Josh Rouse – 1972

Colaboradores | 28 Febrero 2004  

Josh Rouse podría entrar perfectamente en la etiqueta de cantautor pop con raíces. Después de tres álbumes y un EP junto a Kurt Wagner, líder de Lambchop, ha firmado este increíble 1972 (Rykodisc, 2003). Ya desde el título y la portada, este disco es toda una declaración de principios: recrear una época concreta en todos sus aspectos. Y ciertamente consigue evocar el espíritu de los setenta mediante la exquisitez de sus arreglos: brillantes secciones de cuerda, fraseos de vientos, percusiones marcando el tempo con triángulo… Todos los elementos casan a la perfección para homenajear al año en el que nació, el mismo en el que se fabricó la Telecaster con la que compone la mayoría de sus canciones.

El disco está producido por Brad Jones, responsable de la producción de grupos como The Bis-Quits o Margaret Bell, y fue grabado en parte en el propio estudio de Josh Rouse. Quizá se explique así cómo consigue esa cercanía y calidez en todas las canciones de este 1972. La mayoría fueron compuestas durante la gira por el sur de los Estados Unidos de su anterior disco, Under Cold Blue Stars (Rykodisc, 2002), lo que ha marcado el curioso carácter de la mayoría de ellas: una especie de equilibrio entre el soul, el blues, el folk… Se puede decir que bebe de todos los géneros norteamericanos por excelencia. No hay que olvidar que el disco suena a mitos del tamaño de Nick Drake o Jackson Brown, claras influencias en la música de Josh Rouse.

Lo que en un principio comienza tranquilamente con el tema que da nombre al disco, 1972, sube de intensidad nada más comenzar Love Vibration, primer y acertado primer single: una sabia mezcla entre un ritmo constante y casi percutido y sustanciales cambios de intensidad sincopados. Sunshine es un tema pop alegre y vitalista, bastante convencional, probablemente el tema más flojo del disco, pero que en este caso supone elevar de forma considerable la calidad del resto a unas cotas realmente altas. Con James llega uno de los momentos álgidos del álbum: es uno de las canciones que tiene unos arreglos más setenteros y en los que el falsete de Rouse es acompañado maravillosamente por unos suaves fraseos de flauta travesera. Justo después nos llega Slaveship, toda una declaración de amor con estructura de blues en el que es difícil evitar el movimiento de los pies lanzándose a bailar introducidos por el piano. Lo mismo sucede con Come Back, pero esta vez lo que nos arrastra es el groove del bajo.

Sin duda alguna, el tema más sensual del disco es Under Your Charms, prácticamente un homenaje a Marvin Gaye. Los tres temas que cierran el disco son otras tantas joyas: destacan la percusión y el contrabajo de Flight Attedant, el coro gospel de Sparrows Over Birmingham o la aparente sencillez de Rise. Josh Rouse ha conseguido uno de esos discos redondos que se pueden dejar sonando a todas horas sin que uno se canse de él. Son apenas cuarenta minutos, tan sólo diez canciones, pero con las que no se puede parar de disfrutar de la música.

Josh Rouse (Madrid, 26-02-2004)

Colaboradores | 28 Febrero 2004  

En la noche del jueves 26 al viernes 27 Josh Rouse arribó a la Sala El Sol de Madrid uno de los artistas que más han dado que hablar en la prensa a lo largo de los últimos meses del 2003. Rouse se ha alzado con su cuarto LP a lo más alto de las listas de lo mejor del año en publicaciones como Uncut. Tampoco hay que olvidar que en Altafidelidad.org 1972 alcanzó un meritorio décimo puesto en las listas de lo mejor del año.


A la izquierda Josh Rouse, a la derecha Daniel Tashian

Para la ocasión, el joven solista preparó un set acústico para deleitar a las 400 personas que se habían reunido en la céntrica sala. Con vocación de sentirse como en la lejana casa de California, el de Nebraska se presentó ante el público guitarra en mano y arropado por otro guitarrista, Daniel Tashian (hijo del líder de Barry & The Remains) que además le hizo los coros.

