendo en una de las decepciones del festival. Los Asian Dub Fundation vinieron en formato Sound System, con el que se iniciaron y con el que últimamente actúan; suponemos que tiene que ser realmente caro mover tanta gente como forman el colectivo. Tras una buena sesión a cargo del DJ -tenía previsto quince minutos y casi llega a la media hora- salieron los dos ADF a rapear sobre las bases que les marcaban desde los platos. Nos extrañamos al ver la acogida de la gente de Alaquàs a su estilo musical tan característico, con esos ritmos tan dispares de estos asiáticos londinenses. El reggae, roots, bhangra y sobre todo el drum & bass acelerado del que hicieron gala puso el cierre en la última noche del festival.

Asian Dub Fundation Sound SystemUn Fra Festival que tras 10 años de andadura ha celebrado este aniversario de la mejor manera posible, con buenos grupos, gratuidad en le entrada y con una buena organización que esperemos que no se rinda y siga adelante. ¡A por el Fra 11!
Textos: Jose L. Gallego (666 y Yo la tengo ) y Sergi Serrano (Atom Rhumba y Asian Dub Fundation Sound System).
Fotos: Sergi Serrano.

