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12Twelve (Madrid, 15-03-2006)

Delirios de freejazz.Tres años después de Speritismo (Boa, 2003), la salida al mercado de L’Univers (Acuarela, 2006) nos permite volver a disfrutar de 12Twelve en directo. Este largo paréntesis, alimentado por proyectos paralelos tan interesantes como La Orquesta De La Muerte y la colaboración con Sole, nos trae a unos músicos aun más hábiles y maduros, pero que mantienen la entrega arrolladora que les caracteriza desde sus comienzos. De todo esto tuvimos buena cuenta en un Café de la Palma que se quedó pequeño –“Nuestro primer sold out”, comentó entre bromas el guitarrista Jaume Pantaleón-, tras el obligado cambio de sala por el cierre de Revolver. Los problemas en la entrada antes del concierto (serio tirón de orejas para la organización, que permitió que se formara una cola de más de cuarenta minutos cuando apenas iban a salir a la venta un puñado de entradas) no sirvieron más que para aumentar la expectación entre el público a la hora prevista de inicio.

Para empezar, el silencio se rompió gracias a las notas del contrabajo de Javier García. Abandonado el bajo eléctrico, la nueva potencia de la jazzística sección rítmica que forma junto al batería José Roselló quedó de manifiesto con una espectacular 3001. Junto a la mayor presencia del saxo de Jens Neumaier, que también se encarga de los teclados y efectos, aquí ya dejaron claras muchas de las cartas con las que juegan sus manos, en las que la aportación de cada miembro de 12Twelve es imprescindible. En adelante, todo un despliegue de capacidades en busca de sonidos impactantes, que hizo las delicias de los afortunados que pudieron asistir a la actuación. Y no es para menos, con maravillas como la excitante Mr. Gesus, la elegante Com senyors, Ciencia para todos los públicos y su tremenda distorsión, o Il monstro, en la que el público no paró de gritar impresionado por las percusiones de una de sus composiciones más espectaculares.

Si bien se centraron casi por completo en L’Univers, olvidándose del material de su debut Tears, complaints and spaces (Boa, 2001), también hubo espacio para Speritismo. Así, dedicaron sus energías a tocar Sete mil vezes y Leroy, que posiblemente sean los temas que mejor encajan en su nuevo repertorio, gracias a sus incisivas líneas melódicas. Cerraron el set con las atmósferas de La habitación de Albert, y volvieron con un bis protagonizado por Autobahn polizei, que sonó realmente frenética, deslizando a posteriori la deliciosa Yotuel, para finalizar con L’univers y sus evocadores ambientes. Por supuesto, también hubo hueco para el ruido que tan bien define el sonido de 12Twelve, y previamente pudimos escuchar los delirios freejazz de R2 chapa o 9è 4ª, que helaban la sangre gracias a los gritos que los músicos se lanzaban poseídos por un frenesí difícil de describir.

Realmente muchos gritos hubo entre unos artistas que no dejaron de comunicarse y de transmitir cientos de emociones a una audiencia que asistió a sus evoluciones con la boca abierta. Desde luego el que esto escribe disfrutó casi sin poder pestañear de un espectáculo musical con difícil parangón en el panorama actual. Y es que 12Twelve no sólo son unos músicos de primerísimo nivel, sino que además son una de las bandas que más disfruta sobre las tablas, y eso se nota. Como balance final, un concierto de tan sólo una hora que terminó por saber a poco, pero que fue paladeado con la emoción de saber que pocos días se tiene la suerte de disfrutar de tanta calidad en directo.

Texto y foto: Miguel González

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