Subidos a sendos taburetes, con la única compañía de sus guitarras, dieron por comenzado el concierto. Este fue el setlist que interpretaron:

1. 1972
2. Love Vibration
3. Sunshine
4. James
5. Slaveship
6. Come Back (Light Therapy)
7. Under Your Charms
8. Sparrows Over Birmingham
9. Flight Attendant
10. Rise
11. Feeling No Pain
12. Under Cold Blue Stars
13. Miracle
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14. For The Turnstyles*
15. Dressed Up Like Nebraska
16. Directions
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17. Canción nueva


Josh Rouse durante la actuación

Como se desprende del setlist, el concierto estuvo orientado en su totalidad a interpretar 1972 tal y como fue concebido. Hay que destacar el empleo de afinaciones abiertas en alguna de las canciones y el orden casi idéntico al del disco en que se sucedieron sus diez grandes temas; podríamos destacar Love Vibration, Slaveship, Come Back (Light Theraphy), temas especialmente alegres y que todos los asistentes conocían a la perfección (fue una grata sorpresa que la gente estuviera tan entregada) y en los que la interacción entre el público y el artista creó una atmósfera al tiempo vitalista y divertida.

Obviamente, siempre debe existir alguna objeción. En este caso se reduce a matizar que el acústico hizo reducir la carga emocional de dos de los temas al perder sus matices más significativos. Hablamos de Sunshine donde al desaparecer las percusiones y casi todos los juegos vocales suena totalmente distinta; en esa misma línea citaremos también Sparrows Over Birmingham que en acústico pierde, como es lógico, los coros negros evocadores de tiempos pasados que nos transportan a las plantaciones americanas de algodón de hace ya dos siglos. Caso bien distinto podría ser el de James que pese a carecer de percusión y los instrumentos de viento, sonaba igual de funky y permitió a Josh desgarrar sus registros de los tonos más agudos a los más quebradizos de fumador empedernido.


Daniel acompañó a Josh con la guitarra y en los coros

En cualquier caso, y dado que un disco de cuarenta y cinco minutos se hace corto, y más cuando es de calidad y se interpreta genialmente, nos regaló temas de sus álbumes anteriores. Discos que si bien aquí no hemos tenido oportunidad de descubrir hasta hace bien poco se presentan igual de interesantes que el que vino a presentar.

Como curiosidad queda que la primera canción que tenía preparada para su primer bis, For The Turnstyles, tema de Corky Carroll y Chris Darrow, no pudo interpretarla porque no fue capaz de acordarse de cómo entraba la canción. En su lugar, y para delicia de los más acérrimos a Josh, se desquitó tocando el tema que da nombre a su primer EP, que data de 1998, Dressed Up Like Nebraska.


Rouse en uno de los momentos más entregados de su repertorio

Finalmente, y como demostración de afecto por parte del joven genio americano hacia un público atento y que se dejó guiar durante todo el concierto, tocó una nueva canción en la que Daniel Tashian desenchufó su guitarra y que siguiendo la línea de su último disco imprimió en la gente altas dosis de energía. Después, y por si no había quedado claro lo bien que se había sentido durante el concierto, se sentó al borde del pequeño escenario a firmar autógrafos. Todo un detalle.

Fotos: Andrés Cabanes

Tears For Fears – Everybody loves a happy ending

Vicente Bueso | 27 Febrero 2004  

Trás “Raoul and the kings of Spain” vuelven Tears for Fears, esta vez con Curt Smith, que no participaba en el proyecto desde aquella obra maestra llamada “The seeds of love”.

“Everybody loves a happy ending” es un disco menor. Incluso “Elemental” o “Raoul..”, sus predecesores, se pueden considerar superiores. Basado en un sonido bastante “Beatle”, lo nuevo de TFF destaca por su falta de emotividad, cuando es este punto en el que parece han querido dar mayor trascendencia.

Porque TFF es Roland Orzabal, y Curt Smith queda aquí mejor como segunda voz o coro. Aunque ambos siempre han aportado calidad y emoción, sobretodo Orzabal, estas dos cualidades casi desaparecen en este nuevo album. La reentrada de Smith en el proyecto ha sido insuficiente, en cuanto a la composición deja mucho que desear y más que compenetrarse ambos, Smith y Orzabal, parece como si chocaran en cada verso del album.

Los mejores momentos son aquellos en donde calidad compositiva y emoción se unen de la mano. El primer single “Closest thing to heaven” es lo mejor, lo que suena más TFF. “The devil”, “Who killed Tangerine” y “Ladybird” lo mejor que aporta Orzabal. “Secret World” de lo más trabajado del disco. “Size of Sorrow” lo mejor que aporta Smith. Y como conjunto, un mágnífico tema mutuo, el precioso “Call Me Mellow”, un tema pop brillante.

Creo que ha sido una unión forzada, y forzado es el resultado. Como demuestra el tema que le da título al album. Intentan buscar de nuevo sus raices como grupo y es el disco que menos TFF suena. Las reminiscencias beatlenianas quedaban estupendamente en “The seeds of love”. Aquí suenan como atropelladas, como si hubiesen querido repetir la magnífica idea de homenajear a los Beatles, pero por pura inercia comercial. Curiosas las evocaciones hacia el cuarteto de Liverpool, hasta hay pasajes del propio George Martin, podemos escuchar el despertador de “A day in the life” en el tema que abre el album.

Una lástima, esperar emoción y encontrarte algunos espacios musicales algo helados.

No obstante y en resumidas cuentas, no es mal disco, rezuma cierta calidad y cierta añoranza a tiempos mejores, como el sabor de ciertos vinos con reminiscencias añejas, pero Roland Orzabal debe buscar su soledad, nuevamente.

Nominees (Madrid, 10-02-2004)

Colaboradores | 15 Febrero 2004  

Los madrileños Nominees presentaron su primer disco, ‘Dowsing for the water’ (RockIndiana, 2004), en la Sala Moby Dick de la capital. Gracias a la iniciativa de su discográfica, que vende los discos de su catálogo a 5 euros, la música en directo se convierte en asequible para muchos. Y es que hay que agradecer, y mucho, que la entrada para el concierto incluyera el disco que se presentaba y a sólo 10 euros. Dado el panorama actual del sector discográfico, iniciativas como esta ayudan, y de verdad, a combatir la piratería, ofreciendo buena música a precios muy competitivos, sin dejar de lado la calidad.


De izq. a dcha. Ricardo (voz y guitarra), Sebastián (batería), Jesús (bajo), Esther (coros) y Paco (teclados)

La sala estaba prácticamente abarrotada de un público entregado y ansioso por escuchar el debut de Nominees. Con algo de retraso, el grupo subió al escenario. La particularidad que destacó a lo largo del concierto fue el continuo subir y bajar del escenario de diferentes músicos. Por un lado a los teclados se turnaban, según la ocasión, Paco (teclista del grupo) y Pablo Sbaraglia (productor y mezclador de varios temas en el disco y también teclados en alguno de ellos). Además, a la banda se les unió en bastantes ocasiones Santi Campos a la guitarra y haciendo coros. Así mismo, para tocar A.n.a. y What’s the deal, los Happy Loosers también subieron al escenario. También contaron con una sección de vientos para muchos de los temas.


Los Nominees con los Happy Loosers a los coros (a la izqda. tapando a Bruno) y Santi Campos a la guitarra

A lo largo del concierto sonaron la mayoría de los temas de su disco debut. Entre ellos destacó la interpretación de Crooked lines, un tema que ya en el disco resulta increíble, pero que se queda corto con la potencia que transmite en directo, sobre todo con el contundente final, que en el disco queda algo desmerecido. Uno de los temas más aplaudidos fue Paint your world, que si en el disco resulta de una belleza insultante, en directo consigue emocionar al máximo. También destacaron temas como Glamourless tracks, Sunrise (que suena increíblemente bien en directo) o A.n.a. Además, en el concierto pudimos oír un par de temas que no están en el disco, como Up through the night o Medals.


Bruno (guitarra), Ricardo (voz y guitarra) y Jesús (bajo)

Nominees demuestran que son un grupo de directo, pero que no descuida sus discos. Los temas Ricardo suenan mucho mejor al natural, tal y como fueron concebidos, y resultan tener una sinceridad que cala muy hondo. En concierto hacen ver que no sólo tienen baladas o temas a medio tiempo: los temas más rockeros y animados lucen mucho más, sobre todo cuando hay tres guitarras en el escenario.

Fotos: Andrés Cabanes

Nominees – Dowsing for the water

Colaboradores | 14 Febrero 2004  

En la portada del primer disco de los madrileños Nominees podemos ver a un árbol casi blanco con unas profundas raíces que llegan a juntarse con las de otro más oscuro que está en la parte posterior. Este cuadro es una alegoría sobre las raíces de la música, en las que se juntan las de la música negra y las de la música blanca. Podría decirse que ambas raíces se juntan en la música norteamericana, que es la que claramente han elegido Nomines, sobre todo en la vertiente blanca. Y es que las influencias de Jesús (bajo), Sebastián (batería), Paco (teclados), Bruno (guitarra), Ricardo (voz y guitarra) y Esther (coros) beben directamente del actual pop-rock americano con reminiscencias country de grupos como Jayhawks o Wilco.

Los doce cortes que forman ese Dowsing for the water (RockIndiana, 2003) son de esos temas que puedes escuchar en cualquier situación y disfrutar de ellos: canciones a medio tiempo sencillas pero con unos cuidados arreglos en las que destacan una cuidada sintonía entre los diferentes instrumentos. Nominees juegan a la perfección con los cambios de intensidad y tiempo, así como con el silencio. Además, los arreglos con los metales terminan de configurar unas canciones prácticamente redondas, a las que no se les puede echar en falta nada. El gran sonido que los madrileños han conseguido en el disco se debe a que cada fase de su realización se ha hecho en diferentes lugares: la grabación en los estudios Brazil con Javier Ortiz, las mezclas en la Seta Azul con J. C. Tomás y en Phylos el Tibetano con Pablo Sbaraglia, quien también ha producido unos cuantos temas. Por último, la masterización se realizó en Planet Music con Dani Richter.

El disco se abre con Sunrise, primer single del grupo y uno de esos temas pop atemporales que destaca por sus brillantes arreglos de viento metal. Uno de los temas que más destaca por su belleza es Paint your world: una melancólica nana o un villancico, según se mire, que tiempo de vals resulta casi conmovedor. Otra canción que también destaca por su belleza es Last Train, una balada clásica que al final aumenta su tempo para que disfrutemos del diálogo entre la voz y los vientos y finalmente vuelve a la tranquilidad con un silencio estremecedor. Crooked lines se ha convertido en tema apoteósico en ritmos terciarios con unos impresionantes cambios de tempo e intensidad en el que destacan las cuerdas en sus partes lentas. El resto de los temas se mueven entre los aires country de Glamourless tracks (con slide guitar incluida), Think of Stones o Rent, los medios tiempos de A.n.a. (en el que The Happy Loosers participan a los coros) o What’s the deal (con unos coros deudores de Brian Wilson) o el pop luminoso de Words came at last.

Voodoo Child (Moby) – Baby monkey

Colaboradores | 9 Febrero 2004  

Baby Monkey es el segundo trabajo de Moby bajo su proyecto experimental Voodoo Child. y la palabra que mejor define este nuevo trabajo es: FALLIDO.

Moby abandona un poco el ambient del primer Lp de Voodoo Child para recrearse en el electro-house instrumental (con gotas de ambient, todo sea dicho), pero el resultado dista mucho de ser excelente, y mucho menos revolucionario.

Baby Monkey tiene algunos buenos temas, pero el tono general es plano, nada fresco e innovador, “más de lo mismo” mil veces oido en el campo del house-ambient…. es un disco que no cala hondo, que no se graba en el recuerdo. agradable, no malo, pero decidamente insuficiente, y en ocasiones, mediocre.

De acuerdo que estamos ante el lado mas experimental de Moby, pero joder, se echa de menos, -precisamente por ser experimental- más riesgo, mas creatividad…y no esto que CASI parece un trabajo de un músico principiante con talento evidente pero por desarrollar, y no un señor disco como debería serlo, que sería lo esperable de alguien tan cojonudo como suele ser Moby.

Como mucho, siendo benévolo, le daría el aprobado justo… pero desde luego dista mucho de la excelencia… (ay que flojito está siendo este 2004!)….

Paso pues a valorar cada corte del Lp:

1. Gotta Be Loose In Your Mind ** (a medio camino entre el estilo “Play” y el Trance… flojito)

2. Minors ** (otro corte dance prescindible)

3. Take It Home ** (más de mismo)

4. Light Is In Your Eyes *** (el mejor corte del álbum, un buen tema con reiminiscencias Robert Myles)

5. Electronics *** (correcto y envolvente tema House-Ambient)

6. Strings *** (otro correcto corte techno, nuevamente con un toque Myles y hasta Badalamenti hacia el final, aunque…¡hemos oído tantos temas de este estilo!…)

7. Gone ** (otro tema flojo, algo así como Paul Oakenfold pero en mediocre)

8. Unh Yeah * (el PEOR tema del lp con diferencia)
9. Obscure *** (pasable, sin más, en la onda de los tracks 4,5 y 6)

10. Last * (de verdad, que este disco no es de Moby, dime que se lo ha hecho su ‘Negro”…..)

11. Harpie *** (correcto corte de Minima-House)
12. Synthesisers ** (el ‘broche final’ es el corte más ambient de todo el Lp, un olvidable y eterno (¡casi 10 minutos!) tema)